viernes, 12 de abril de 2013

Romeo y Julieta de Tchaikovsky: discografía comparada

Uno está ya acostumbrada a leer a ciertos críticos afirmaciones para enmarcar, pero aun estando curado de espanto hay ciertas cosas que le hacen a uno partirse de risa. Es el caso de lo que leí hace poco: que el Romeo y Julieta de Tchaikovsky es una obra “opulenta y estruendosa” que “no llega al corazón”. En desagravio a tan suprema pedantería –meterse con las obras del gusto del público más popular queda muy moderno y muy comprometido– , quede aquí esta improvisada, y por ende incompleta, discografía comparada sobre el bellísimo, sincero y altamente emotivo (¡mal que le pese a algunos!) poema sinfónico inspirado en Shakespeare del autor ruso.


Maazel Early recordings

1. Maazel/Filarmónica de Berlín (DG, 1957). Resulta asombroso que un director de tan solo veintisiete años, atreviéndose a ponerse delante de la orquesta de Karajan, sea capaz de levantar la introducción a esta obra con semejante lentitud cargándola de tensión y malos presagios, paladeando volúmenes sonoros y colores de manera magistral y dotando al pasaje de convicción, sin quedarse en el mero exhibicionismo. El resto no alcanza semejante nivel, pero es notabilísimo: escenas de violencia muy electrizantes aunque algo apresuradas, frente a unas escenas de amor sin toda la sensualidad posible, si bien el segundo clímax resulta verdaderamente incendiario. Sonido monofónico de buena calidad. (8)


Markevitch Tchaikovsky Prokofiev Testament

2. Markevitch/Philharmonia (Testament, 1959). Interpretación muy personal, de sonoridad rústica, incluso bronca y hosca, que adopta un enfoque adusto, dramático e incendiario, pues el maestro no atiende demasiado a la voluptuosidad, a la sensualidad y al lirismo y sí mucho a la vertiente más trágica de la obra, conociendo grandes arrebatos, pero sin dejar de frasear con concentración y sentido de la arquitectura. No hay rastro de blandura o melifluidad en esta interpretación sincera y directa. A destacar la segunda sección amorosa, de una fuerza abrasadora y enorme desesperación, así como toda la tragedia final, expuesta de manera implacable. Magnífica la grabación. (10)



3. Karajan/Filarmónica de Viena (Decca, 1960). Grandes contrastes dinámicos, brillantez y refinamiento en grado extremo, empaste perfecto, enorme belleza sonora, numerosos detalles de preciosismo, pasajes un tanto lánguidos que bordean el amaneramiento, explosiones orquestales más de cara a la galería que sinceras… Todas las características del Karajan más puro se encuentran, para lo bueno y para lo malo, en esta recreación que concide el virtuosismo como fin y no como medio. Impresiona, pero no emociona. (7)

 
Tchaikovsky Romeo Sargent

4. Sargent/Royal Philharmonic Orchestra (EMI, 1960). Poco hay que decir sobre esta interpretación de Sir Malcolm, muy bien tocada y más que correcta en lo expresivo, pero aquejada de una evidente discontinuidad dramática y no todo lo emotiva que debería. A destacar, en cualquier caso, la sonoridad muy rusa que extrae de las maderas –escena “medievalizante” del prólogo– y el apropiado alejamiento de la dulzura y el amaneramiento. La toma sonora no es muy allá, si bien posee una amplia gama dinámica. (7)
 
 
Tchaikovsky Romeo Munch

5. Munch/Sinfónica de Boston (RCA, 1961). Una introducción desconcentrada y sin misterio ya nos alerta que no nos vamos a encontrar ante una recreación especialmente afortunada. Efectivamente, la predicción se cumple en esta lectura muy bien tocada y sostenida por un pulso adecuado, pero dicha con bastante apresuramiento, sin pararse a paladear las maravillosas melodías ni a diferenciar los diferentes ambientes ni las gradaciones de tensión que requiere la página. Se escucha con indiferencia y se olvida. La toma tampoco es muy allá. (7)
 
 
Giulini Tchaikovsky

6. Giulini/Philharmonia (EMI, 1962). Parece mentira, pero aun teniendo a su servicio a la que por entonces era la mejor orquesta del mundo y sabiendo hacer gala de la musicalidad y el exquisito gusto –nada de excesos ni melifluidades– que en él son habituales, Giulini se muestra sorprendentemente falto de inspiración en una lectura lineal, parca en sensualidad y poesía, algo desconcentrada y más externa que sincera. La toma sonora deja un tanto que desear. (7)
 
 

