miércoles, 19 de septiembre de 2012

Espiritismo en el Villamarta: no se puede caer más bajo

Comprendo que el Villamarta haya decidido suprimir todo lo que huela a música clásica para esta temporada, toda vez que el teatro jerezano depende fundamentalmente de un ayuntamiento que agoniza hasta tal punto que ha tenido que recurrir a un ERE brutal; por si fuera poco, la Junta de Andalucía ha decidido no enviar su aportación anual a la temporada lírica, así que no hay nada que hacer. Comprendo igualmente que, restringiéndose por completo la programación al género teatral, se haya acudido a espectáculos de dudosa calidad como el que protagonizarán al alimón -agárrense- Bertín Osborne y Arévalo, toda vez que -imagino- los artistas van "a taquilla" y no supondrán apenas coste a la organización. Pero lo que me parece bochornoso, repugnante e intolerable es que se incluyan varias funciones de una señora que se autoproclama médium, esa tal Anne Germain que arrasa últimamente en la telebasura pese a servirse de burdos trucos que han sido fácilmente puestos al descubierto. Sobre la baja estofa del espectáculo perpetrado por la estafadora y sus compinches (¡y sobre sus descaradísimos precios!) tienen ustedes amplia información en el siguiente enlace.

No es una cuestión de calidad artística, sino de catadura moral. Resulta no ya inadecuado sino indecente que un teatro público, es decir, financiado por todos, dé cabida -aunque sea sin pagar a la "artista" y ésta venga por su cuenta y riesgo- a alguien que amasa mucho dinero -entre 12.000 y 15.000 euros cobra por programa de televisión- engañando al personal; y que lo hace, además, aprovechándose de algunas de las grandes debilidades del ser humano, a saber, el miedo a la muerte y el deseo de recuperar, aunque sea por unos instantes, el contacto con las personas a las que se ha querido. De acuerdo con que quien va a ver a un mago lo hace también movido por el deseo de fantasear cruzando las barreras de lo posible, pero en tal caso uno sabe perfectamente que detrás de ello "hay truco". En el caso de médiums, parapsicólogos y demás sinvergüenzas de lo paranormal -desde Iker Jiménez hasta Rappel- lo que se vende es presuntamente real. Cada uno es libre de creer en lo que quiera y de tirar el dinero en lo que le dé la real gana, pero una institución pública de fines culturales (esto es, no solo de entretenimiento sino también educativos) nunca debería ceder espacio a semejante clase de superchería que borra el pensamiento crítico de la persona y la manipula de la peor manera posible con los fines más lamentables: sacarle los cuartos.

El Teatro Villamarta lo reinauguró no hace muchos años Alfredo Kraus. Por él han pasado nombres del calibre de Gennady Rozhdestvensky, Yehudi Menuhin, Maurice André y Montserrat Caballé, por citar solo ejemplos del mundo de la música culta. Ceder ahora espacio a charlatanes de semejante calaña lo hace descender a lo más bajo que puede caer una institución cultural. Si al final las cuatro funciones terminan llenándose se habrá confirmado algo más: el fracaso rotundo del proyecto y que el público jerezano se merece lo que ha terminado teniendo, un teatro de variedades. Aunque bien pensado, lo mismo es buena idea que una espiritista se pase por el Villamarta. Con la de fantasmones que se dejan ver por allí...

Les dejo con Les Luthiers, que también están de gira por España. A esos sí merece la pena ir a verlos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No se para que paga la gente por ir a ver a la Anne Germaint si ponen en una sala a la Teo, el Griñan el Chavez y de telonero al Sanchez Gordillo les queda una funcion de 5 estrellas.