sábado, 23 de abril de 2016

Bizet por Cluytens: lo francés bien entendido

Confieso que he vivivo demasiado tiempo alejado del legado discográfico del flamenco André Cluytens (1905-1067), un señor que no sé hasta qué punto fue admirable en el repertorio centroeuropeo –su ciclo sinfónico de Beethoven me gusta bastante, con sus irregularidades–, pero que desde luego me parece formidable cuando de la música de Francia se trata. Y no me refiero tanto a su Berlioz –magnífica La infancia de Cristo, bastante menos la Fantástica– como a su Fauré, a su Ravel o a este Bizet que grabó entre el 13 y el 15 de enero de 1964 para EMI: suites de La Arlesiana y suite nº 1 de Carmen.


El resultado es un modelo de la tradición interpretativa francesa, pero bien entendida: hay aquí, sí, mucho de ese carácter digamos curvilíneo en el fraseo, de esa morbidez en las texturas, de ese sentido difuminado del color y de esa elegancia sensualísima, un punto indolente, que por lo habitual asociamos en este repertorio y que tanto le cuesta conseguir a los grandes maestros de la escuela centroeueropea –ha sido el caso de un Barenboim hasta hace poco–, pero no hay nada de trivialidad, de ingravideces ni mucho menos de asepsia. Antes al contrario, Cluytens pide músculo cuando es necesario y subraya el pathos de los pasajes más dramáticos, aun haciéndolo "manteniendo las formas" y por completo alejado de los conflictos, las tensiones y la incisividad. Todo ello no le impide derrochar la gracia, el encanto, el sabor folclórico y la brillantez que estas dos partituras maravillosas demandan, además de un vuelo poético ante el que resulta imposible resistirse.

Mención especial merece la Orquesta del Conservatorio de París, lejos del virtuosismo de las mejores formaciones de hoy día pero luciendo un colorido muy particular que, definitivamente, en la actualidad resulta imposible de encontrar. A destacar en especial las maderas, que realizan un formidable juego contrapuntístico en el primer número.

En fin, un disco que he disfrutado muchísimo. Lo he conseguido en la remasterización del sello japonés Esoteric, localizable en cierto sitio ruso de la red que ustedes seguramente ya conocen. También circula en remasterización occidental en HQ.

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