viernes, 13 de julio de 2012

¿Orquesta de bolos?

Sigue habiendo gente por ahí que afirma que la West-Eastern Divan es una “orquesta de bolos”. Bien, si por tal entendemos una formación que no tiene temporada regular de conciertos, sino que se reúne cada cierto tiempo, con plantilla más o menos flexible, para realizar programas concretos, pues sí que lo es. En tal caso, la Orquesta del Festival de Bayreuth o la Barroca de Sevilla, por poner dos ejemplos muy distintos entre sí de agrupaciones cuya calidad ninguna mente sana se atrevería a poner en duda, también lo son. Pero si la expresión sirve para calificar a una orquesta de calidad mediocre que reúne músicos de aquí y de allá para dar unos cuantos conciertos sin muchos ensayos de por medio, se equivocan por completo. O mienten descaradamente.


Si quieren calibrar lo que decimos por sí mismos, escuchen el arranque del cuarto movimiento de la Novena de Beethoven que ofrecieron bajo la batuta de Daniel Barenboim en Corea el pasado verano, pocos días antes de grabarla en la Philharmonie de Colonia para Decca. Y escuchen a continuación lo que con el mismo pasaje hizo en Oviedo en 2009 la Symphonica d'Italia (ejem) con un director a su frente que no carece precisamente de técnica, Lorin Maazel, y que por cierto tampoco se caracteriza por cobrar barato. El que tenga oídos para oír, que oiga. Y que luego saque sus conclusiones.

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