domingo, 1 de mayo de 2016

Yo me autoprogramo, tú te autoprogramas...

Pedro Halffter se programa a sí mismo poniendo en los atriles de la ROSS, en la Gala del XXV aniversario del Teatro de la Maestranza que a su vez se "autoencarga" en su faceta de director musical, una selección de su propia síntesis sinfónica del Ocaso de los dioses, último capítulo de su trabajo sobre el Anillo cuyas tres primeras entregas también había "autoprogramado" cuando era titular de la orquesta y se quedó sin finalizar en el momento en que John Axelrod pasó a ocupar su puesto y se cortó de raíz –ignoro si por voluntad propia o por decisión del norteamericano– su presencia en los conciertos de abono de la formación hispalense.

Francisco López se llevó muchos años autoprogramándose una vez y otra en su faceta de director escénico en el Teatro Villamarta, tanto recuperando trabajos realizados con anterioridad como encargándose a sí mismo la mayoría de las nuevas producciones propias de la institución. Aún hoy sigue recibiendo uno o dos encargos por año –entre lírica y flamenco– por parte de su sucesora y antigua ayudante, Isamay Benavente.

Fami Alqhai no ha tenido reparo alguno en autoprogramarse repetidamente en el Festival de Música Antigua de Sevilla que él dirige.

¿Qué pasa, que el primero es "el malo" y los dos últimos "los buenos"? Porque parece que es pecado mortal en el madrileño lo que se considera irreprochable en los otros dos, tan admirados en su gestión por los mismos que no han parado de atacar a quien aún hoy es responsable del Maestranza.

Les dejo, que me voy a la playa antes de ver esta tarde el Idomeneo que Davide Livermore se ha autoprogramado en el Palau de Les Arts.

1 comentario:

Trinidad Delgado Ruiz dijo...

Hay algunos comentarista musicales - no me parece que sean realmente lo que yo entiendo por "críticos"- en Sevilla que el día que se vaya Pedro Hallfter se van a quedar sin tema del que hablar o se convertirán en botafumeiros del que lo sustituya, porque si no critican al madrileño, parece que no tienen nada interesante que decir.¡ Qué penoso y qué repetido! Además, siempre los mismos y con los mismos o parecidos argumentos; eso también tiene un nombre: autocopia, pero claro, de eso no son conscientes. Me recuerdan al hermanico negro de Lázaro de Tormes que, cuando veía a su padre, también negro, se asustaba y gritaba: "mama, coco", porque no se veía a sí mismo.