martes, 30 de mayo de 2017

La Bohème en el Maestranza: cuando las direcciones funcionan

Espléndida labor de batuta la que ofreció anoche Pedro Halffter en la primera de las cuatro funciones que el Teatro de la Maestranza, con producción escénica procedente de Les Arts, presenta de La Bohème de Puccini. Estuvo el director madrileño a la altura de su memorable Fanciulla de 2009. Y es que este es el repertorio que mejor le va, aquel de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX que más alejado se encuentra de las angulosidades expresionistas y en el que más se demandan voluptuosidad sonora, fraseo de gran vuelo melódico, sentido de las texturas y atención a la atmósfera.


Fue la suya, eso sí, una dirección antes sinfónica que teatral, lo que significa que sus mejores momentos coincidieron con los de inspiración más excelsa por parte del compositor (¡y vaya si la alcanzó a raudales el de Lucca en esta obra!), y los menos logrados con aquellos más de trámite. Dicho de otra manera: en las peripecias de los bohemios en los actos extremos, antes de las respectivas apariciones de Mimí, se echó de menos un punto más de nervio, de garra y de imaginación, pero en las secciones líricas Halffter rozó el cielo, ese cielo en esta obra reservado con exclusividad a Herbert von Karajan, desgranando la música como lo hacen los mejores cantantes italianos –fraseo amplio, de legato pleno, planificando amplios arcos melódicos–, clarificando con detallismo el entramado de la portentosa orquestación pucciniana y atendiendo plenamente al rico colorido de ésta. Al mismo tiempo, logró generar las atmósferas tan particulares que requieren el arranque del acto tercero –estatismo helado– y todo el final del cuarto, mientras que el complejo tejido polifónico del segundo acto estuvo irreprochablemente trazado.

A esto último no fue ajeno el apoyo de un muy notable Coro de la A. A. del Teatro de la Maestranza, dirigido por Iñigo Sampil, de la Escolanía de los Palacios y de una Sinfónica de Sevilla que, lo quieran reconocer sus componentes o no, es siempre con Halffter con quien mejor suena: una cuerda tan sedosa y empastada –y miren que he estado veces en el Real y en Les Arts– no la encuentran ustedes con facilidad en otros fosos españoles. Únicamente puedo reprochar unas trompetas que sobresalieron de más en el tercer acto –en el dúo entre Mimí y Rodolfo, creo recordar–, porque en conjunto fue una labor técnicamente impecable en lo que a conjunción entre director y orquesta se refiere.


Me gustó también mucho la realización escénica de Davide Livermore, que nunca tuve la oportunidad de disfrutar en el teatro del que ahora es intendente. Es la más sensata, la menos pretenciosa y la mejor resuelta de cuantas le he visto a este señor. Muy probablemente el lector ya sepa en qué se basa su propuesta: se traslada la acción a la época de composición de la obra y en un gran panel en el lateral izquierdo se van proyectando una serie de lienzos de pintores franceses del último tercio del XIX, principalmente impresionistas, que no solo crean una sugerente y hermosísima atmósfera sino que además permiten el rápido traslado de la acción de un lugar a otro aun dentro de un mismo acto, e incluso visualizan algunas ideas (por ejemplo, Rodolfo pensando “en mujeres” justo antes de que aparezca su vecina) implícitas en la historia. En otros momentos, eso sí, tanta abundancia de imágenes terminaba saturando la retina del espectador, como también lo hacen los excesos de un segundo acto aquejado de zeffirellitis aguda, aun sin llegar los delirantes extremos de la producción de Giancarlo Del Monaco y procurando que, en medio de tanto bullicio, se pudieran seguir las líneas principales de la acción. La plataforma de desplazamiento horizontal utilizado en el valsa de Musetta y luego en el cuarto acto resultó, por su parte, muy efectiva. 

