
-Séptima sinfonía de Sibelius.
Algo ampuloso, bastante espeso el sonido. Hay errores notorios, como unas transiciones mal resueltas. El último acorde, fallido (coitus interruptus).
-Concierto para piano nº 25 de Mozart.
10/8/6/5/3, flauta, 2 oboes, 2 fagotes, 2 trompas, 2 trompetas, timbales.
Introducción orquestal rebuscadísima, con silencios absurdos y bruscos cambios de tempo. Detalles de mala dirección. Piano (Imogen Cooper) mejor que el director, pero no bien. Transiciones abruptas, sin fluidez. Amaneramientos diversos del director. Cadencia (no la de Mozart) algo fuera de estilo. Segundo movimiento: detalles de cursilería en la batuta. En el tercero se produce más de un desajuste serio entre piano y orquesta.
-Segunda sinfonía de Schumann.
Primer movimiento algo marcial, a veces muy bruto, con transiciones forzadas, nada naturales.
En el segundo hay cosas abiertamente mal hechas, mal resueltas, de director principiante o incompetente. Primer trío: ¡muy mal! El tercero se decanta por la belleza de sonido, sin tensión ni emoción, resultando algo blandurrio. En el cuarto no hay fluidez, avanza a trompicones, y carece de transparencia. Final burro, pero sin rubato ni tensión el timbal.
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