7. Haitink/Concertgebouw (Philips, 1964). Una introducción lenta, ominosa y muy concentrada da paso a una lectura muy bien planteada en su gradación de intensidades dramáticas y amorosas, en una línea ortodoxa, sobria y objetiva, ajena a efectismos, pero un tanto sosa, en exceso distanciada: puro Haitink, pero no del mejor posible. El holandés lo hará de manera más satisfactoria décadas más tarde. (8)



8. Karajan/Filarmónica de Berlín (DG, 1966). La interpretación ha mejorado con respecto a la del propio salzburgués seis años atrás. Han desaparecido algunos de los portamenti y otros rebuscamientos, el segundo clímax amoroso es ahora más ardiente y, desde luego, la Filarmónica de Berlín ofrece una sonoridad más adecuada para esta obra que la de Viena. Pero las languideces, la insinceridad y la obsesión por el sonido siguen ahí desde el arranque hasta los excesivamente opulentos e hinchados acordes finales. Karajan sigue siendo Karajan. (8)



Tchaikovsky Romeo Previn LSO

9. Previn/Sinfónica de Londres (EMI, 1972). La excelencia del Tchaikovsky –y no solo del Tchaikovsky– que Previn registró al frente de la LSO a lo largo de los años setenta no debe buscarse en genialidad alguna ni en una personalidad particularmente poderosa, sino en la convergencia de un gran dominio técnico, conocimiento del idioma, sensatez, buen gusto, pulso en absoluto nervioso y una apreciable dosis de inmediatez y comunicatividad. Es el caso de esta magníficamente ortodoxa recreación, que por cierto el sello británico debería recuperar con su sonido cuadrafónico original. (9)


Tchaikovsky Romeo Ozawa

10. Ozawa/Sinfónica de San Francisco (DG, 1972). Lectura tan vistosa como superficial por parte de un director claramente inmaduro que, frente a la enorme electricidad que sabe ofrecer en los pasajes de los duelos, no es capaz de desplegar misterio en la introducción ni poesía en la conclusión, ni de diferenciar las dos escenas de amor ofreciendo delicadez en la primera y sensualidad en la segunda (muy volcánica, eso sí). La toma sonora, un tanto reverberante. (7)



11. Rostropovich/Filarmónica de Londres (EMI, 1977). Lo que hace portentosa esta interpretación –como la de todo el Tchaikovsky que Rostropovich grabó en su faceta de director en los años setenta– es exactamente lo mismo que convirtió al de Baku en un violonchelista genial, a saber, un fraseo de una cantabilidad, una ternura –pocas veces o ninguna se habrá escuchado así la primera escena de amor– y un humanismo de primera magnitud que cuando llega el momento de arrebatarse lo hace con un absoluto control de los medios, sin excesos ni desbordamientos, dejando a la música respirar con la mayor naturalidad dentro de la incandescencia. Sumemos a estos una gran plasticidad en el tratamiento de la masa orquestal –Rostropovich tenía gran técnica de batuta–, una excelente construcción de los clímax y una gran convicción para hacer que la orquesta ofrezca lo mejor de sí misma –impresionante el timbal en la escena de la muerte de los amantes– y comprenderemos por qué esta realización, sin ser tan personal y creativa como otras, sigue siendo descomunal. (10)
 
 
Colin Davis Tchaikovsky Sibelius Pentatone

12. Colin Davis/Sinfónica de Boston (Philips-Pentatone, 1979). La nobleza, la elegancia, el refinamiento y el equilibrio propios del maestro británico se imponen en esta interpretación excesivamente apolínea para una obra que está pidiendo pasión a gritos, pero que en cualquier caso está fraseada con una naturalidad admirable y, eso desde luego, está soberbiamente tocada por la orquesta norteamericana. Muy buena la toma sonora cuadrafónica recuperada por Pentatone. (8)
 
  Tchaikovsky Romeo Ormandy DVD

13. Ormandy/Philadelphia (DVD Arthaus, 1979). La orquesta realiza una labor verdaderamente impresionante desde el punto de vista técnico, pero la interpretación que realiza el mítico y un tanto sobrevalorado maestro muy rutinaria, plana e impersonal, que comienza bastante fría y aséptica y sólo en el segundo clímax empieza a destilar emoción. A olvidar. (7)


Barenboim Tchaikovsky Romeo DG

14. Barenboim/Chicago (DG, 1981). Al frente de una orquesta sensacional, muy aprovechada y trabajada con una gran claridad, un Barenboim aún en su primera madurez como director ofrece una recreación particularmente dramática y sombría, antes que sensual, en la que la batuta desgrana minuciosamente la partitura otorgando un poderosísimo sentido expresivo a los colores y al fraseo, y en la que la tensión se acumula de manera implacable para conseguir clímaxs tan poderosos como desgarrados y un final terriblemente siniestro.  (10)
 