Por otra parte, la concepción de los personajes y del desarrollo de la acción fue francamente satisfactoria por su respeto a la música, buen sentido teatral e inteligencia, a despecho de algunos detalles algo chirriantes. Por ejemplo, ¿por qué se guarda Mimí la llave en el pecho y el “ah” de Rodolfo no hace referencia a haber encontrado ésta, sino que es resultado de haberse quemado con la estufa? Así las cosas, no tiene sentido que la muchacha, poco antes de su muerte, le confiese que ella sabía lo pronto que había encontrado la susodicha llave. ¿Y por qué era tan necesario hacer explícito, a través de numerosos detalles, que ella baja no a pedir lumbre sino a ligarse al protagonista? El público no es tan tonto. Ni tan vulgar como para reírse con la gracieta del camarero tirándose al suelo para verle la entrepierna a Musetta. También me pareció un poco exagerado el llanto de los bohemios en la escena final (me encantaría ver la producción de Harry Kupfer, esa en la que salen todos huyendo del cadáver menos Musetta, el único personaje que realmente ha madurado tras los tristes acontecimientos). En cualquier caso, insisto, muy notable y eficaz el trabajo de Livermore, repuesto por su asistente Emilio López prestando una atención excepcional al trabajo con cada uno de los cantantes y sacando lo mejor de sí mismos en el plano actoral.


Con tan buen nivel en las direcciones musical y escénica, no importó demasiado que el balance vocal presentara desigualdades. Lo de José Bros era la crónica de un fracaso anunciado. Ya expresé hace años en este blog mi admiración por el tenor catalán, no tanto por sus maneras interpretativas como por su afán de superación –no hay ya rastro de las nasalidades de antaño–, por su profesionalidad y, sobre todo, por su inteligencia. Por eso mismo me pregunto cómo es posible que le hayan convencido para cantar un papel que no le va en absoluto ni por voz, ni por estilo ni por personalidad. Que sí, que cantó con el exquisito gusto que le caracteriza y evitando todo exceso verista, pero su Rodolfo estuvo ausente en lo expresivo y la incomodidad canora se evidenció no solo en la insuficiencia de “carne” en la voz y en la pobreza de la franja grave, sino también en una página tan emblemática como la manina, donde parecía preocuparse solo de preparar el Do de la speranza para luego, por desgracia, darlo metálico y forzado. En escena tuvo ademanes de divo a la antigua usanza que no terminaban de encajar con la naturalidad de la dirección de actores.

A Anita Hartig la escuché debutando el rol de Violetta junto a Ismael Jordi y Leo Nucci hace ahora un par de años. Como escribí por aquí, me dejó una impresión irregular. En el rol de la florista se siente mucho más cómoda: tiene la voz y el estilo, y salvando el desagradable filado con que cerró el primer acto –ese momento se las trae–, cantó con excelente línea y buenas intenciones expresivas. ¿Un poco sosa? Ciertamente, pero la soprano rumana le otorgó humanidad y hasta carnalidad a su recreación, cantando con la mezcla apropiada de ensoñación y apasionamiento juvenil, sin convertir a su personaje en una mogigata sensiblera. Su acongojante aria del primer acto, en perfecta sintonía con una batuta que la dejó frasear con holgura, estuvo dicha con apreciable sensibilidad, en el tercero supo no caer en excesivos desgarros cuando se entera de su verdadera condición de salud y en el cuarto resultó muy sincera. Una buena Mimí.


Estupendísima María José Moreno, la excelente soprano granadina asombrosamente desaprovechada por algunos teatros españoles. Todavía en buen estado vocal, yo diría que incluso mejor que hace años, compuso una Musetta muy bien cantada e interpretada con el punto justo de frescura, erotismo y picardía, siempre con exquisito gusto y la variedad expresiva que requiere el personaje en su evolución. Se movió de maravilla en escena, luciendo además un físico de muy buen ver.

El onubense Juan Jesús Rodríguez suele entusiasmar a los aficionados –y a los críticos– de los que más distante me encuentro. Lógico que a mí siempre me haya parecido algo sobrevalorado, da igual que le escuche en Jerez, en Sevilla o en Madrid: su instrumento es excelente y corre de maravilla por la sala, pero para que este señor baje del mezzoforte u ofrezca un matiz expresivo hay que echarle paciencia. Dicho esto, Marcello no exige especiales complicaciones en este sentido, y por ende su recreación del pintor, realizada con admirable empuje viril, brilló a considerable altura, a lo que le ayudó una extraordinaria desenvoltura escénica.

