domingo, 11 de junio de 2017

Karl Böhm, ¿el mejor Réquiem de Mozart?

A raíz de mi reciente comentario sobre las grabaciones de Karajan y Muti, he decidido volver a dos interpretaciones del Réquiem de Mozart que hace mucho tiempo que no escuchaba. Me refiero a las dos últimas de Karl Böhm, registradas ambas en Viena el año 1971 y editadas por Deutsche Grammophon. Una de ellas es la del DVD, y corresponde a una filmación en celuloide –espléndida para la época– realizada en la Piaristenkirche durante el mes de diciembre, poniéndose el maestro al frente de la Sinfónica de la capital austríaca. La otra, que yo siempre creí posterior en el tiempo, es en realidad algo anterior, del mes de abril, y se grabó en la Musikverein. La orquesta, obviamente, es aquí Filarmónica. Pero la que más me interesa es la del vídeo, de la que he escuchado decir a los críticos Ángel Carrascosa y Jesús Trujillo que es su versión favorita. No sé si diría yo tanto, pero el reencuentro me ha dejado estupefacto.


Es difícil explicar cómo es esta interpretación. ¿La orquesta y el coro son grandes? Sí. ¿Densa la sonoridad? Ciertamente. ¿Lentos los tempi? Lentísimos. ¿Tradicional la articulación? Por completo. ¿Hay prolongados calderones y grandes contrastes sonoros? Desde luego. Pero pese a las aparentes coincidencias formales, poco tiene que ver esta lectura con las de Karajan y Muti anteriormente comentadas. Con el de Salzburgo existía una clara intención de abrumar al personal a base de una mezcla de suntuosidad sonora y decibelios. Aquí nada hay de eso. Con Böhm la forma no es objetivo en sí misma, sino que se encuentra en exclusiva al servicio de la expresión. Una expresión que es sobria, austera, concentrada y terriblemente trágica: aunque no el más dramático y lleno de tensión –ahí está la lectura de Barenboim con la English Chamber–, este es el Réquiem mozartiano más doliente que conozco, el más triste y el más agónico (¡acongojante el "Agnus Dei"!); quizá también el más sincero, el que menos espacio concede a la brillantez sonora y aquel en el que la sensualidad y hasta la dulzura que también habitan los pentagramas de encuentran más a raya. Es decir, todo lo contrario que con Muti, que sí que suavizaba aristas y aflojaba tensiones para dejarse llevar por una ensoñación pseudomística poco conveniente. Todo ello, por descontado, lo lleva a cabo el de Graz –setenta y siete añitos- haciendo gala de la marmórea elegancia que caracteriza su batuta, de su perfecta capacidad para clarificar las texturas y sin una sola caída, a pesar de los tempi, en el pulso interno. Y con un estilo, esto es lo más milagroso, que no suena a Brahms ni a Bruckner, sino a puro Mozart. Aunque no al Mozart de los historicistas, claro está.

El cuarteto vocal es un prodigio. Quizá a Gundula Janowitz y a Peter Scherier determinadas sensibilidades –no es mi caso– le pueden poner algunas pegas, pero ante lo que hace el matrimonio Christa Ludwig-Walter Berry solo cabe hincarse de rodillas. Lo menos bueno es el Coro de la Ópera de Viena, pero casi se diría que sus tiranteces contribuyen a hacer todavía más angustiosa esta lectura. Lo que sí deja mucho que desear es la toma sonora, sin mucha gama dinámica y con distorsiones.

 

La del audio suena bastante mejor, sobre todo si se tiene la suerte de disfrutar de la reciente edición en HD. La interpretación es parecida a la del vídeo, pero hay diferencias. Los tempi son un poco más lentos (¡más aún!): 64’22 en abril frente a los 62’47 de diciembre, si bien la impresión auditiva es que la diferencia es mayor aún; entiendo que esta circunstancia se puede deber a la ausencia de las imágenes, que a veces altera de manera sustancial la percepción. En lo expresivo esta visión con la Filarmónica –el coro vuelve a ser el de la Ópera de Viena– es quizá un poco más gótica, más atmosférica, quizá también más serena; por ello mismo menos tensa y doliente que la anterior, menos visionaria. Diríase que es más clásica, aunque insisto en que el concepto es muy parecido.

