sábado, 4 de septiembre de 2021

Manuel Alejandro, cursi y nacional-católico

Manuel Alejandro es el nombre artístico de un señor llamado Manuel Álvarez-Beigbeder Pérez, hijo del compositor local Germán Álvarez Beigbeder, que nació aquí en Jerez de la Frontera allá por 1933. Últimamente andan realizándole homenajes, en el último de los cuales tuvieron la ocasión de participar mis queridos Ismael Jordi y Mariola Cantarero. Triste noticia esta última para mí, porque por una vez coincido con Arturo Reverter –se lo leí en El Arte del canto– a la hora de calificar como cursis las numerosísimas páginas compuestas para Raphael, Rocío Jurado y muchas otras estrellas de la canción, algunas tan célebres como “Yo soy aquel”, “Se nos rompió el amor” y “Como yo te amo”. Ah, sí: para Plácido Domingo y Julio Iglesias escribió ese mamarracho de “Soñadores de España” con motivo de la Expo ’92. Tanto su señora esposa como su hermano José María (= David, el autor de “Amores a solas”, esa canción en la que la Jurado se masturbaba en la playa entre gemidos de placer) son sus habituales compinches.


Pero hete aquí que ayer se publica esta noticia en la que el ínclito compositor, que debe de estar forrado de millones pero se empeña en seguir dando la vara, presenta esta letra para el Himno de España que no tiene desperdicio:

Bella España,
nacimos de tu savia,
de tu resplandor,
nacimos de tu luz.

Bella España,
bendita tierra amada,
arte, fe y razón,
grandeza y plenitud
.

Nobles banderas,
más una común,
como esta hermosa lengua
que nos hermanó.

Juntos honremos
tu gloria y tu cruz,
gritando
¡Bella España!
desde el corazón.

Encima, tiene el atrevimiento de tomar contacto con el gobierno para ver si cuela. El asunto me preocupa doblemente. Primero, porque la letra es de tal cursilería y pretenciosidad que uno no puede sino preguntarse dónde ha dejado la gente el buen gusto. Segundo, por la letra. ¿Han prestado atención? La fe como signo identificativo de la nación. Reivindicación de la lengua castellana.  Alusión a la “cruz”, aunque sea como contraposición a la “gloria”. Y una alusión a la “grandeza y plenitud” que no deja de enlazar con esa España “Una, Grande y Libre” del dictador genocida Francisco Franco Bahamonde. No hace falta ser un lince para darse cuenta que presentar algo tan abiertamente nacional-católico en 2021 tiene no poco que ver con los tiempos que estamos viviendo y con el avance imparable de la ultraderecha de VOX.

Decididamente, corren malos tiempos para la lírica. Y para España.

2 comentarios:

Hades dijo...

Estimado paisano:

No conozco al dedillo la letra de los himnos de las demás naciones, pero apostaría a que todos, o al menos la mayor parte de ellos, ensalzan de algún modo la "grandeza y plenitud" de su respectiva nación. No me imagino (igual me equivoco, pero...) a ningún himno nacional que pregone que la nación en cuestión es pobre, incompleta e insignificante, ni siquiera mediocre.

Hades dijo...

Por otra parte, ¿qué tiene de malo que se reivindique o exalte a la lengua castellana? A mi entender, si uno no es separatista o de ultraizquierda (ergo, compinche de los separatistas) no debería fruncir el ceño ante la reivindicación o exaltación de nuestra lengua común, que, además, nos sirve para comunicarnos con nuestros hermanos de América. Y, por lo que he podido leerle (y seguiré haciéndolo con gusto), usted no es ni una cosa ni la otra.

Espero no molestarle con mi comentario.

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