sábado, 27 de julio de 2013

El Cartero sin Plácido

Cuando en este blog comenté el DVD de Il Postino ya dije que si me saqué entrada para ver la ópera del malogrado Daniel Catán en el Teatro Real lo hice movido por el interés de escuchar a Plácido Domingo. No he sido el único: aunque todas las entradas estaban vendidas para la función a la que asistí, la del sábado 20 de julio, se veían muchos huecos de personas que se habían quedado en su casa tras la caída del cartel del tenor madrileño debido a una embolia pulmonar que nos tuvo a todos –el artista está ya fuera de peligro– con el corazón en un puño. Pero yo finalmente acudí, porque ya tenía un viaje preparado por Castilla del que regresé anoche mismo (Burgos, Palencia, Valladolid y Segovia, rematando con el espectáculo de las fuentes de La Granja de San Ildefonso). No tuve tiempo de escribir en su momento, así que lo hago ahora con la memoria ya algo difusa, aunque con una idea clara: la velada operística en absoluto me disgustó, pero me aburrió un tanto.

Postino Teatro Real Madrid 2

La diferencia estuvo, obviamente, en la ausencia de Domingo. Vicente Ombuena le puso mucha voluntad al asunto, pero ni su voz –que, además, apenas corre por el escenario– es la adecuada para el personaje de Pablo Neruda ni su sensibilidad es precisamente la de Plácido. Solo con un monstruo de semejante categoría la poco inspirada línea vocal de Catán cobra vida: las dos “arias” del personaje evidencian su insulsa inspiración sin una personalidad como la del madrileño.

Mucho mejor el tenor Leonardo Capalbo como el cartero Mario Ruoppolo: su voz sí que corre muy bien y su línea resulta apreciablemente cálida y luminosa. De la española Sylvia Schwartz esperaba aún más, porque había leído de ella cosas muy positivas: estuvo francamente bien, pero en mi función hubo sobreagudos gritados. Mi admirada Cristina Gallardo-Domâs sigue sin ser vocalmente lo que era, pero en Madrid ha estado mejor como la esposa de Neruda que en el DVD filmado en Los Ángeles. Estupenda Nancy Fabiola Herrera, de la que aun no se me olvida su fantástica Carmen en el Villamarta. Y otro cantante que era muy habitual del teatro jerezano, el barítono Federico Gallar, hizo una buena aparición como el político Di Cosimo, aunque yo me quedaría con la intervención de Eduardo Santamaría encarnando al padre de Mario.

Sea como fuere, lo más interesante de esta música no está ni mucho menos en la escritura vocal –según Téllez derivada más de Alfano y Menotti que de Puccini–, sino en la parte de la orquesta. Hay quien ha dicho que El mar de Debussy está detrás. Estoy completamente de acuerdo, pero al volver a escuchar la ópera me ha dado la impresión de que Catán también pensaba en el Poema del Amor y del Mar de Chausson. Línea de corte impresionista, en cualquier caso, con momentos de gran belleza que fueron recreados con enorme sensualidad, exquisita sensibilidad tímbrica y pinceles muy finos por Pablo Heras-Casado. Esperaba del maestro granadino, eso sí, mayor tensión interna y cierta dosis de garra dramática. También confiaba en que hiciera sonar mejor a la Sinfónica de Madrid. Independientemente de lo dicho, me parece injusto que Mortier haya dejado de contar con él mientras sigue teniendo en nómina a gente tan irregular como Sylvain Cambreling.

La puesta en escena de Ron Daniels funciona igual de bien en directo que en el DVD: sensata, correctamente realizada y con momentos mágicos, pero con el mismo tufillo a rancio que desprenden los pentagramas. Los aplausos fueron, en general, más corteses que entusiastas por parte de un público entre el que se encontraba, cómo no, el propio Plácido Domingo, al parecer muy apenado de no haber podido cantar en su ciudad natal esta ópera encargada por él y pensada para su lucimiento. Nosotros también lo lamentamos.

10 comentarios:

Bruno dijo...

¿Qué pasa con los comentarios a la Clásica?
Pueden ser de utilidad para cualquiera que pase por ellos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

El post con una comparativa sobre las grabaciones de la Sinfonía Clásica de Prokofiev está en el hospital, herido por dos balas con forma de mensaje, una disparada por el autor del blog "El baúl del coleccionista" y otra desde el anonimato.