Me hubiera gustado una voz más grave y oscura que la de Fernando Radó para Colline, más diferenciada de la de los otros bohemios, pero lo cierto es que el joven cantante argentino cantó de manera apropiada y se mostró musical a la hora de abordar la zimarra. Con un más que solvente David Lagares lidiando con el siempre desagradecido rol de Shaunard y un Fernando Arrabal que supo evitar excesos en su doble papel cómico, más una serie de buenos comprimarios, se completó un elenco que, aun sin contar con una pareja protagonista de alto voltaje, funcionó muy bien sobre la base de unas direcciones musical y escénica de considerable altura. Y cuando ambas alcanzan gran nivel es cuando se disfruta de una gran noche de ópera.

PD. Las fotografías que ilustran esta entrada han sido gentilmente cedidas por Julio Rodríguez. Podrán encontrar muchas más en su deslumbrante blog A través del cristal.

20 comentarios:

Trinidad Delgado Ruiz dijo...


Estuve en el ensayo general y, es curioso , siempre estoy de acuerdo con sus críticas sobre las óperas del Maestranza y con sus opiniones sobre Pedro Halffter y la Orquesta. En este caso también, por supuesto. Me fijaré en algunos detalles de los que ha comentado, que en el ensayo me pasaron desapercibidos, cuando vaya a la representación. Me encanta este blog.Gracias por mantenerlo abierto.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

A punto he estado de cerrarlo hace cuatro o cinco días, Trinidad. Si sigue abierto es gracias a comentarios como el suyo. Le quedo muy agradecido.

Sergio dijo...

No, no cierres, por favor...

Julio César Celedón Orduña dijo...

Omita los comentarios ofensivos de gente que no secunda sus opiniones, que a fin de cuentas este blog es eso y no la verdad absoluta, un blog de opiniones personales. Yo me he cultivado, he aprendido y engrandecido mi biblioteca musical gracias a sus reseñas y a pesar de no estar siempre de acuerdo con usted, admiro su labor como bloguer al contribuir con tanto a los que amamos la música. Aún espero varias discografias comparadas suyas, como Los pinos de Respigui, la 1812 o sexta de Tchaikovsky, etc.
En fin, saludos cordiales desde México. Espero no cierre el blog por esas ofensas, ya que del otro lado del charco nos es más dificil encontrar este tipo de guía y sitios en internet.

Anónimo dijo...

Por favor, no lo cierres. Éste es el blog de música clásica de referencia en España y dudo que haya alguno comparable en el mundo (creo que no exagero).Ya ni la Revista Ritmo es fiable.En quien confiaríamos tratándose de música(otra cosa es cuando hablas de política y no siempre estoy en desacuerdo aunque yo sea de derechas). Gracias por el esfuerzo que sé se requiere para mantener un blog con tantas entradas y espero que algún dia recibas el reconocimiento que se merece una labor tan espléndida y de tanta exigencia y calidad como la que haces altruistamente.AMCSánchez.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias también a Julio César, a Sergio y a AMC Sánchez.

Sinceramente, no creo ser referencia de nada ni ofrecer cosas de particular interés. Sí creo que me sirve a mí para reflexionar más pausadamente sobre lo que escucho, y sirve también para que otros melómanos puedan contrastar sus opiniones con las mías y así profundizar en este fascinante mundo de la interpretación musical. A mí me ayuda muchísimo leer opiniones diferentes a las mías. Eso de ser autodidacta me parece una soberana gilipollez. Todos los seres humanos aprendemos gracias a los otros, y nos encontramos en un proceso de maduración continua en el que al mismo tiempo hay que ir formándose opiniones propias e ir contrastándolas con las de los demás, aunque no pocas veces (por no decir siempre) caigamos en la tentación de pensar que las nuestras están mucho mejor argumentadas.

Ahora bien, me consta de muy buena tinta que hay críticos que andan diciendo por ahí cosas bastante malas de mi blog. Sin ir más lejos, dos de los cuatro que escriben en el libreto de esta Bohème del Maestranza. Claro, este mundillo es muy pequeño y al final uno se entera de todo. También los hay que verbalmente me llaman profundo ignorante y crítico de cuarta fila (sic). E incluso quien en las redes sociales (esta vez diré el nombre: Pablo J. Vayón) llama a mis artículos mierda (sic), afirma que son de nivel ínfimo y hasta llega a pedir al responsable de una lista de correo en Sevilla que no difunda mis escritos entre los suscritos a la misma.

