domingo, 27 de septiembre de 2015

Dos versiones excepcionales de la Sinfonía Manfredo: Muti y Maazel

Desde el pasado jueves vuelvo a tener por fin conexión ADSL en mi domicilio de la sierra segureña, lo que significa que alguna vez que otra podré prescindir de las entradas automáticas para escribir con un poco más de inmediatez sobre lo que escucho. Por ejemplo, las dos versiones que he disfrutado esta misma mañana de la Sinfonía Manfredo de Tchaikovsky, ciertamente no tan inspirada como las dos que la flanquean, Cuarta y Quinta respectivamente, pero mucho más interesante de lo que se suele decir, sobre todo si se la escucha en realizaciones de tan alta categoría como las de Riccardo Muti con la Philharmonia Orchestra y Lorin Maazel con la Filarmónica de Viena, la primera de ellas registrada en 1981 por el sello EMI y la segunda por Decca en 1971; esta última, de de advertirlo, la tengo no en el trasvase a compacto oficial sino en la descarga en HD Audio que he comprado en la página del sello HDTT, que realiza reprocesados propios que no siempre terminan de convencer.

Tchaikovsky Manfredo Muti

Primero puse la de Muti: una recreación descomunal en el que el temperamento fogosísimo e hiperdramático pero no precisamente exento de cantabilidad, de sensualidad y de sentido de la atmósfera del maestro italiano, se funde con la sonoridad robusta, densa y rústica en el mejor de los sentidos de la formación británica, con resultados de sabor... ¡absoluta y sorprendentemente ruso!

Yo destacaría el fraseo firme, tenso y concentrado con que la batuta recrea la obra, cediendo siempre a la flexibilidad que exige el sentido melódico tchaikovskiano pero sin dejar de mirar hacia la acumulación de tensiones hasta llegar a clímax impactantes, así como el prodigio de un segundo movimiento que sabe ser ágil, transparente y delicado sin caer en la ligereza mal entendida ni en el preciosismo sonoro; por no hablar del carácter opresivo y oscuro del primer movimiento, del lirismo en absoluto blando del tercero y de la grandeza inmensa sin ápice de retórica en el cuarto. La toma sonora, aun adoleciendo de esa sequedad propia de las grabaciones de EMI en el desaparecido Kingsway Hall de Londres a finales de los setenta y principios de los noventa, posee una plasticidad muy notable y una gama dinámica extraordinaria, algo decisivo en una obra como la presente.

Tchaikovsky Manfredo Maazel

La de Maazel me ha parecido una interpretación menos rusa y más centroeuropea, perdiendo en carácter bronco, aspereza, densidad, atmósfera turbulenta y sentido opresivo con respecto a la de Muti para a cambio ofrecer un colorido más rico, un lirismo más elegante y una expresividad que, sin renunciar en modo alguno a la tensión dramática, ofrece mayor luminosidad, refinamiento y delectación sonora. Ni que decir tiene que con todo esto tiene mucho que ver la presencia de una Filarmónica de Viena que comenzaba a entrar en el mejor momento de su historia –años setenta y ochenta– y es aprovechada plenamente por un Maazel dispuesto a extraer de ella toda su increíble belleza sin caer, por ventura, en el mero hedonismo sonoro.

Por otro lado el fraseo resulta en el registro de Decca más ágil y efervescente –los tempi son considerablemente más rápidos, salvo en el segundo movimiento–, aunque eso significa al mismo tiempo algo de nerviosismo y clímax antes electrizantes, externos incluso, que dichos a través de la acumulación de tensiones, lo que no quita que la sección dramática final –justo antes de que intervenga el órgano– adquiera una fuerza arrolladora.

En cuanto al sonido, la remasterización en alta definición realizada por High Definition Tape Transfers resulta un punto más incisiva y descarnada de la cuenta, como es habitual en el sello, pero esto no le sienta precisamente mal a esta partitura; por otro lado, el relieve que adquieren las frecuencias graves otorgan al órgano una presencia abrumadora que multiplica el impacto de la sección conclusiva.

¿Con cuál de las dos me quedo? Personalmente sintonizo sobre todo con la lectura mucho más lúgubre, opresiva y nihilista de Muti, pero encuentro la de Maazel necesaria para tener una visión mucho más completa de las posibilidades que encierra la obra. Recomiendo escuchar ambas. Ah, la de Muti la pillé dentro de una caja que Amazon vendía a precio ridículo hace unos días. ¡Muchas gracias por el aviso, Bruckner13!

7 comentarios:

Javier dijo...

Hola Fernando, no sé si estás al tanto de que hace muy poco ha salido una versión de la Manfred por Andris Nelsons y la orquesta de Birmingham que parece que está teniendo críticas favorables. No conozco las grabaciones que están saliendo con esa orquesta de la sinfonías de Tchaikovsky pero sí que estuve presente en un concierto en Berlín en el que dirigió la 5 (no estoy seguro si es la misma grabación de la DCH) y me pareció bastante buena sin ser excepcional.

Saludos

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias por la aportación, Javier.

Lo cierto es que no sabía de la existencia de la versión de Nelsons hasta que mi amigo Ángel Carrascosa la escuchó el otro día y me habló de ella: le ha gustado bastante, pero no todo lo que él esperaba, que era muchísimo. Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Efectivamente estas versiones están entre mis preferidas,pero mi predilecta es la de Ígor Markévich con la Sinfónica de Londres. Gracias.AMCSánchez.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias por la recomendación, buscaré Markevitch.

voyevoda dijo...

Otra versión imponente, tan dramática e intensa como la de Muti, es la que grabó Rostropovich con la filarmónica de Londres -junto al resto de sinfonías- a mediados de los 70 para el sello Emi.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Voyevoda, la Manfred es una de las sinfonías que me resta por escuchar del ciclo Rostropovich, que por lo que conozco me parece sensacional. Muchas gracias.

Andrés Aznar Royo dijo...

Tengo en mi CDteca tres versiones: la de Mutti con la Philharmonia, la de Pletnev para Pentatone con la Russian y la de Svetlanov con la estatal académica de la URSS. Todas en ciclos con todas las sinfonías del genio. Mi elección es la tercera por amplia diferencia. El ciclo de Mutti con la Philharmonia es, quizás, el mejor ciclo de sinfonías de Tchaikovsky de un director no ruso, pero a mi modo de ver está lejos del de Svetlanov. Y en la Manfred es en uno de los puntos en los que se visualiza con mayor profundidad. La Manfred de Pletnev para Pentatone tiene la enorme ventaja de una grabación y sonido de altísima calidad, sin duda la mejor grabación que tengo, pero la dirección es inferior a la de Evgeny Svetlanov. De ésta última simplemente decir que me hace entender porqué Toscanini la consideraba la mejor obra de Tchaikovsky.

Ahora, si hablamos de otras sinfonías, les recomiendo la cuarta y quinta que grabó para DG Evgeny Mravinsky en el 59 y la Patética de Bernstein del 86 también para DG. En las tres primeras sigo insistiendo en Svetlanov.