domingo, 14 de mayo de 2017

Réquiem de Verdi por Harnoncourt: recogimiento y flacidez

Ha llegado a mis manos un Blu-ray Audio editado por Sony que incluye el Réquiem de Verdi que grabó en vivo Nikolaus Harnoncourt al frente de la Wiener Philharmoniker en diciembre de 2004 para el sello RCA. La toma multicanal nos permite apreciar muy bien el ambiente de la Musikverein de Viena, toses y reverberación incluida, además de colocar las intervenciones de los metales en el Tuba Mirum muy atrás del espectador. Ofrece asimismo un relieve asombroso: acojonante el bombo. Hace muy poco he escuchado el trasvase a SACD de la magistral grabación de Giulini con la Filarmónica de Berlín y la verdad es que no hay punto de comparación. Hablo de la calidad técnica del audio, claro está, porque en lo que al plano artístico se refiere, la dirección del maestro berlinés deja mucho que desear. Y no se parece en nada a lo que podría esperarse de él.


En lugar de hacer gala de su habitual sentido de la teatralidad y de los contrastes, Harnoncourt propone una versión estática, recogida en la medida de lo posible, muy alejada de lo operístico, pero que tampoco termina de funcionar desde una óptica reflexiva, digamos que “religiosa” –esa era la línea del citado Giulini–, por su falta de sensualidad, de humanismo, de emotividad en definitiva. Sí que es muy atractivo el tono particularmente macabro que imprime a su interpretación, especialmente a lo largo de todo el Dies Irae. Por desgracia, esto lo consigue a base de unos tempi más bien lentos y de otorgar un gran peso a los silencios, y aquí viene un nuevo problema: Harnoncourt llega a perder el pulso con demasiada frecuencia –si es que llega a cogerlo en algún momento–, por lo que su interpretación termina resultando un tanto desarticulada, cuando no abiertamente flácida y aburrida.

La Filarmónica de Viena, con un vibrato moderado pero luciendo la sonoridad admirable que le conocemos, realiza una excelente labor desde el punto de vista técnico, y en este sentido la referida lentitud nos permite, clarificando las texturas, apreciar de manera admirable el tejido orquestal diseñado por Verdi. Algo parecido se puede decir del Coro Arnold Schoenberg, que canta con enorme perfección su parte y permite apreciar como nunca la perfecta polifonía de la fuga final, trazada por Harnoncourt con tanta claridad como flacidez en sus tensiones.

Los cuatro solistas congregados se caracterizan por poseer instrumentos excesivamente líricos para sus respectivas partes y por cantar con ese alejamiento de lo teatral que parece buscar el maestro. Eva Mei cumple con solvencia con la belleza de su canto, como también lo hace Bernarda Fink. Michael Schade, elegantísimo, hace gala de una línea mucho antes mozartiana que verdiana, lo que unido a una voz algo blanquecina le mantienen lejos del carácter rebelde y encendido que sería preferible en algunas de sus intervenciones. El más propiamente verdiano de todos es, lógicamente, Ildebrando D'Arcangelo.

¿Mi recomendación? No pierdan el tiempo escuchando este registro y acudan a los que ya saben: Barbirolli, Solti, Muti, Giulini, Barenboim... Otro día les hablo del Réquiem de Mozart que viene en el mismo Blu-ray.

1 comentario:

Rafael Bellón dijo...
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