 

15. Abbado/Chicago (1988). La orquesta norteamericana sigue siendo impresionante, pero está menos aprovechada en lo expresivo que con Barenboim. En cualquier caso la batuta consigue de ella una muy notable interpretación, bien trazada y muy brillante, con un clímax amoroso final muy apasionado, pero que resulta más vistosa que sincera, algo superficial, necesitando una mayor implicación emocional y sobrándole alguna delicadeza, como esos violines ingrávidos propios del Abbado maduro, que llega a molestar. El maestro tiene otras dos grabaciones, ambas en DG, que desconozco. (8)
 
 
Bernstein Tchaikovsky

16. Bernstein/Filarmónica de Nueva York (DG, 1989). Un Lenny en su momento de mayor madurez como director ofrece, frente a su amada orquesta neoyorkina de la que había sido titular, una interpretación comprometidísima, y imaginativa y muy flexible, aunque no por ello cercana precisamente al descontrol, pues está en realidad muy bien calculada en su acumulación de tensiones y en la diferenciación de los dos clímax amorosos, tierno e inocente el primero, sexual y paroxístico el segundo. Hay además grandes dosis de electricidad y dramatismo, con un final impactante, sin llegar a las cotas de negrura de Barenboim, pero aportando una mayor sensualidad y frescura. En cualquier caso, una lectura tan personal como extraordinaria. (10)
 
 


17. Haitink/Filarmónica de Berlín (DVD TDK, 1993). El holandés ahora sí que da lo mejor de sí mismo en una interpretación sobria, adusta y objetiva pero llena de fuerza y tensión, poco “amorosa” pero sobrecogedora por su potencia dramática, por no hablar de su alejamiento de cualquier superficialidad o decadentismo, su enorme claridad y el sonido de la magnífica orquesta, en cuyos timbres oscuros la batuta se recrea. En definitiva, una espléndida lectura en la línea de la primera de Barenboim, sin alcanzar su excelso grado de inspiración. (9)
 
 
Barenboim Tchaikovsky Romeo Teldec

18. Barenboim/Chicago (Teldec, 1995). El de Buenos Aires y los de Chicago repiten obra empeorando los resultados. De nuevo se trata de una interpretación oscura y dramática, sin concesiones, pero aquí la concentración es mucho menor por parte de la batuta, que no paladea cada pasaje con tanta delectación, no ofrece una arquitectura global tan lograda ni, en definitiva, logra la intensidad emocional de su anterior versión, aunque haya momentos muy impactantes. La toma sonora es muy buena pero tampoco está del todo conseguida. Un fiasco. (8)
 
 

19. Gatti/Royal Philharmonic (Harmonia Mundi, 2003). El desigual y desconcertante Gatti, en general mediocre tchaikovskiano, construye una interpretación irregular que va de menos a más. Comienza con una introducción desmayada, sin densidad. Siguen una sección agitada en exceso nerviosa, más una primera escena de amor en exceso delicada, blanda e insustancial. A partir de ahí se va entrando en calor y se ofrecen muy buenos momentos, aunque el resultado es más vistoso que profundo. La grabación ofrece una muy amplia dinámica, aprovechada a fondo por un director empeñado en ofrecer pianísimos casi inaudibles y fortes de gran volumen. (7)
 
 

20. Gergiev/Sinfónica de Londres (YouTube, Proms 2007). Vistosa y encendida recreación, de espléndida factura y sonoridades muy rusas, dicha con entusiasmo y mucha garra, que a la postre resulta algo epidérmica e impersonal, amén de un tanto nerviosa y falta de concentración. Los que estuvimos en esa sesión de los Proms –se me ve en más de un momento de la filmación de la misma– lo pasamos bien, pero cuando se realizan las comparativas pertinentes las cosas se ponen en su lugar. (8) 
 
 
Fleming Marin Waldbuhne

21. Ion Marin/Filarmónica de Berlín (Blu-ray, Euroarts, 2010). La estrella del concierto anual de la Berliner Philharmoniker en el Waldbühne no fue un director de orquesta, como es habitual, sino Renée Fleming. El rumano Ion Marin se limitó a acompañar a la diva y a ofrecer alguna página orquestal, entre ellas este Romeo y Julieta dicho con excelente gusto y, desde luego, maravillosamente tocado, pero bastante plano e insulso, amén de no muy bien planificado en lo que a las tensiones se refiere, ya que por momentos suena descafeinado. El sonido multicanal no parece surround auténtico, ni siquiera en el DTS Master-audio del Blu-ray. (7)
 
