jueves, 26 de julio de 2012

Octava sinfonía de Beethoven: discografía comparada

Actualizaciones

30-07-2012. La interpretación de Barenboim para Teldec de 1999 apareció puntuada con un nueve por error al maquetar. La "nota" correcta es un ocho.

_________________________________________

Beethoven escribió su Octava Sinfonía entre 1811 y 1812, en la misma época que la mucho más musculosa y dionisíaca Séptima. No obstante, el presunto retorno al Clasicismo del que tanto se ha hablado no es ni mucho menos tal, sino más bien una mirada al mismo tiempo tierna e irónica sobre ese pasado sinfónico al que el propio compositor le había abierto unas perspectivas completamente nuevas. De ahí que interpretar esta partitura con la dosis adecuada de potencia, energía y tensión dramática -sin pasarse: elegancia y vuelo lírico tienen también que hacer acto de presencia- resulte necesario para hacerle plena justicia.

Son sus movimientos:
  1. Allegro vivace e con brio.
  2. Allegretto scherzando.
  3. Tempo di Menuetto.
  4. Allegro vivace.


1. Pfitzner/Filarmónica de Berlín (DG-Naxos, 1933). Todo un placer descubrir que en fecha relativamente temprana en la evolución del sonido grabado el autor de Palestrina sea capaz de ofrecer una admirable lectura presidida por la calidez y la cantabilidad, más que por la fogosidad o el carácter visionario. Hans Pfitzner, que se toma las cosas sin prisas pero sin perder el pulso, maneja además a la orquesta con enorme plasticidad y se muestra muy creativo en el dominio de la agógica, desmenuzando bien el entramado orquestal y aportando la suficiente dosis tanto de encanto como de fuerza expresiva. Suena muy bien para la época, por lo que resulta incomprensible que Deutsche Grammophon no se haya dignado a pasar esta joya a CD. Menos mal que tenemos la edición de Naxos. (9)



2. Mengelberg/Concertgebouw (Teldec, 1938). El de Mengelberg es un mito decididamente a revisar. El primer movimiento de esta Octava dista de convencer, no ya porque no tenga todo el nervio deseable, sino porque cada vez que aparece el tema lírico el tempo se ralentiza, como veremos en Karajan poco después, y además lo hace con un fraseo que roza la blandura. Mejor el Allegretto scherzando, que ofrece un adecuado sentido del humor. En el tercero sobresale la enorme sensualidad del trío. El cuarto posee poca garra y tensión interna, pero a cambio despliega un vuelo lírico asombroso, estropeado -eso sí- por los portamenti marca de la casa. La orquesta no es ni mucho menos la de hoy. El sonido no está muy distorsionado, pero la gama dinámica es muy pobre. (6)



3. Toscanini/NBC (Andrómeda, 1939). Resulta lógico que en una partitura como la presente uno quede enganchado de la incisividad, de la precisión y de la enorme carga de electricidad controlada que caracterizan el arte toscaniniano, pero a la postre su rechazo a la flexibilidad agógica, su habitual sequedad y su carencia tanto de vuelo lírico como de cualquier clase de chispa, encanto o sentido del humor, terminan convirtiendo esta lectura en un tan vistoso como superficial y aburrido ejercicio de virtuosismo metronómico. Aunque bien pensado, lo del metrónomo puede resultar en esta ocasión muy oportuno. (7)



4. Karajan/Filarmónica de Viena (EMI, 1946). Aunque en el primer movimiento, expuesto sin repeticiones, no convence la ralentización cada vez que aparece el tema lírico (el “b” de la forma sonata), el conjunto es espléndido por su empuje, su vigor y su enfoque abiertamente dramático. El maestro hace seguidamente un Allegretto scherzando rígido, marcial y con empuje, pero con escaso encanto. Menuetto en la misma línea, aunque su trío sí despliega vuelo lírico y sensualidad. Cuarto de nuevo enérgico, robusto y muy dramático, pero en exceso marcial y escaso de naturalidad pese a que a partir de la mitad el tempo se ralentiza como si se buscase el vuelo lírico. En fin, un interesante ejemplo de las particulares maneras del joven Karajan en el que, en cualquier caso, ya aparece la tendencia del artista a extremar las dinámicas. (7)