No son, en cualquier caso, estos ataques de otros críticos o de algunos buenos amigos suyos de la "kale barroka" los que me hacen plantearme dejarlo, sino el puro y simple cansancio. Son ya diez años, mi trabajo está siendo este curso especialmente agotador y hay otro mundo, el de la investigación en historia del arte, que cada vez me reclama con más insistencia. Tengo ahí mucho por hacer, y desde luego me encuentro en él mucho más recompensado que escribiendo sobre música. Las conferencias que he dado este año en mi ciudad parecen haber gustado mucho, tengo ya un buen número de intervenciones apalabradas para el año que viene, un par de artículos por publicar, otro par de ellos por escribir e inlcuso proyectos de libros que me tienen muy ilusionado, aunque no sé si podré materializarlos. Queda claro que no puedo compaginar todo esto con algo tan exigente como el blog. Me da mucha pena, pero en estos últimos días no he podido escribir sobre cosas que me interesan muchísimo: la soberbia remasterización japonesa del Wagner de Klemperer, los dos increíbles últimos discos de Karl Böhm referidos al mismo compositor, la Bohème de Karajan, la Petrushka y la Pulcinella de Klemperer... Pero tengo ya algunas cosillas escritas que voy a ir sacando poco a poco. Intantaré tomármelo con calma.

Gracias de nuevo a todos por el interés.

Anónimo dijo...

Bueno, tomátelo con calma pero no lo (nos) abandones.AMCSánchez.

Sergio dijo...

Eso.

Anónimo dijo...

Reconforta poderte leer y comprobar que la verdad en música está muy lejos de ser algo absuto. Nos enriquecemos así.
Tú sigue ahí, que no hay prisa de este lado.
Un abrazo

Julio César Celedón Orduña dijo...

Es bueno que este teniendo éxito en otros ámbitos de su vida. Si deja de escribir para este blog, mi única petición sería que no lo cerrara, simplemente lo dejara ya como testimonio para quienes queramos consultar de nuevo alguna entrada. Fortuna siempre.

Pablo J. Vayón dijo...

Otra vez, Fernando. Ya te dije una vez que puedes escribir y opinar sobre mí lo que te apetezca, siempre que lo que escribas sea cierto o una mera opinión. Pero no voy a consentir que me cites con mentiras ni medias verdades. Yo escribí en mi muro de Facebook respecto a una entrada tuya esto:

"He recibido por correo electrónico este enlace (Rafael, ya está bien de llenarme el correo de mierda, por favor): http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/…/no-se-dejen-engana… Lo dejo por aquí para que se hagan una idea del nivel. En fin, esta noche, en el Maestranza toca una de las mayores violinistas de nuestro tiempo, una señora estupendísima en todos los aspectos, por otro lado. Si pueden, no se lo pierdan."

Aquí está: https://www.facebook.com/pablojvayon/posts/10210086243246954

Ahora explica a quienes te leen dónde llamo yo a tus artículos "mierda (sic)", dónde afirmo "que son de nivel ínfimo" y dónde "llego a pedir al responsable de una lista de correo en Sevilla que no difunda mis escritos entre los suscritos a la misma".

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

En el enlace que has puesto, justamente ahí, como puede entender cualquiera que sepa leer. Puro testimonio de tu talante, de tu extrema soberbia, de la altanería con la que miras a todos y a todo (no hay más que pasarse por tu Twitter, pura víscera contra todo lo que suene a izquierda política) y de la manera en la que retuerces la cosas.

De lo que soltaste el otro día contra mi amigo Juan José Roldán no voy a decir nada, porque a él le correspondería. Pero sí de vuestro boicot a Barenboim: he tenido que leer en La Vanguardia lo del campamento (http://www.lavanguardia.com/vida/20170531/423085822951/la-fundacion-barenboim-said-organiza-un-campamento-de-iniciacion-a-la-musica.html) porque vosotros estábais más entretenidos pregonando el enorme éxito de la OBS en el norte de la península o las próximas actividades del CNDM en Sevilla, a las cuales no eres precisamente ajeno (en calidad de cobro por las notas al programa, claro). Ah, y si te gustan el Bach de Amandine Beyer o las Cuatro Estaciones de Zapico, pues ya sabes lo que opino: "háganse una idea del nivel".

Pablo J. Vayón dijo...

A ver si lo entiendes a la segunda, Fernando. Lo que opines de mí y de mis juicios me la trae al pairo.

