sábado, 23 de septiembre de 2017

Peer Gynt por Leppard

Raymond Leppard grabó tres discos con música de Edvard Grieg para el sello Philips, dos con la English Chamber Orchestra y uno con la Philharmonia, este último ya en digital. Acabo de escuchar el primero de todos ellos en la recuperación que el sello Pentatone ha realizado en formato SACD del original cuadrafónico, una toma correspondiente al mes de noviembre de 1975 que recogió las dos suites de Peer Gynt y de las Cuatro danzas noruegas. Grandes interpretaciones.


Este es un Grieg de enorme belleza y depuración sonoras; elegante a más no poder y dicho con tempi amplios que permiten paladear hasta el límite las sublimes melodías del compositor, aportando Leppard esa imprescindible mezcla de humanismo, hondura reflexiva y pathos dramático que convierten la mera puesta en sonidos, por hermosísima que sea, en una verdadera experiencia musical. ¿Reparos? La sección central de la Danza árabe la encuentro más rápida y nerviosa de la cuenta, mientras que en algunos números echo de menos un poco más de carácter –Danza de Anitra–  como también de rusticidad e incluso de carácter escarpado –Retorno de Peer Gynt–, aunque uno no puede menos que maravillarse ante el control de las dinámicas y de los planos sonoros de los que hace gala el maestro, por no hablar de la contrastada calidad de los profesores de la English Chamber. En cuanto a las piezas más líricas de las suites, particularmente el Amanecer y la Canción de Solvej, son una auténtica maravilla: es difícil alcanzar una fusión más perfecta entre perfección formal y emotividad sincera, sin espacio para la blandura, la dulzonería o el narcisismo.



La joya del disco son las Cuatro danzas noruegas op. 35, una música que parte de un original pianístico para cuatro manos y en la que, de manera sorprendente, Leppard sí está dispuesto a zambullirse de lleno en la animación, la rusticidad bien entendida, la incisividad sonora, el sentido del humor y el sanísimo sabor folclórico que esta deliciosa música desprende, si bien es nuevamente en los pasajes más líricos donde el inolvidable maestro londinense alcanza la mayor elevación poética.

A la toma sonora le falta un punto de definición tímbrica –cuerda algo ácida–, pero la transparencia, el equilibrio y el sentido espacial que ofrece el SACD multicanal son dignos de admiración, por no hablar de una amplísima gama dinámica. Eso sí, hay que poner el volumen bien alto.

5 comentarios:

Unknown dijo...

Pues sí, está claro que Grieg es un grande, y pienso que influyó en el imoresionismo francés (aunque Debussy, con su típica altanería, lo desdeñara): de hecho, la "Rapsodia noruega" de Lalo es casi obra suya... ¿Conoces la grabación de la música incidental completa, por Järvi padre? ¿Qué versión prefieres de las Danzas noruegas? ¿Y de la Suite Holberg? ¿Y de "Sigurd Josalfar"? Yo acabo de descargarme... Hacerme con la integral de Engeset y la Real Orquesta Nacional Escocesa.

Unknown dijo...

Perdón, me refería a las Danzas sinfónicas Op. 64 de las que hay un legendario registro de Karl Eliasberg con Leningrado en el 56. Otra obra gloriosa y rozagante.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Sigurd Josalfar me parece una obra algo pesada. De esta suite y de las preciosas Danzas sinfónicas tengo las versiones de Leppard, precisamente, que me parecen magníficas. La música incidental completa de Peer Gynt es muy interesante, aunque me quedo con la selección grabada por Barbirolli, con coros y solistas femeninas. Saludos.

Unknown dijo...

Por cierto, ¡qué maravillosas sus sonatas para violín! ¡Qué vehemencia! ¡A colocar junto a Franck! ¿Cuál prefieres? ¿Y en qué versión: Oistrakh, Kogan, Grumiaux, Sitkovetsksy, Dumay, Amoyal?

Saludos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Estimado Rafael, queda claro que tengo mucho menos tiempo para escuchar música que tú. De la Sonata, creo que solo tengo la versión de Grumiaux.