domingo, 5 de agosto de 2012

Les Arts: convencionalismo, mediocridad y mal gusto

Francamente tarde ha presentado Helga Schmidt -la culpa no es suya, sino de los políticos valencianos que no saben cómo arreglar el histórico desastre financiero que ellos mismos han causado- la programación 2012-13 del Palau de Les Arts, de la que ya en sus blogs respectivos han dado cuenta Titus, Atticus y Maac. Programación muy convencional a base de los títulos de siempre: maravillosos sin duda, y muy necesarios de ver en una ciudad con escasa tradición lírica al margen de las versiones de concierto, pero sin la compañía en esta ocasión de alguna obra digamos “especial” que rompa la rutina y amplíe horizontes. Era de prever habida cuenta del escaso interés que en ocasiones pasadas han mostrado los melómanos de la ciudad del Turia por lo que no sea sota, caballo o rey. O se llena el aforo, o se cierra el chiringuito. La elección es inevitable cuando se cuenta con un público tan poco preparado.


El problema es que en la próxima temporada hay más mediocridad de la que sería deseable. Mediocridad relativa, claro: con unos cuerpos estables de semejante calidad y la presencia de Chailly en Puccini y de Mehta en Verdi el interés está garantizado, por no hablar del nuevo experimento baritonal de Plácido Domingo, siempre atractivo para quienes somos sus admiradores. Lo que ocurre es que, frente a lo anteriormente escuchado en el mismo Les Arts, tener que soportar a una batuta como la de Omer Wellber en tres títulos o a un barítono tan plano en lo expresivo como Juan Jesús Rodríguez haciendo nada menos que de Rigoletto (por no hablar de las dudas razonables sobre Jorge de León como Otello) resulta muy preocupante. Pero disculpable, supongo: este es el presupuesto que hay disponible, así que mejor estos señores que nada.

Lo que no me parece en absoluto perdonable es que se encargue a Riccardo Chailly una Novena de Beethoven. Porque hay testimonios más que suficientes sobre la manera en que el milanés destroza la sublime partitura. Y no me refiero solo a la grabación que se incluye en su lamentable integral aquí comentada, sino también a las retransmisiones televisivas de su cita anual con la obra en Leipzig; arriba les he dejado una muestra completa para que saboreen el mamarracho por sí mismos. ¿Tan necesitados están los de Les Arts de primeras figuras como para consentirle a Chailly su capricho? A tenor de lo que hasta ahora se ha visto en el centro musical valenciano (por ejemplo, ¡qué manera de endosarle a Mehta repertorios que no le van en absoluto!), mi respuesta es otra: Helga Schmidt y su equipo tienen muy poca idea de cuestiones de interpretación sinfónica, así de claro. O un mal gusto de narices.

Lo dicho: nos conformaremos con que no cierren.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No hay mas cera que la que arde, estamos en bancarrota de todos modos te dire que los valencianos de a pie somos de opera italiana,no tenemos tradicion operistica ,y cuando algun titulo se ha salido el fracaso a sido importante ejem.Medea, Orlando, Los esponsales, etc. personalmente prefiero esto ha cerrar y se qqueden en la calle 300 personas,por cierto el Liceo el programa es tambien popular,desgraciadamente esto va a ocurrir en sucesivos años

Bruno dijo...

Es un itinerario curioso. Una sociedad, en la que un bachiller puede tranquilamente no sólo no haber oído una nota de clásico sino odiarlo profundamente por si acaso, luego se gasta esa millonada por un teatro que cuesta una millonada y que van a frecuentar en su mayoría ignorantes.