viernes, 1 de febrero de 2019

Fabuloso Kodály de Iván Fischer

Brevísimas líneas para recomendar un disco dedicado a Zoltán Kodály que compré en su momento por recomendación de Ángel Carrascosa en la revista Ritmo y al que ahora he vuelto, después de muchos años, para disfrutar tanto o más que antes de su contenido: las estupendas Danzas de Galanta, las mucho menos conocidas pero no menos irresistibles Danzas de Marosszék –versión orquestal de 1930 sobre una página pianística algo anterior– y esa maravilla que es la suite de la ópera Háry János.
 

La grabación, realizada por los ingenieros del sello Philips en enero de 1998, la protagonizan la Orquesta del Festival de Budapest y su director Iván Fischer. Y lo cierto es que el maestro húngaro da una verdadera lección de conocimiento del estilo, en el que sabe (¡faltaría más!) inyectar un formidable sabor magiar. Pero también de dominio de la paleta orquestal, de vivacidad en el ritmo, de sentido teatral –tremendo el recochineo de que que hace gala en la suite operística–, de frescura y de brillantez bien entendida. Y algo importantísimo: ofrece fraseo muy cantable, sensualidad y poesía de la mejor ley. Todo ello con una formidable respuesta orquestal. Un prodigio.

De propina, una muy breve selección para pocos instrumentos de Háry János y tres deliciosas canciones tradicionales arregladas por Kodály para coro infantil. La toma sonora, formidable. No se lo pierdan.

1 comentario:

LaViejaPartitura dijo...

Pues Ivan Fisher y la orquesta de Budapest retransmitieron un Mandarin Maravilloso y un Principe de Madera a mediados de 2018 en el canal Mezzo grabado el 12 de Mayo de 2017 que quise adquirir pero no encuentro la forma. Incluso les pregunté a los de Mezzo si estaba comercializado y no obtuve respuesta desafortunadamente. Me gustó mucho tanto la propuesta escénica con el escenario central (público alrededor del mismo) como la calidad tanto de los actores como del apartado musical. El coreógrafo era Krisztián Gergye y se grabó en el Béla Bartók National Concert Hall de Budapest.

Ricardo de los Ríos.-