Cuando el post se recupere, y de momento no parece que logre hacerlo, lo hará acompañado de los comentarios que merecían la pena.

Bruno dijo...

Me deja muy expectante. Si el segundo se refiere a que ya lo preveía y bla, bla, bla, pues no le haga caso. Nadie está obligado a leer este blog. Si alguien no está de acuerdo, lo razona y ya está.Las balas sólo las pueden disparar los que usan pistola.Un ligero quiebro para evitarlas y a otra cosa.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¿Ve usted, Bruno? Esta tarde he recibido otro comentario desagradable, solo pensado para herir.

La cuestión es que esta vez estoy en casa y he podido detectar dos direcciones de IP que coinciden con la hora exacta a la que se envió el mensaje.

Primera:

Ubicación: Sevilla, Andalucia, Spain
Dirección IP: Auna (85.136.129.27)
URL de Referencia: www.chorrodeluz.net/

Por si usted no lo sabe, Bruno, este es el blog del crítico Ismael G. Cabral.

Debo añadir que la página de ingreso fue flvargasmachuca.blogspot.com.es/2013/07/sinfonia-n-1-clasica-de-prokofiev.html

O sea, que la persona que entró lo hizo desde el enlace al texto desaparecido, enlace que se encuentra en la portada del referido blog. La visita duró cinco segundos.

Segunda posibilidad:

Ubicación: Montevideo, Uruguay
Dirección IP: Administracion Nacional De Telecomunicaciones (186.55.208.158)
URL de Referencia: elbaulcoleccionista.blogspot.com/

En este caso mi "rastreador" no espeficica la duración de la visita, pero me parece que la cosa está clarísima, ¿no? Pablo Varela es el autor del último anónimo, y posiblemente también del primero.

Bruno dijo...

Ya veo que las vanguardias agresivas siguen en la lucha por la exclusividad. Entiendo cuando Karajan dijo, sin duda con ironía, que hubiera matado por el puesto, creo que el de Aquisgrán.
Pero no sabía, ni imaginaba que la música, al nivel de crítica, excitara tanto las pasiones.
Ya sabe que ofende el que puede.
Y hay mucha gente que no conoce la Clásica, ni se imagina que hay tantas versiones y que ignora que se pueden interpretar con muy variados enfoques.
Y, si aprovechan, llegarán a la vanguardia.

Anónimo dijo...

Fernando, ya te he dicho algunas veces que no estoy de acuerdo contigo políticamente, y que incluso cuando criticas al Partido Popular con argumentos que, a mí parecer están muy anticuados( por ejemplo referencias al franquismo)me siento ofendido, pero eso no me impide entrar a diario en este blog con el que estoy de acuerdo casi siempre en el ámbito musical. Te considero , junto con Ángel Carrascosa Almazán y Pedro González Mira( y otros, todos de la Revista Ritmo, por cierto)el mejor crítico musical de España, con diferencia;de los de las demás revistas, por regla general,no me fio por flojitos. No nos prives de tus comentarios y sobre todo de tus asombrosas comparativas.¡Vuelve coño! No les hagas caso a esa gente , si no tienen grandes conocimientos.AMC.Sánchez

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

AMC, muchísimas gracias, pero no estoy de acuerdo. Creo que soy un crítico "aceptable" sin más y que me queda muchísimo camino por recorrere, en conocimientos y en expresión, para hacer las cosas de manera satisfactoria. Lo digo muy en serio y sin falsa modestia.

Eso sí, también pienso -y aquí lo he dejado bien claro- que los hay por ahí mucho peores que yo; y encima cobrando; y con frecuencia utilizando sus tribunas para medrar al tiempo que hacen gala de su ignorancia.

Y también es cierto que me cabreo cuando alguien deja comentarios solo para fastidiar, como ha sido el caso. No merezco elogios por textos que a veces no son sino la yuxtaposición de apuntes tomados aprisa y corriendo, pero tampoco creo merecer reproches por una labor que he realizado con la mejor voluntad e invirtiendo mucho esfuerzo. Más aún cuando los reproches son tan infundados como en la anterio ocasión: poner presuntamente la máxima calificación a una grabación (la Primera de Prokofiev por Barenboim) que obviamente no he comentado porque ¡no existe!

