sábado, 4 de septiembre de 2021

Beethoven por Richter y Muti

 Me he comprado la edición con las grabaciones completas de Sviatoslav Richter en posesió de Warner –atractiva oferta en Amazon– y he llegado a un disco que, a decir verdad, no conocía: Concierto nº 3 de Ludwig van Beethoven junto a Riccardo Muti y la Philharmonia Orchestra, grabación de septiembre de 1977 realizada en su momento por EMI.

En ella hay que admirar la manera en la que plantea el joven Muti –treinta y seis años– a Beethoven: amplio, severo y hondo, lento en los tempi y oscuro en la sonoridad, sin concesiones en la expresión, recordando no poco a su predecesor en la Philharmonia, un tal Otto Klemperer, aunque en el tratamiento de las texturas le conceda mucha menos relevancia a las maderas y haga que la orquesta suene menos marmórea y con más músculo, más carne, buscando un empaste más redondo y quizá menos clarificador. Y hay también que descubrirse ante la mezcla de concentración, incisividad y carácter reflexivo de un Sviatoslav Richter que tampoco pretende precisamente seducir a través de la belleza sonora, sino bucear en las profundidades.


 Entre ambos ofrecen un primer movimiento rotundo, poderoso y dramático, aunque también un tanto unilateral, enfoque del que tampoco se despegan en un Rondó conclusivo pleno de elegancia viril y –faltaría más– inmejorablemente expuesto, en el que hay poco espacio para la picardía, la chispa o el desenfado. Hasta ahí, todo magnífico pero nada que haga levitar. Ell milagro venía en medio, un Largo lentísimo, concentrado a más no poder, de honduras insondables, marcado por una desolación extrema en la que apenas hay espacio para el consuelo, aunque sí para la reflexión y para la asimilación, siempre serena y contenida, de las más duras consecuencias de ese proceso reflexivo, y no tanto por Muti –que hace cantar a la orquesta de manera excelsa– como por un Richter en el que cada nota, cada sutileza en la pulsación, cada silencio, posee un significado muy concreto. ¡Qué grandísimo beethoveniano podía llegar a ser! La toma, realizada, en Abbey Road, sigue siendo digna de admiración.

Ah, de propina, el Andante favori en Fa mayor en una interpretación nuevamente concentrada y hermosísima, pero sin bajar la guardia.

1 comentario:

bruckner13 dijo...

No es por nada Fernando, pero este disco ya lo tenías en la cajota de Muti. :P
Por otro lado esa caja de Richter se recomienda por sí sola, como casi todo lo de este genio.

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