viernes, 18 de septiembre de 2026

Tomarle el pulso a Nagano: Schönberg, Brahms, Dutilleux, Schubert

Hoy es el gran día: Kent Nagano comienza oficialmente su titularidad de la Orquesta y Coro Nacionales de España. Como me comentaban el otro día, el maestro californiano parecía que iba a comerse el mundo allá a finales de los ochenta y principios de los noventa, pero luego su trayectoria ha sido un poco extraña. A mi entender hay en ella un hito discográfico mayúsculo, su radicalísima y genial Sinfonía Turangalila de Messiaen comentada aquí, pero tampoco tengo muy claro qué ha estado haciendo aquí y allá. Los vídeos disponibles en YouTube nos pueden dar algunas pistas.



Empezamos por el Concierto para piano de Arnold Schönberg con la Sinfónica de la Radio de Stuttgart y su señora esposa Mari Kodama como solista, filmación de 2019. El maestro californiano apuesta por ofrecer una interpretación palpitante, contrastada, atenta a los contradictorios estados anímicos de la partitura –incluyendo el sentido del humor que pide el movimiento conclusivo–, y por ende muy humana. Lo hace armado de un soberbio tratamiento de la orquesta, que suena con toda la riqueza expresionistas que debe pero sin excederse en angulosidades ni perder el control, que es siempre firme. Kodama incide en la misma línea de humanizar la música, pero como era de esperar pone la belleza sonora en primer término: su parte nos suena así más cercana, menos agresiva, pero se pierde en riqueza conceptual.





Tercera sinfonía de Brahms con la Filarmónica Estatal de Hamburgo, año 2021. Ante todo, hay que tener en cuenta que esta filmación se realizó en plena pandemia, lo que explica no solo la ausencia de público, sino también la colocación de las maderas delante del director, rodeándole para dejar más espacio entre los músicos por motivos de salubridad. Tal vez semejante circunstancia influya en que el sonido de la formación, que desde luego no es de primera pero sí la heredera directa de la que conoció el propio compositor, resulte en algunas frases algo menos denso de lo que la música parece demandar. En cualquier caso, Nagano parece conocer el estilo, sobre todo en lo que al fraseo se refiere: amplio, cálido, flexible y elástico, con rubatos certeros y gran atención al peso expresivo de los silencios y al punto justo en que debe continuar la música. Otra cosa es la sintonía expresiva con la partitura. En mi opinión, al arranque le falta carácter, y solo a medida que avanza la sección de desarrollo la temperatura parece ser la adecuada. No hay reparos para un segundo movimiento en el que el maestro apuesta, mediando un soberbio dominio de la agógica, por la vía gótica de un Barenboim e incluso un Giulini: los aspectos al mismo tiempo más espirituales y tenebrosos de la música se ponen en primer término. En el justamente célebre Poco Allegretto se distancia de la línea efusiva y expansiva para, una vez más, encontrar sintonía con quienes ven aquí una de las más íntimas confesiones brahmsianas. Está bien que lo haga, pero no termina de cogerle el punto. Algo parecido pasa en un Finale en el que se combinan pasajes no del todo bien tensados con otros subyugantes: una vez más, lo que apuntan al amargor que se esconde entre los pentagramas. Aquí abajo la pueden escuchar.


Seguimos con el Concierto para violonchelo, Tout un monde lointain... de Henri Dutilleux. Jan Vogler. Nagano/Sinfónica de la Radio de Frankfurt en filmación de 2026 disponible en 4K. Nagano está en su salsa y ofrece un portentoso, refinadísimo y muy sugerente trabajo de timbres y texturas, algo clave en una partitura como esta, pero además trabaja las tensiones con mano maestra, destilando enorme concentración en los dos movimientos lentos y alcanzando el punto más exacto de equilibrio entre las vertientes impresionista y expresionista de la página. A nivel un poco inferior se mueve Jan Vogler, que toca de manera formidable sin terminar de inyectar intensidad expresiva a su parte. La orquesta rinde a enorme nivel.


Terminamos con la Sinfonía nº 8, La grande, de Franz Schubert, segunda parte del concierto de la 
Sinfónica de la Radio de Frankfurt. Ante todo, hay que especificar que, por mucho que Nagano haya hecho el Anillo de Wagner con instrumento originales, aquí no hay el menor acercamiento al mundo de lo “históricamente informado”: orquesta de gran tamaño y sonoridad musculada, articulación tradicional, introducción al primer movimiento bien diferenciada y ningún regulador al final, todo ello dentro de una visión que ciertamente no es gótica ni prebruckneriana, pero sí poderosa, ardiente, combativa y sanamente combativa. Otra cosa es la sintonía de la batuta con el universo de Schubert, que no llega a producirse en un primer movimiento cuya valentía hay que aplaudir, pero que no ofrece la sutileza que la música demanda. Tampoco termina el maestro de encontrar la unidad de trazo horizontal que demanda, cosa que se produce asimismo en un Andante por lo demás muy bien expuesto y en el que hay que aplaudir la belleza con que está fraseado el tema lírico. Magnífico el Scherzo, tratado con la plasticidad propia de una batuta virtuosística y sensible, y de alto nivel un Finale que tampoco es el colmo de la sutileza, pero que sabe ofrecer la garra expresiva necesaria. Portentosa la imagen en 4K y espléndida la toma de sonido, todo ello servido de manera gratuita en YouTube por la propia orquesta.


¿Conclusión? Nagano es un gran maestro, pero unas veces acierta bastante más que en otras. Como le ocurre a casi todos.

No hay comentarios:

Tomarle el pulso a Nagano: Schönberg, Brahms, Dutilleux, Schubert

Hoy es el gran día: Kent Nagano comienza oficialmente su titularidad de la Orquesta y Coro Nacionales de España . Como me comentaban el otr...