Así que vamos a los hechos. Respóndeme a esto: dónde llamo yo a tus artículos "mierda (sic)", dónde afirmo "que son de nivel ínfimo" y dónde "llego a pedir al responsable de una lista de correo en Sevilla que no difunda tus escritos entre los suscritos a la misma".

Tampoco te voy a dejar pasar otra mentira flagrante de tu comentario: el boicot a Barenboim sólo existe en tu mente. Es falso. Mentira. Como puede comprobar cualquier con una simple visita a la hemeroteca. Aparte de que, como te he explicado ya varias veces, yo no tengo ninguna responsabilidad sobre lo que publica la sección de cultura de Diario de Sevilla. Soy un simple colaborador. Responsable de mis textos. Nada más. Parece que esto no terminas de captarlo. A lo mejor es por tu supina ignorancia sobre cómo funciona un periódico.

Finalmente, respecto a tu insidiosa insinuación sobre mis actividades profesionales: como es público y notorio, me dedico a escribir y hablar de música allá donde me llaman (cobrando, sí, qué desfachatez) y lo hago de forma completamente abierta, pública y directa, porque firmo todo lo que escribo con mi nombre en todas partes. Mis colaboraciones para el CNDM no interfieren ni han interferido nunca en lo que pueda escribir en cualquier medio sobre sus actividades, como entiende cualquiera que se dedique a esto. Escribo comentarios para el libro de temporada del CNDM y notas para algunos de sus ciclos. E incluso me pagan por ello, ¡qué cosas! Y luego informo de las actividades del CNDM en un periódico cuando en ese periódico lo consideran relevante. ¡Y también me pagan! Sí. ¿Y qué?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡Qué pérdida de tiempo! A ver, lo escrito en Facebook por el señor Vayón:

"He recibido por correo electrónico este enlace (Rafael, ya está bien de llenarme el correo de mierda, por favor): http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/…/no-se-dejen-engana… Lo dejo por aquí para que se hagan una idea del nivel. En fin, esta noche, en el Maestranza toca una de las mayores violinistas de nuestro tiempo, una señora estupendísima en todos los aspectos, por otro lado. Si pueden, no se lo pierdan."

Ahora se lo explico a todo el mundo, para que lo entienda:

"Rafael" es el responsable de la referida lista de correo.
"Rafael, ya está bien de llenarme el correo de mierda, por favor" en referencia al enlace a mi blog significa:

1) La mierda es mi enlace.
2) "Ya está bien de llenarme el correo de mierda" es una petición de que no le mande artículos como el mío.
3) "Ya está bien" indica que ha recibido grandes cantidades de mierda en la lista de correo. No es referencia exclusiva a ese texto de un servidor sobre Amandine Beyer. Hace referencia a todo un conjunto de textos. Se está refiriendo a los míos, y muy probablemente a los de otros señores que escriben sobre eventos musicales de Sevilla (amigos míos, claro). "Rafael" envía en esa lista de correo todo lo que se publica sobre música clásica en Sevilla, sean previas, entrevistas o críticas. También las mías, que no son muchas. No entra a valorar la calidad de las mismas. Simplemente hace el gran favor de recopilar toda la información y enviarla para quien quiera leerla.

Mas cosas sobre la entrada de Vayón en Facebook: lo he descubierto demasiado tarde, pero no hace falta ser un lince para darse cuenta de que es él quien ha azuzado a los perros de presa que me acosaron, la mayoría anónimamente, en el asunto Meyer. Cierto es que el primer mensaje lo recibí antes de que Vayón publicara su mensaje, pero en éste hay un manifiesto deseo de ridiculizar y de crear animosidad.

En cuanto al mote de "El Oráculo de la Sierra de Segura", que sepa el señor Vayón que desde septiembre tengo destino definitivo en Jerez, y que si no voy más por Sevilla es porque mi horario de este curso es vespertino y rara vez puedo acercarme. Por suerte o por desgracia. Que me llame si quiere "El oráculo de Jeré".

Los comentarios en Facebook a su texto son de lo más ilustrativos. Por ejemplo, el crítico Lombardo ironiza con que por mis "maneras chuscas" (sic) podría ser crítico de cine. ¡Y lo dice uno de los críticos más agresivos al sur de los Pirineos! Manda huevos. En cuanto a la señora Mercedes Ruiz, me da mucha pena porque me habían hablado bien de ella como persona. Aquí tiene un cliente menos.

