domingo, 1 de mayo de 2011

1 de Mayo en el Real con Rattle y Berlín

Acabo de salir del concierto anual que ofrece el uno de mayo la Filarmónica de Berlín, celebrado este año en el Real sellando el millonario acuerdo que permitirá escuchar a la mítica formación alemana durante tres temporadas consecutivas en el foso del teatro madrileño. La retransmisión, como todos los años, se ha ofrecido en directo por toda Europa excepto en el país donde se ha celebrado, en el que nuestras autoridades han optado por el semi-directo para dar tiempo a que termine la beatificación de Karol Wojtyła. Sin comentarios.

Deslabazada, rutinaria y ruidosa la interpretación de España de Chabrier que abría el programa, planteada por la batuta de Sir Simon Rattle muy de cara a la galería, es decir, acentuando los contrastes y optando por el decibelio antes que por la cantabilidad. Peor aún la flácida y dulzona recreación que el maestro británico realizó del Concierto de Aranjuez, que incluso logró el mérito de hacer sonar a los solistas de su formidable orquesta con una blandura en ellos inimaginable. Solo las texturas que Rattle extrajo de las maderas en el tercer movimiento fue atendible en una recreación casi por completo fallida. Claro que esto no fue nada en comparación con la pretenciosa, amanerada, cursi y narcisista intervención del guitarrista Cañizares, desde luego el peor recreador que he escuchado jamás de la página de Joaquín Rodrigo. Un horror.

Me ha parecido por el contrario sensacional la interpretación de la Segunda Sinfonía de Rachmaninov. Por descontado que la sonoridad oscura, densa y empastada de la orquesta es ideal para esta página, pero además hay que saber dirigirla. Sin ir más lejos, Rattle lo ha hecho bastante mejor que Tugan Sokhiev con esta misma formación (enlace). Personalmente solo reprocharía la tendencia de la batuta a endulzar aún más lo que ya de por sí es dulce, amanerando alguna frase aislada o acentuando -segundo movimiento- e incluso añadiendo -cuarto- algunos portamenti. Por lo demás, una interpretación "romántica" en el buen sentido, magníficamente trazada, intensa y comunicativa, muy bien paladeada en el sublime Adagio y sabiendo ser brillante sin caer en el efectismo en el Allegro vivace conclusivo. Los aplausos de cortesía tras el Aranjuez se transformaron aquí en intensas y merecidísimas ovaciones.

1 comentario:

Sergio dijo...

yo solo pude ver por tve el concierto de aranjuez, y, la verdad, fue un poco castaña. un saludo