viernes, 14 de junio de 2013

El Beethoven (y Boulez) de Barenboim y la WEDO en los Proms, jornada segunda

Ya avisé que iría muy lentamente en mis comentarios de la filmación de la integral de sinfonías de Beethoven ofrecida el pasado verano por Daniel Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra en los Proms de Londres; filmación que ya anuncia Decca en DVD pero sin la inclusión, como era de temer, de las piezas de Pierre Boulez que completaron los diferentes conciertos. Escribí ya sobre la primer jornada. Lo hago ahora sobre la segunda, la del sábado 21 de junio, aunque en realidad tampoco tengo gran cosa que decir, porque los resultados se parecen mucho a los del ciclo de Colonia que escuché en vivo, editado por el sello arriba citado en compacto.


Si la Cuarta sinfonía que grabó para Teldec miraba claramente hacia adelante, en la de Colonia Barenboim decidía llegar a una síntesis entre el pasado y el futuro para ofrecer una lectura en el punto justo de equilibrio entre lo apolíneo y lo dionisíaco. Consecuentemente, se perdía un tanto de la electricidad, la tensión dramática y hasta el amargor de la interpretación anterior para dejar que hicieran acto de presencia el encanto, la calidez, el fino humor y hasta la delicadeza. Pues bueno, la de los Proms se parece mucho a esta segunda interpretación, solo que recuperando parte del fuego de la de Teldec. Los resultados, alucinantes. A destacar especialmente, por decir algo, el tratamiento de las transiciones en esta increíble interpretación que, como las dos arriba citadas y tal vez superándolas, se encuentra presidida por ese profundo humanismo que singulariza a toda la creación beethoveniana.


A continuación, todo un riesgo programador para un festival tan popular y una sala tan enorme: Dialogue de l'ombre double, obra escrita por Pierre Boulez para clarinete solo, con manipulación electrónica, en 1985. Tal vez sin alcanzar la increíble tensión dramática de Alain Damiens en su grabación para DG supervisada por el propio compositor, la interpretación del joven Jussef Eisa  (Frankfurt, 1985) me ha parecido formidable. Lo más interesante de esta filmación, en cualquier caso, es poder mirar además de escuchar. Y esto incluye no solo ver los desplazamientos del solista por el escenario, sino también distinguir entre lo que está interpretado en directo y lo que se encuentra grabado y manipulado por los chicos de la IRCAM. Así se puede, por fin, comprender de verdad el diálogo (el clarinetista frente a sus diferentes “sombras”) que propone Boulez y da título a la obra. Además, la sugerente filmación de un Royal Albert Hall en penumbra añade un toque onírico de lo más apropiado. Toda una experiencia: aquí arriba tienen el Youtube, así que no se lo pierdan. Y si disponen de equipo multicanal, no olviden usar la opción “siete canales” o similar, muy artificial para otras cosas pero ideal para esta obra, como lo es también para Répons: las “sombras” suenan por los lados y por detrás, como pretendía Boulez.


La Heroica para terminar. Sigo manteniendo que la interpretación de Colonia es la mejor que he escuchado nunca. Esta de Londres no me parece tan absolutamente excepcional: resulta más apolínea y contemplativa quizá, y por ello mismo algo menos tensa en algunos pasajes, lo que no quita que los clímax alcancen una fuerza abrumadora y que, en conjunto, se trate de una grandísima lectura que sabe conciliar belleza sonora, humanismo y garra dramática sin necesidad del adoptar la adustez de un Klemperer ni de jugar con la agógica como lo hacía un Furtwaengler, por citar a los otros dos más geniales e indiscutibles recreadores de esta página. Increíble de nuevo la riqueza de matices tan sutiles como expresivos, la cantabilidad del fraseo –natural, hermosísimo– y la sonoridad puramente beethoveniana que Barenboim extrae de la orquesta. Por cierto, enorme el granadino Ramón Ortega, oboe principal de la Sinfónica de la Radio de Baviera, en sus numerosas y muy decisivas intervenciones. A él se debe en no poca medida el éxito de esta interpretación que finaliza con una coda muy fogosa y tan grandes como justificados aplausos por parte del respetable.

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