miércoles, 25 de marzo de 2020

Heras-Casado, valiente frente a VOX

Igual que no he ocultado mi profunda insatisfacción ante la evolución reciente de la trayectoria artística de Pablo Heras-Casado, ahora quiero dar mi más absoluto apoyo al maestro granadino por la valentía –en el futuro podría haber represalias – demostrada al alzar públicamente la voz contra ese partido político que no hace mucho se atrevió a calificar como verdadera lacra a la sanidad pública y al que desdichadamente no pocos españoles, incluso con la trágica crisis sanitaria que estamos viviendo, apoyan de manera creciente: VOX. Y es que la formación ultraderechista publicó el pasado día 22 un Tweet que rezaba “España puede vivir sin sus titiriteros, pero no sin sus agricultores y ganaderos”, mostrando su claro desprecio hacia las artes escénicas y un talante tan demagógico que no puede causar sino repugnancia a toda persona con un mínimo de inteligencia. La contestación del artista la pueden ustedes leer a continuación.



Poco se puede añadir a lo dicho por Heras-Casado, salvo quizá recordarles a los señores de VOX, tan nacionalistas ellos –lo son en el sentido más vulgar y detestable de los posibles –, que precisamente una de las señas de identidad de cualquier nación es su cultura. Y que es esta la que nos hace humanos. Pero ya se sabe como ciertas ideologías apelan a los instintos más primarios para arrastrar a las masas: satisfacción de las necesidades básicas, emocionarse antes que razonar, nosotros los primeros, la alteridad como amenaza… Y la cultura como algo no sol prescindible, sino también sospechoso. No estamos muy lejos del “¡muera la intelectualidad traidora!” de Millán Astray ni del “cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola” que se atribuye a Göring.

He dicho ya en alguna ocasión que no podemos blanquear a VOX. El creciente apoyo de los españoles a sus consignas es una gravísima amenaza para que sigamos siendo la sociedad de cultura riquísima que hemos sido durante gran parte de nuestra historia. No solo eso: también para los más importantes valores y las más incuestionables libertades que nos deben caracterizar como seres humanos en el siglo XXI. No les dejemos avanzar.

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