Ahora sigo, que no cabe.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¿Boicot a Barenboim? Una y mil veces sí, rotundamente. ¿Saben ustedes cuándo publicó Diario de Sevilla que Barenboim iba a dar un concierto el pasado verano? EL DÍA ANTES. No es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que ocurre algo semejante. Pero el anuncio de que Herreweghe iba a clausurar el Femás se hizo con varios meses de antelación.

Creo que el asunto va más lejos del simple desprecio a Barenboim y de odio político a todo lo que salga de la Junta de Andalucía mientras esta la gobierne el PSOE (que también). Hay una clara intencionalidad en Diario de Sevilla de minusvalorar las interpretaciones germanófilas (Halffter-Barenboim) y de favorecer en todo lo posible a la cuerda de tripa. Lean, lean las críticas en las páginas de ese diario las críticas a la OBS y a la ROSS: muchísimos más varapalos a la segunda que a la primera (si es que alguna vez se lo han dado). Hay una clara preferencia hacia la una en demérito de la otra, cuando cualquiera con un mínimo sentido común se da cuenta de que las dos formaciones mantienen el mismo nivel: dos buenas orquestas, incluso muy buenas, sin más. Yo he escuchado en directo a todas las grandes formaciones de cuerda de tripa del mundo (salvo al Concentus Musicus), a la mayoría varias veces, y puedo asegurarles que no es el mismo nivel. Cuando fundaron la Sinfónica de Sevilla hubo gente que dijo que teníamos una orquesta de primera. Al año siguiente pasaron por el Maestranza los pesos pesados (Berlín, Viena, Concertgebouw) y a muchos se les cayó la venda de los ojos. Pero aquí algunos se empeñan en poner la venda: ¡Sevilla, capital mundial de la interpretación historicista!

Lo de la Música Antigua en Sevilla es un chiringuito muy bien montado del que todo el mundo sale beneficiado. Económicamente, claro. Y luego hablan de independencia y de compromiso aquellos críticos amigos-amiguísimos de buena parte de esos músicos, bien relacionados con los programadores y metidos-metidísimos en el chiringuito. ¡Vale ya!

Pablo J. Vayón dijo...

Bien. Parece que ha quedado claro que yo no he llamado en ningún sitio a tus artículos "mierda (sic)", que no he afirmado en parte alguna "que son de nivel ínfimo" y que no he llegado a pedir a ningún "responsable de una lista de correo en Sevilla que no difunda tus escritos entre los suscritos a la misma".

Que todo es una interpretación que tú haces, porque me referí a una entrada tuya como "una mierda", porque realmente me parece que lo es. Eso es todo.

Y ahora puedes seguir con tus fantasías.

Una última vez, Fernando, no me vuelvas a citar con mentiras o medias verdes. Hay límites.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Decidan los lectores, lo suficientemente inteligentes por sí mismos, si he dicho mentiras o medias verdades. Y sí, hay límites.

Miguel Ángel dijo...

¿Pero, Fernando, por qué pierde su tiempo y su paciencia con el señor Vayón?
Están claras sus manipulaciones y su actitud soberbia y prepotente, disfrazadas, eso sí, de elegancia y buena educación de "zeñorito andalú". Este señor no engaña ya a nadie, salvo a sus acólitos más torpes y demás miembros de su secta, mafia o lo que quiera que sea.
¿Que está sordo? Seguro que sí. ¿Que sus maneras y su proceder son más turbios que el agua de las cloacas? También. ¿Y qué? No pierda usted, permítame insistir, su tiempo con sujetos como éste. Piense que todo el esfuerzo y dedicación que desperdicia contestando a sus envidiosos y mal intencionados comentarios se los está quitando a nuevas entradas de éste -¡magnífico!- blog, a su trabajo como docente y a su inveterada pasión por la historia del Arte.

(Ah, y nada de cerrar este blog. Nos privaría usted de las inteligentes y acertadas opiniones del "Oráculo de Jeré" y, mucho peor si cabe, le estaría siguiendo el juego a esa gentucilla acomplejada que parece haberle puesto en su punto de mira. ¿Por qué será?)

Miguel Ángel


Antonio Perez dijo...

Fernando, disfruta de lo que haces, que para muchos nos es valioso. Ignorar es la mejor medicina para los personajes maliciosos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias también a Miguel Ángel y Antonio. Intentaré hacer lo que mi tiempo y mi talento me permitan. Un abrazo.