martes, 9 de octubre de 2012

Derroche a la valenciana

Leo hoy dos noticias de esas que le llevan a uno de llorar a soltar la carcajada de indignación. ¿Sólo dos, pensarán algunos? Sí, pero es que ambas tienen que ver con Valencia y la música. La primera la he visto en Levante: el personal del Palau de Les Arts realizará paros los días de ópera al no tener prioridad para conservar sus plazas cuando se cree ese conglomerado llamado CulturArts que, entre otras cosas, liquida la actual fundación operística. Vamos, que ponen a todos -menos a los funcionarios- de patitas en la calle sin más posibilidades de volver que las que tenemos usted y yo. En cuanto a la temporada, queda claro que está en el aire pese a que los paros se van a plantear, o eso dicen, retrasando la hora de la función. Me uno a sus protestas, como también a las que anda realizando el personal del Teatro Real. Como algún miembro de la plantilla dijo antes de empezar Moisés y Aarón, las funciones de ópera las hacen entre todos. Ellos también.


La segunda viene de El País: Eduardo Zaplana, en su época de presidente de la Comunitat de Valencia, pagó a Julio Iglesias la cifra de seis millones de euros (990 millones de pesetas) a Julio Iglesias "para promocionar a la Comunidad Valenciana", incluyendo derechos de imagen y conciertos, cifra que se ha estado ocultando hasta ahora mismo. Y claro, uno se acuerda de cómo se ponen algunos con la Fundación Barenboim-Said, que sin duda ha salido cara a la Junta de Andalucía pero que no ha supuesto para el de Buenos Aires un abultamiento de su cuenta corriente a costa del erario público. Por no hablar de la diferencia entre la integral sinfónica de Ludwig van Beethoven en interpretaciones de la WEDO y las canciones que canta el marido de la Preysler con su estilo inconfundiblemente pegajoso.

Sí, aquí en Andalucía también estamos mal, y de hecho la Junta ha dejado en la estacada a más de un teatro, lo que resulta vergonzoso. Y lo de Julio Iglesias no justifica en modo alguno los derroches que se han hecho en mi tierra. Pero me parece que la comparación con el muy ruinoso estado de Valencia, comunidad hasta hace poco tenida por modélica en su gestión por los del Partido Popular, no nos deja tan rematadcamente mal parados en lo que a gestión cultural se refiere. Ahora lo pagan los trabajadores.


6 comentarios:

Bruno dijo...

Desde mi punto de vista lo de Baremboim y lo de Valencia ahora es consecuencia de la gestión anterior en la que parece que se gestionan recursos llovidos de las nubes que pasan.
Y Andalucía y Valencia no se justifican mutuamente. Son unos chorizos los dos. Consecuencias del mangoneo público.

Anónimo dijo...

Yo lanzo una pregunta a aquellos que lo sitúan todo al mismo nivel.
¿Están comparando entonces la fundación Barenboim-Said con un señor que ama la vida, ama el amor, toma de todo un poco... y es un truhán que se ha llevado "presuntamente" 6 millones de euros de las arcas públicas?
La cancioncita no deja lugar a dudas: http://www.youtube.com/watch?v=p2AnF7mhmJg
Y es que yo... la-la-la-la...
Mejor será tomárselo con humor, que eso no nos lo puede "robar" nadie.

Carlos Asensio López

Bruno dijo...

Por si es una alusión. No es lo mismo. Pero son dos casos del maremagnum.
Sólo digo que ambos recortes vienen precedidos por calamitosas administraciones.
Y que andar comparando desastres, a ver cuál es más calamitoso y suaviza al contrario, me parece menos operativo que clamar para que pongan solución para una buena administración de los recursos que nos hacen poner en sus manos.
Y un añadido. El sistema económico no asegura la honorabilidad de los gestores. Una cosa es el sistema económico y otra la Administración.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Carlos: ¡muy bueno! Ojalá se me hubiera ocurrido a mí, hubiera puesto ese vídeo.

Bruno: repito que "lo de Julio Iglesias no justifica en modo alguno los derroches que se han hecho en mi tierra". Añado que semejante caso NO me parece choriceo, sino pésima gestión. Choriceo serían en Valencia el caso Gurtel y en Andalucía el de los ERE. Son cosas distintas.

Y sobre todo quiero dejar claro que, a pesar del generalizado descrédito de la clase política, NO TODOS LOS POLÍTICOS SON IGUALES, al igual que no lo son todos los profesores, todos los músicos o todos los toreros. Los hay que gestionan bien, que gestionan regular y que gestionan fatal. Los valencianos me temo que están entre estos últimos: las cuentas de la Comunitat saltan a la vista.

Bruno dijo...

Bueno. Pues a ver si los valencianos se desembarazan de su cuadrilla chacinera y los andaluces que hagan lo que les dé la gana.

concha piketon dijo...

El señor Julio Iglesias como Alejandro Sanz y tantos otros viven en Miami y no pagan impuestos en España. Eso es una verguenza y con dinero publico no se les deberia de contratar ni para anunciar un vaso de horchata.La comunidad valenciana aparte de sus chorizos y sus trajes tiene mas valores para promocionarse que contratar al cantante favorito de rancios y fachas incultos.