 

22. Dudamel/Sinfónica Simón Bolívar (DG, 2010). Introducción lentísima y muy atmosférica, aunque no del todo tensa. Correcta la primera sección dramática. Primera sección lírica con pianísimos extremos y blandos portamentos que conducen a la cursilería. Bien la segunda sección dramática, buscando siempre la brillantez pero sin caer en el exceso. Segunda sección lírica muy bella y voluptuosa, pero no tan ardiente y desesperada como con otros directores. Última sección dramática muy vistosa, con coda de gran belleza y no mucha negrura. Acordes finales más contundentes que desgarrados. En una palabra, irregular. (7)
 
 

23. Nelsons/Concertgebouw (YouTube, 2011). Una interpretación sólida, ortodoxa y sensata a más no poder, expuesta con inmejorables fluidez, naturalidad y comunicatividad, en la que más que cargar las tintas sobre los aspectos dramáticos de la página o dejarse llevar por arrebatos amorosos, el director letón pone énfasis en la enorme carga sensual de la partitura, particularmente en un arranque y un final mucho antes sentimentales –en el buen sentido– que nihilistas. A todo ello no es ajena la capacidad de la batuta para frasear con asombrosa morbidez ni la calidad de una orquesta que sabe desplegar los más cálidos colores imaginables. Con imágenes, la mejor. (9)
 
 

24. Nézet-Séguin/Filarmónica de Berlín (Digital Concert Hall, 2012). El joven maestro canadiense construye una versión de amplio calado sinfónico dicha en un solo trazo, perfectamente delineada en sus tensiones hacia la segunda escena de amor, brillante en su punto justo y por completo ajena tanto a la blandura como a cualquier clase de devaneo sonoro, siempre dentro de un enfoque más sombrío que sensual, es decir, más en la línea de la primera grabación de Barenboim que de la última de Bernstein. Desdichadamente el resultado, siempre dentro de un nivel notable respaldado por la excelencia de la orquesta berlinesa, se ve lastrado por una extraña sensación de frialdad, de distanciamiento expresivo e incluso de falta de ideas, que denota cierta falta de madurez por parte del director. (8)

5 comentarios:

Jorge Pinilla S dijo...

Como siempre, maravillando en la erudición y amplitud de las versiones. Muchas gracias.
Dentro de las versiones que tengo, destaco porque me dejó estupefacto la primera vez que la escuché, la versión de Sinopoli con la Filarmonía (mismo disco DG de la Patética que me parece haber visto entre tus comentarios), por su violencia y pertinencia, sin discuidar la efusión lírica en los episodios "amorosos".
Sintonizo con los comentarios de las versiones de mi admirado Karajan, respecto a que gustan pero no conmueven (si bien se agradecen).

Muchos saludos desde Chile.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias a usted, los comentarios desde América son especialmente bienvenidos.

De la interpretación de Sinopoli tenía noticia, pero no he podido escucharla. Gracias por la aportación. A Karajan yo también le admiro, pero en esta obra me temo que no estuvo muy acertado, no.

CurroCrespo dijo...

Estimado Fernando, enhorabuena por el trabajo. Aprovecho este comentario para darte las gracias por tu blog al completo. Siempre estoy a la espera de tus discografías comparadas para poder contrastar opiniones y descubrir alternativas inesperadas.

Respecto al Romeo y Julieta de Tchaikovski, pues siento que falta en la lista una que es muy especial para mí por lo radical de sus planteamientos y lo mucho que da como experiencia musical. ¿Qué te parece a ti?

https://www.youtube.com/watch?v=AvnAjRKZba4&feature=youtube_gdata_player

Juan Angel Saiz dijo...

Amigo Fernando, sigue impresionándome tu capacidad de análisis y el enorma trabajo que aportas en estas comparativas.
Un abrazo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias, Currocrespo y Juan Ángel. Mensajes como los vuestros son los que animan a seguir invirtiendo tiempo, por cierto no poco, en este tipo de cosas.

La existencia de una interpretación con Celi, de la que no tenía noticia, me ha dejado sorprendido, y muy cabreado con los señores de EMI: pensé que en los cuatro volúmenes que sacaron hace poco venía todo los de las anteriores ediciones de Celi en Múnich en el mismo sello, y ahora resulta que no. Quien quiera ese Romeo, tiene que comprarse un disco aparte. ¡Vaya faena! Prometo escuchar esta interpretación y actualizar en el futuro la entrada con ella. Un saludo.