La mayor diferencia viene por parte de los solistas. La gran Edith Mathis, de timbre oscuro y aterciopelado, puede resultar más adecuada que la Janowitz, Wieslaw Ochman no lo hace nada mal, pero la notable Julia Hamari no llega a la altura inmensa de la Ludwig y, desde luego, el engolado Karl Ridderbusch no tiene nada que hacer frente a Walter Berry. Gran versión, pero me quedo con la que lleva imágenes.


En fin, qué quieren que les diga. En el momento de escribir estas líneas el vídeo está aún colgado en YouTube. Véanlo antes de que lo quiten, lean –está en inglés– esta crítica completamente opuesta a la mía y opinen por sí mismos.

11 comentarios:

Nemo dijo...

Tengo la versión en CD de Böhm y me gusta mucho. Llama mucho la atención la lentitud de los tempi, y en su día me impactó la cuerda grave, ominosa en el Confutatis, por ejemplo, bellísima y siempre presente dando soporte a la obra.

Yo diría que es una versión muy particular. Es un enfoque tardorromántico de la obra, llevado al extremo. Solo la versión de Celibidache es más lenta en alguno de los números (pero no en otros). Son las dos versiones que llevan más al extremo el enfoque de alargar los tiempos hasta el límite. Böhm es más cálido, Celibidache más frío y abstracto.

Hay otras versiones "de anciano director" (Giulini por ejemplo), con enfoques similares, aunque quizás la de Böhm es la más hermosa de todas.

No me disgusta, y es coherente, aunque probablemente se aleje mucho, quizás demasiado, de la naturaleza de la propia obra, una misa de finales del XVIII.

Una versión que a ratos me fascinó cuando la escuché fue la última de Harnoncourt con el Concentus. Más rápida, con la polifonía clarificada al máximo, desprovista de la pátina romántica de la mayoría de los enfoques tradicionales. Merece la pena contrastar, comparar, distintos enfoques, para percibir mejor qué se pierde en cada uno de ellos y qué se gana.

Cristiandelicia dijo...

El inicio del Tuba mirum de Berry es uno de esos momentos que quedan grabados a fuego.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias por las aportaciones.

La última versión de Giulini la comenté aquí hace años:

http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/2011/11/requiem-de-mozart-por-giulini.html

Debo decir que esa, gustándome mucho, sí que me parece claramente otoñal y discutible en el estilo. Estas de Böhm, pese a sus lentísimos tempi y a sus sonoridades robustas, no me parecen exactamente eso. Obviamente ofrecen una visión "desde el siglo XX", sin intención alguna de reconstruir la sonoridad de una misa de la Era de las Luces, pero tampoco diría que sea exactamente "romántica", como sí lo pueden ser esa de Giulini, o las de Karajan y Muti aquí comentadas. Hay en Böhm una sobriedad y un sentido del equilibrio que se apartan de ese sentido romántico y que, aun absorbiendo toda la tradición del XIX, mira directamente a Mozart. No pocos dirán que eso es un disparate, pero es así como yo lo veo.

La de Celibidache es extraña. A mi entender, demasiado morosa, y muy disparatada en el estilo: ahí sí que se puede hablar de "Mozart a la Bruckner". Pese a todo, posee un peculiar atractivo.

La de Harnoncourt de 2003 puede resultar atractiva por su sequedad, por su tremendo sentido dramático, pero la encuentro bastante escasa de calidez y cantabilidad. Eso sí, el coro es absolutamente impresionante, y solo por él ya merece la pena escucharla. Entre las historicistas, sin duda me quedo con la de Gardiner en DVD. La de Savall me parece más interesante de lo que suele decirse, por estar dotada de una teatralidad que mira directamente a la retórica barroca. La de Koopman tiene sus cosas. En otro lugar dije que Hogwood, Norrington y Currentzis no me gustan aquí.

