miércoles, 30 de diciembre de 2015

Revelador disco de Granados y Turina por Perianes y el Quiroga

Confieso que no había escuchado nunca al Cuarteto Quiroga. A Javier Perianes sí, claro: es viejo conocido. Los artistas han juntado sus fuerzas para este disco que, grabado con sensacional toma sonora entre febrero y marzo de 2015 en el Estudio Teldex de Berlín, no solo me ha hecho disfrutar muchísimo, sino que me ha parecido una revelación. No, no voy a caer en la ridiculez de afirmar que los quintetos con piano de Enrique Granados y Joaquín Turina, de 1894 y 1907 respectivamente, son obras maestras absolutas que acaban de salir a la luz, porque no sería cierto; son obras juveniles (¡op. 1 la del sevillano, quien decidió dejar fuera de su catálogo todo lo que había escrito con anterioridad!), deudoras de los estudios realizados en París por sus autores y escritas con la intención tanto de demostrar que se dominan las formas como de tantear posibilidades y ganarse el favor del público mas exigente.


Pero lo que sí es cierto es que ambas están escritas con un talento extraordinario, contienen enormes bellezas y resultan increíblemente seductoras, cada una a su manera. La página –muy breve: no llega a los dieciséis minutos– del catalán lo hace ante todo por su inspiración melódica: el segundo movimiento, Allegretto quasi andantino, es de los que se quedan en la memoria. La del andaluz –que se extiende algo por encima de la media hora– lo hace más bien por su capacidad para generar atmósferas y lanzar sugerencias, muy en consonancia con el espíritu de la música parisina de aquellas fechas, como también por su riesgo y complejidad formal (hay que escucharla más de una vez para sacarle punta). Y también por su mayor madurez: si Granados aún no suena enteramente a Granados –la referencia a Grieg realizada por Ángel Carrascosa en su comentario del disco resulta muy certera–, Turina lo hace ya plenamente a Turina. Interesantísimo el breve complemento del disco –rácano en su duración total: 51’ 18’’–, la pieza Caliope procedente de Las musas de Andalucía, escrita por el compositor sevillano en 1942.

Javier Perianes ha demostrado en sus anteriores ocho discos grabados para Harmonia Mundi ser uno de los mejores pianistas del mundo, muy especialmente en las Piezas líricas de Grieg del último de ellos y en su increíble Mendelssohn. El nivel se mantiene en Granados y en Turina. El Cuarteto Quiroga está a la misma altura, es decir, descomunal, insuperable. Los cinco músicos deslumbran por su asombrosa belleza sonora –bien entendida, nada de preciosismos aquí–, por la flexibilidad y el sentido cantable en el fraseo, por su capacidad para regular el sonido, por su manera de escucharse los unos a los otros, por su enorme variedad expresiva, por su capacidad para encontrar el punto exacto entre lo europeo y lo español… Pero, sobre todo, por su magistral dominio de tensiones y distensiones, lo que les permite alcanzar momentos de pasión encendida a más no poder llegando a ellos con absoluta lógica, sin que el edificio se resienta, y luego relajarse con una naturalidad y elegancia impresionantes.

En fin, uno de los mejores discos que he escuchado este año que ahora se acaba. Ideal para regalar en Reyes: nadie tendrá estas músicas en su estantería.

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