Bruno, creo que no hablamos en esta ocasión de "vaguardias agresivas", sino más bien de "rancios enconados". Parece claro que el autor de los anónimos no es Ismael G. Cabral sino Pablo Valera, uruguayo autor del blog "El baúl del coleccionista", uno de esos que siguen pensando que por regla general los vinilos suenan mejor que las transcripciones a CD de los masters originales, y que adoran a todos los intérpretes del pasado más o menos lejano sin pararse a distinguir entre los que mejor y peor han resistido el paso del tiempo. Deduzco que este señor se cabreó por algo tan estúpido como que en la comparativa de la Sinfonía Clásica puse a parir a Toscanini, mostré desecanto por Karajan (director este que en general me gusta muchísimo, por cierto) y no me entusiasmé ante su adorado Fricsay.

Después de hacerle ver su error (reprocharme por puntuar alto una versión que ni he comentado ni existe, lo que demuestra que no se leyó el post) no recibí ninguna disculpa, que era lo adecuado. No solo eso, sino que poco después me llegó un anónimo, probablemente suyo, con un tono mucho más despectivo. Puro sectarismo, vamos.

Bruno dijo...

Pues lamento mucho la insinuación sobre la vanguardia.
No me cabe en la cabeza que no puedan estar a la vez, en este mundo,dos asuntos tan distintos como la recuperación de vinilos y la crítica musical centrada en lo discográfico.
Sobre todo pensando que hay casi tantos gustos como personas. Esto suena al salvaje oeste.
Ud. a la suya y que cada uno se apañe con sus argumentos.
Y un mensaje para sus intrusos: muchas veces no estoy de acuerdo con FLVM, pero no se me ocurre descalificarlo, insultarlo, ni aullar cuando no estoy de acuerdo. En casos específicos me tomo el trabajo de argumentar mi posición. Es lo menos.

Alejandro dijo...

Hola, Fernando. Llegué a tu blog por casualidad buscando información sobre Daniel Catán. Perdona por comentar un post tan viejo, pero aprovecho para decirte que tu blog es excelente y me gusta mucho tu amplitud de miras cuando reseñas música del siglo XX. Sigue así y espero que te hayas recuperado del virus que te tenía enfermo.

Bueno, respecto de esta ópera, no puedo decir nada, pues no la he visto. Pero sí compré otra de las obras del compositor, "Florencia en el Amazonas", hace unos años. Debo decir que ahora considero la compra como una de las peores decisiones que he tomado. En ese momento, estaba recién iniciado en la ópera, y la verdad no muy acostumbrado a la música del siglo XX (de hecho, me parecía horrible). Adquirí los CDs sinceramente porque la ópera estaba escrita en español, porque tenía ciertos elementos del realismo mágico garcíamarquiano, y además era "bonita". Pero ahora reconozco que la ópera es (como decimos aquí en el Caribe colombiano) un "hueso", es decir, malísima: soporífera, aburrida, carente de interés, empalagosa, en fin. Menos mal que luego me fui encaminando hacia las vanguardias, a través de Penderecki y Zimmermann y hoy en día soy un enamorado de la música del siglo XX en general. La cajita de los CDs sigue en la biblioteca, acumulando polvo. Hace cuatro años que no la toco, jajaja.

Un fraternal saludo desde Barranquilla, Colombia.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Estimado Alejandro, en este blog son especialmente bienvenidos todos los comentarios que llegan desde el otro lado del Atlánticos, que me llenan de una inmensa ilusión.

Del virus estoy recuperado, muchas gracias, aunque lo cierto es que me ha dejado sin fuerzas.

Gracias por los inmerecidos elogios al blog. Sobre música contemporánea, confieso que tengo que aprender mucho más (aún) que en otros repertorios, aunque tengo clarísimo que lo que me interesa es la "sustancia" de una obra, no el lenguaje: me parece profundamente equivocado elogiar o ningunear una obra por su pertenencia a una línea estética u a otra. En el caso de Il Postino, encuentro admirable que Catán quiera llegar a todos los públicos, pero parece claro que Die Soldaten es una ópera mil veces mejor, ¿verdad?

Cualquier otra aportación será bienvenida. Un abrazo desde esta Europa hoy profundamente herida en la capital de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.