Saludos.

bruckner13 dijo...

Böhm es el único director del que siento que su manera de interpretar un determinado compositor (Mozart) es el modelo a seguir para el resto de directores. Es sencillamente insuperable en todo lo que dirigió del salzburgués, al menos en su última década.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Pues el señor que escribe la crítica en inglés cuyo enlace he puesto, piensa que el Mozart de Bohn es prehistoria. Así nos va.

Sergio dijo...

Pues yo tengo el CD y siempre es un gustazo escuchar esta versión: puro Mozart

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Me temo que para algunos, puro Mozart es lo que hacen Norrington, Minkowski, Onofri... Y cada vez son más lo que piensan así. Es el caso del autor de la referida crítica, Kevin Sutton: "Consign these things to the dust-bin of history where they belong, and let us enjoy the music as Mozart intended it to be played; with grace, elegance and élan", es decir, "Guardad estas cosas en el cubo de basura de la historia al que pertenecen, y disfrutemos de la música de Mozart como se tiene que interpretar; con gracia, elegancia y élan". Y con un lacito rosa, añadiría yo.




Sergio dijo...

Pobrecico...

kapsweiss2016 dijo...

Entre las historicistas a mí una que me gusta bastante y creo que no ha salido, es la de Herreweghe. Como siempre con él, un trabajo coral fantástico
Lacrimosa
https://www.youtube.com/watch?v=MKYZ1NTfc7Q
Confutatis
https://www.youtube.com/watch?v=fjtwyZAhCcs

Hay un tema que me apasiona del Requiem y son las versiones que completan la obra. Durante mucho tiempo se interpretaba casi en exclusiva la de Sussmayr, pero musicólogos en estudios recientes han puesto en duda el estilo, la armonización, la orquestación.... del alumno de Mozart. Así han aparecido las versiones de Beyer, Robbins Landon, Druce, Robert Levin, etc que intentan acercar el resultado lo más posible a las intenciones y estilo de Mozart. La comparativa resulta fascinante. Ahora estoy con la de Robert Levin en la grabacioón de Mackerras, donde la mayor diferencia está en el Lacrimosa. En vez de acabar con una simple cadencia, enlaza el final con un Amen fugado, (cree y argumenta que ese era la intención de Mozart). Este versión parece que se va imponiendo poco a poco viendo las grabaciones discográficas recientes.

https://www.youtube.com/watch?v=hsp6XQmnb3I
A partir del minuto 21'05" el Lacrimosa y entre el 23'40" y el 25' el Amen fugado

Por cierto, ¿qué le parece la versión grabada en video de Bernstein (en sus últimos años de vida?

Saludos

kapsweiss2016 dijo...

Varios artículos sobre el tema:

https://requiemindminor.wordpress.com/tag/amen-fugue/

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias por las aportaciones, Kapsweiss2016.

No he leído el texto completo, pero estoy de acuerdo con lo que dice su autor, que es por otra parte la opinión de alguien tan poco sospechoso de querer ser tradicional como Harnoncourt: Sussmayr hizo un muy buen trabajo en el Réquiem y, aun con una personalidad más "teatral" que la del propio Mozart, su versión sigue siendo la más convincente. Su Lacrimosa me gusta bastante más que los alternativos, y la opción de un Amen fugado, aunque el propio Mozart llegara a esbozarla, no me acaba de convencer.

Herreweghe es un director que cada día me gusta menos, pero no dejaré de reconocer que hace prodigios en la dirección coral. Su Réquiem de Mozart lo tengo hace semanas en un lugar prioritario de mi estantería para escucharlo, pero aún no he encontrado el momento: ahora mismo ando preparándome cosas como la Sexta de Mahler o el Concierto para violín de Sibelius, que espero escuchar pronto en directo a Rattle en Granada. También tengo la de Suzuki en la lista de espera. La de Bernstein hace demasiado tiempo que no la escucho; tiene fama de ser un desmadre, pero no puedo dar una opinión seria sin una audición reciente. De nuevo gracias mil. Saludos.