lunes, 9 de abril de 2018

West Side Story por Tilson Thomas

Adoro West Side Story. Me conozco de memoria la grabación realizada por Leonard Bernstein en septiembre de 1984 para Deutsche Grammophon y conservo mi doble CD, firmado por Kiri Te Kanawa, como uno de los tesoros de mi colección. Hace pocas algunas semanas volví a escuchar el registro, esta vez en la reciente remasterización en HD realizada por el sello amarillo. Me produjo asombro la mejoría de calidad sonora que ha supuesto este nuevo lanzamiento frente a los antiguos compactos (¿cómo demonios lo habrán hecho?), pero sobre todo volví a quedar tocado, pero que muy tocado, por la calidad de música e interpretación; no tengo ningún reparo en reconocer que prefiero esta música frente a muchas otras obras líricas, empezando por todas las zarzuelas –sí, todas– y continuando con algunos títulos del repertorio belcantista. Quizá algún día sea reconocida como una de las grandes partituras del siglo XX.


Pues bien, este fin de semana he tenido la oportunidad de escuchar una nueva recreación fonográfica. Se trata de un registro en vivo, de excelente toma sonora, realizado al hilo de las representaciones semiescenificadas de junio y julio de 2013 a cargo de la Sinfónica de San Francisco y Michael Tilson Thomas, editado por la propia orquesta norteamericana. Las diferencias fundamentales con respecto a la del propio Bernstein son dos. Por un lado, aquí se sigue igualmente la orquestación original pensada para Broadway –no la de Johnny Green para la película–, pero en lugar de conformarnos con una plantilla reducida propia de un foso –por ella optó Lenny para DG–, tenemos toda una formación sinfónica: como explica Tilson Thomas en las notas, la cuerda se multiplica por dos.

La otra diferencia viene por parte de las voces principales: en vez de célebres nombres de la ópera encontramos cantantes experimentados en el mundo del musical y de la televisión, por lo que se pierde en calidad vocal al tiempo que se gana –considerablemente– en veracidad dramática; de este modo, en los diálogos no es necesario recurrir a personas –en el registro de DG, Nina y Alexander Bernstein­– con más habilidades escénicas que los divos operísticos.


¿Resultados? A todas luces excelentes, aunque para mi gusto no alcanzan la excelsitud de la grabación anterior, empezando por un Tilson Thomas perfecto en el estilo, implicado a más no poder, lleno tanto de chispa como de garra dramática, mas sin el grado de inspiración que exhibió el propio creador de la partitura.

En el elenco un servidor solo conocía al atractivo Cheyenne Jackson, por su participación en tres temporadas de la excelente serie American Horror Story. Aquí ofrece una muy buena encarnación de Tony, pero en las canciones no hay ni punto de comparación con la excelencia de un José Carreras muy injustamente criticado por algunos que se tomaron demasiado en serio su bronca con Lenny recogida en el documental del making of. La que sí logra ponerse a la altura de Te Kanawa es Alexandra Silber, ciertamente no en I Feel Pretty –lo más flojo de la partitura, por cierto– más sí en el resto merced a su sensibilidad y sinceridad expresivas. Jessica Vosk, antes niña algo redicha que sensual puertorriqueña, no tiene nada que hacer frente a la memorable recreación Tatiana Troyanos, mientras que la correctísima Julia Bullock tampoco logra hacernos olvidar la voz singular de Marilyn Horne en Somewhere. El resto, estupendo.

Creo que la conclusión está clara: el registro de San Francisco gustará sobre todo a quienes encuentren a West Side Story más cerca del musical que de la ópera, mientras que el resto de los aficionados se seguirán quedando con el de Deutsche Grammophon. Lo que está claro es que hay que conocer al menos uno de los dos.

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