sábado, 22 de agosto de 2015

Adiós a Daniel Rabinovich

Anoche mismo soñé con su fallecimiento. Esta tarde nos ha llegado la noticia: Daniel Rabinovich ha muerto. No creo en las dotes premonitorias, así que se trata de pura casualidad. O quizá no tanto, porque hace algún tiempo que me llevaba temiendo lo peor, a tenor del silencio que el resto de los integrantes de Les Luthiers mantenían con respecto al estado de salud de su compañero, que venía cancelando sus actuaciones durante los últimos meses, y sobre todo por el hecho de que en la fotografía promocional de su nueva gira latinoamericana aparecieran fotografiados sus reemplazantes en lugar de él.

Problemas cardíacos, al parecer. Da lo mismo: con tan solo 71 años de edad, Daniel Rabinovich abandona este mundo. Nos quedamos sin un humorista excepcional y excelente músico. Y un melómano de los de verdad, añadiría yo, que tuve la oportunidad de verle hace años entre el público del Teatro Villamarta, en compañía del también luthier Jorge Maronna, disfrutando del mítico Cuarteto Melos.

He sido entusiasta del grupo argentino desde principios de los ochenta –tendría yo diez o doce años-, cuando mi padre nos ponía en el coche la casete de Mastropiero que nunca. Desde entonces Les Luthiers me han acompañado toda mi vida: además de conocerme todos sus vídeos, he tenido la oportunidad de disfrutarles en directo en repetidas ocasiones, cuatro de ellas en Sevilla, dos en Jerez –la última el pasado octubre, aún con Rabinovich–, una en Granada y cuatro o cinco más en Madrid. Ya pueden imaginar lo que me ha entristecido su desaparición. Quizá tengamos aún la oportunidad de verles en el futuro, pero sin Daniel ya no será en modo alguno lo mismo. Descanse en paz.

Y ahora, a esperar que no tarden mucho en editar comercialmente su última filmación junto a Les Luthiers: La historia del soldado y el Carnaval de los animales con Daniel Barenboim, Marta Argerich y un puñado de músicos de la West-Eastern Divan. Casualidades.

1 comentario:

Julio Salvador Belda Vaguer dijo...


Grandísima pérdida para el arte, el humor y la vida. ¡Descansa en paz querido Daniel!
Inolvidable siempre.