martes, 12 de noviembre de 2013

Una Walkyria muy lírica en Valencia

La Walkyria que anda estos días ofreciendo el Palau de Les Arts y que yo vi en la función del sábado 9 de noviembre –al día siguiente estuve en una Traviata ya comentada– tiene una terrible competidora: la que allí mismo disfruté, en esta producción de La fura dels baus y también bajo la batuta de Zubin Mehta, el 24 de junio de 2009 con unos sensacionales Plácido Domingo, Eva-Maria Westbroeck y Matti Salminen haciendo respectivamente de Siegmund, Sieglinde y Hunding, más la impresionante Brühnilde de Jennifer Wilson, única cantante que ha repetido en esta ocasión. El nivel ahora ha sido claramente inferior, pero aun así, y con todos los reparos que le voy a poner, ha sido una interpretación de mucha altura que difícilmente pueden hoy día superar teatros de presupuesto más abultado. Yo, desde luego, disfruté de manera considerable.

Me gustó mucho el Siegmund de Nikolai Schukoff, pese a que la voz es demasiado lírica para la parte y en más de un momento se echaran de menos robustez y peso en las zonas central y grave: cantó con estilo, variedad de acentos y muy brillantes agudos. A su lado cumplió sin problemas la joven Heidi Melton, voz sólida aunque poco personal que no termina de profundizar en los pliegues expresivos de su parte. Stephen Milling, más que notable Fafner en aquel ciclo valenciano que vi en 2009, fue un Hunding absolutamente irreprochable, aunque sin ese “algo más” que le he escuchado en directo a un Tomlinson o al citado Salminen.

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Correcto el Wotan de Thomas Johannes Mayer. ¿Hay muchos por ahí que sean mejores? Ni voz –muy lírica, poco atractiva– ni expresión son para quedar en la memoria, y de “autoridad” anda cortísimo, pero al menos da las notas e intenta –más que consigue– ser expresivo en el monólogo y en los adioses. Igualmente en exceso lírica la voz de Elisabeth Kulman para Fricka, pero aquí sí que hay gran nivel canoro y altas cotas de musicalidad. Aceptable el grupo de walkyrias. Jennifer Wilson, finalmente, nos quitó el amargo sabor de boca de su Isolda de 2012 con una actuación que quizá no llegue al fulgor vocal de sus Brühnnildes de hace unos años, pero sigue siendo de altísimo nivel en todos los sentidos. Me emocioné mucho cuando la vi aparecer volando en el artilugio diseñado por los fureros: fue un felicísimo retorno, siquiera puntual, a un pasado que recuerdo con enorme cariño.

¿La dirección de Mehta? Pues como casi todo –menos la Wilson– en esta Walkyria: muy lírica. Demasiado, y con escaso sabor a “Wagner auténtico”. Pero hubo un perfecto dominio de los medios a su disposición, agudo sentido teatral, rico colorido, admirable tratamiento de las texturas y una gran cantabilidad en el fraseo, amplio y muy bien delineado. Esta es, sin duda, la entrega de la Tetralogía que mejor le sale. A destacar que en el primer acto los tempi han sido considerablemente más lentos que en 2009: entonces mandaba la escasez de fiato de un –aun así– memorable Plácido Domingo. La Orquesta de la Comunidad Valenciana, a menor nivel que entonces pero todavía con solistas fuera de serie.

De la puesta en escena, globalmente muy apreciable, ya he hablado aquí demasiado: a la reseña del Blu-ray y a los enlaces allí incluidos me remito. Lo dicho: ha habido evidentes insuficiencias en esta Walkyria, pero que vengan otros y la superen. Estoy por verlo.

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