jueves, 8 de julio de 2010

Paavo Järvi y la Quinta de Prokofiev

Encontré en una tienda madrileña de segunda mano esta Quinta de Prokofiev, grabada en marzo de 2007 por el sello Telarc junto con la habitual suite de El teniente Kijé. Decidí llevármela por dos motivos. Uno, que soy coleccionista de grabaciones de esta partitura que adoro: treinta y cuatro versiones cuento ya en mi discoteca. El segundo es mi interés por la figura de Paavo Järvi, un señor al que le he escuchado muy poco (ahora estoy con su integral Beethoven) y cuyo valor todavía no tengo muy claro. La audición me ha servido para calibrar un poco mejor sus virtudes e insuficiencias.

Lo mejor de esta Quinta es sin duda el certerísimo sonido Prokofiev que obtiene de la Sinfónica de Cincinnati, evidente sobre todo en ese peculiar tratamiento “carnoso” y algo digamos “burlón” de las maderas. Pero también hay que elogiar, aparte del buen pulso general y de la ausencia total de efectismos, la admirable claridad con que está desmenuzado el entramado orquestal, hasta el punto de que en esta recreación se escuchan cosas que generalmente pasan desapercibidas. En este sentido, un gran trabajo de Järvi junior.

¿Limitaciones? A mí me parece que el director no termina de comprometerse en lo expresivo con la obra. El primer movimiento, por ejemplo, tarda un tanto en arrancar, aunque al final ofrece unos clímax lo suficientemente logrados. El tercero no resulta todo lo atmosférico y opresivo que debiera, si bien ofrece detalles aristados de gran interés. Y los movimientos pares están muy bien, pero terminan siendo un tanto impersonales: la referida claridad orquestal mantiene siempre nuestra atención, pero hace falta un poco más de creatividad para redondear el resultado.

Salvando frases líricas muy bellas en el segundo movimiento y una Troika bastante conseguida, la de El teniente Kijé es una versión tan correcta e idiomática como sosa, algo indiferente en lo expresivo, parca en el color y carente del sentido del humor y la frescura que debería. Así las cosas, de la audición de este disco se desprende que Järvi es un director con muchísima técnica pero sin demasiadas cosas que decir en el aspecto expresivo. En cualquier caso le seguiré prestando atención.

Una cosa más: a estas alturas de la película, Telarc no debería comercializar una grabación tan difusa y emborronada, plagada además de algunos leves “clicks” que son más propios de RTVE Música que de un sello de semejante prestigio. Supongo que en la versión en SACD la audición será más satisfactoria, pero aun así esta toma no es de recibo.

1 comentario:

jmfurtwangler dijo...

No puedo opinar sobre esta interpretación. Creo que hay que prestar atención al último Jarvi. Su Beethoven, no para todos los gustos, opino con los que creen que es referencial, dentro de los modernos. Está grabando Bruckner con Francfurt. He escuchado la séptima y me encanta, a pesar de cierta lentitud en el primer movimiento (curioso después del Beethoven). El sonido de Francfurt buenísimo.