lunes, 15 de abril de 2013

Sir Colin, un caballero

No suelo escribir obituarios en este blog, pero en el caso de Sir Colin Davis voy a hacer una excepción. No por la admiración enorme que me suscita el arte de quien sin duda ha sido una de las más grandes batutas de los últimos cincuenta años, a la que pude escuchar en directo un par de veces en Londres (enlace) y otras tantas en Granada, sino por algo más personal: de los muchos músicos a los que he tenido la oportunidad de acercarme para pedir autógrafos, este ha sido uno de los que "mejores vibraciones" me ha transmitido en lo personal. Educado, cordial, elegantísimo, atento, todo un caballero.



Sé que parece una tontería, pero hay mucho de todo ello en sus sensacionales interpretaciones de Haendel, de Haydn, de Schubert, de Sibelius, de Britten y -gran especialidad de la casa- de Berlioz. Significativamente, su último disco ha sido el Réquiem del autor francés al frente de la Sinfónica de Londres. Quede aquí un fragmento del concierto celebrado el pasado junio en la Catedral de St. Paul en que se realizó la grabación, donde pueden ver cómo el maestro tuvo ya que resignarse a dirigir sentado. Descanse en paz.


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