
Entre los cantantes solo me ha convencido Hibla Gerzmava, mucho mejor aquí que en la Traviata con Maazel que le vi en Valencia (enlace). Lógico: su voz de lírica pura, de hermoso terciopelo oscuro en lo tímbrico, le sienta estupendamente a Mimí, y como la chica frasea con mucho gusto, paladeando cada frase con la morbidez deseable en Puccini, realiza una labor convincente. Teodor Ilincai supera a su compañera en el registro sobreagudo, pero en todo lo demás queda muy por debajo: su instrumento en exceso ligero y su técnica precaria le dejan en evidencia, sobre todo en los dos primeros actos. Inna Dukach hace una Musetta más bien ordinaria -el gran regulador al final del vals no viene a cuento-, Gabriele Viviani es un Marcello solvente pero impersonal y los demás bohemios son muy discretos, cuando no insuficientes. Los operófilos solo interesados en voces deben abstenerse de esta grabación.
La escena es la de John Copley, es decir, la Bohème del Covent Garden de toda la vida que ya conocíamos por la filmación de 1982 con la Cotrubas (NVC Arts) y que se ha visto este mismo año en el Maestranza bajo la batuta de Pedro Halffter. No es una mala producción, pero tampoco resulta particularmente atractiva: tradicional, muy sensata, de buen gusto y sin pretensiones, siendo esto último su principal limitación pero también, tal y como están las cosas, una de sus mayores virtudes. La dirección de actores es muy correcta y hay algunos detalles puntuales de interés, aunque también algún que otro error de bulto en lo que a la coordinación con la música se refiere. El vestuario se ve hoy un tanto apolillado y a la escenografía le sobra cartón piedra. En el segundo acto, como les pasa a todos desde Zeffirelli hasta Del Monaco, se opta por la "bulla" de Semana Santa. En resumidas cuentas, una filmación para los que -como yo- adoren la escritura orquestal pucciniana. Los demás pueden prescindir de ella.
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