domingo, 29 de agosto de 2021

Un años más sin Barenboim: todos salimos perdiendo

Un año más sin la visita de Daniel Barenboim y la West-Eastern Divan a tierras andaluzas. La crisis sanitaria ya no tiene nada que ver, sino más bien el nuevo gobierno de la Junta de Andalucía: aunque la Fundación Barenboim-Said en teoría sigue existiendo, lo hace fusionada con otras dos fundaciones, Tres Culturas y El Legado Andalusí, en un proceso de reorganización del sector público emprendido por el Partido Popular –con el apoyo y aplauso de la ultraderecha de VOX– que no tiene que ver solo con la desvinculación entre estado y cultura que es propia de los "liberales", sino también con el pensamiento más reaccionario: todo lo que suene a progresismo y/o multiculturalidad hay que mantenerlo a raya.

 

Decían esos periodistas y críticos musicales que desde siempre se opusieron a la inversión de la Junta en estas actividades que todo su presupuesto habría que invertirlo en conservatorios, en músicos de la tierra y en –escribo de memoria, no recuerdo las palabras exactas– "proyectos netamente andaluces". Los de la Barenboim-Said fueron boicoteados desde el principio. Se redujo la difusión de sus actividades al mínimo y se ningunearon los resultados, cuando no se mitió descaradamente diciendo que el dinero se lo llevaba el maestro de Buenos Aires –que jamás cobró– o que determinados conciertos que partieron de su iniciativa eran responsabilidad exclusiva de la OJA. Al final, la señora Angela Merkel –que no es precisamente de izquierdas, pero sí astuta y con sentido de la responsabilidad del estado en cuestiones culturales– se terminó llevando el "chiringuito" a Berlín.

Muy bien, Barenboim ya no viene por aquí. ¿Ha llegado más dinero a nuestros conservatorios? ¿A nuestros teatros? ¿A nuestras orquestas? ¿A nuestros jóvenes artistas? No. Simplemente, como todos sabíamos desde el principio, hemos perdido unos conciertos que eran aplastantemente superiores a los que acostumbramos a escuchar al sur de Despeñaperros, y que siguen reventando la taquilla en Salzburgo, en Lucerna y allá donde se les quiera. No nos engañemos: de lo que se trataba era de destrozar un proyecto que "olía a progre", que hablaba de diálogo, del respeto a la alteridad y de esas cosas. Todos hemos salido perdiendo.

 

PD. En el YouTube de arriba tienen lo que este año hemos dejado de escuchar. ¡Bravo por los señores del PP, bravo por los presuntos melómanos que hicieron todo lo posible porque perdiéramos todo esto!

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