5. Furtwaengler/Estocolmo (EMI, 1948). Lástima que Furt no llegase a grabar esta obra en estudio, porque esta interpretación en vivo, amplia y majestuosa, muy imaginativa pero sin sacar los pies del plato, flexible al tiempo que sutil en la matización, dista de estar a la altura del genio del inolvidable maestro, pues carece del nervio y la garra que debiera. Además, se ve lastrada por una orquesta discreta. Hay que destacar, en cualquier caso, el muy cálido fraseo del trío. (8)



6. Fricsay/ Filarmónica de Berlín (DG). Un prodigio de cómo aunar la pasión más desbordada y el carácter visionario con la chispa, el lirismo y la cantabilidad, en una lectura trepidante pero absolutamente controlada en todo momento. Maravillosa la sonoridad de la orquesta, oscura y cálida. El sonido es mono pero espléndido. Decididamente a reivindicar. (10)



7. Walter/Sinfónica de Columbia (Sony, 1958). Interpretación clásica en el mejor de los sentidos, muy bella pero también muy emocionante y comunicativa, a la que le falta coherencia entre los movimientos extremos, pues mientras el primero, realizado de un solo excelente trazo, posee un adecuado carácter trepidante, el último, por lo demás maravillosamente desmenuzado, resulta un tanto otoñal y carece de la fuerza deseable. El Allegretto scherzando, dicho sin prisas, sabe aunar elegancia y sentido del humor. El tercero resulta algo más solemne de la cuenta, pero a cambio posee un trío de gran vuelo lírico con detalles muy creativos. (8)

8. Cluytens/Filarmónica de Berlín (EMI, 1957 y 1960). Aunque el maestro flamenco ofrece una admirable claridad de líneas y aporta una incuestionable elegancia, al tiempo que la orquesta de Karajan responde con su sonoridad robusta y portentoso virtuosismo, esta lectura -grabada en un margen muy amplio de tiempo- fracasa relativamente por carecer del impulso vitalista y del carácter trepidante que, en mayor o menor medida, la obra necesita. En este sentido, el primero movimiento se desarrolla con alarmante flacidez, mientras que el cuarto solo convence por su capacidad para atender a los pasajes más líricos. Lo mejor es el Menuetto, con un trío fraseado con amplitud y cantabilidad. (7)


9. Monteux/Sinfónica de Chicago (DVD Vai, 1961). Si el primer movimiento tuviese un poco más de agilidad y elegancia nos encontraríamos ante una versión irreprochable por su certero enfoque, que mira al futuro sin perder de vista el pasado, y por su espléndida ejecución. Por desgracia no es así, aunque en contrapartida debemos destacar un magnífico Menuetto. El sonido de esta retransmisión televisiva deja mucho que desear, pero siempre resulta interesante ver al mítico y por esas fechas ya muy anciano Monteux en acción. (8)



10. Leibowitz/Royal Philharmonic (Chesky, 1961). Un Beethoven muy ágil, con electricidad, admirablemente planificado y diseccionado, muy alejado de brumas y densidades germánicas, pero desde luego dotado de fuerza, tensión interna y garra dramática, aunque se echa de menos una dosis mayor de delectación melódica, sensualidad y sentido humanístico. El primer movimiento es sensacional, con las tensiones maravillosamente estudiadas. Allegretto scherzando lleno de virtuosismo y con mucho humor, mirando a Haydn pero con el “descaro” beethoveniano. El Menuetto resulta un punto precipitado, pudiéndosele sacar más partido al trío. El cuarto deslumbra por su virtuosismo impresionante, aunque parece más un ejercicio de técnica que otra cosa, siendo necesario paladear mejor los pasajes melódicos. El productor Charles Gerhardt y el ingeniero K. E. Wilkinson garantizan un sonido espléndido. (9)



11. Jochum/Concertgebouw (Philips, 1969). Recreación excepcional e insuperable en todos los sentidos, perfecta en su enfoque que mira al pasado y al futuro por igual. La planificación es pasmosa, clarísima, férrea pero sin la menor rigidez, perfecta en las tensiones y distensiones, ágil y vibrante siempre, en absoluto descontrolada pero tampoco pimpante. Las sonoridades son musculosas, muy beethovenianas, pero sin asomo de pesadez y recogiendo a la perfección el brío y el sentido del humor haydinianos. El primer movimiento sabe no ser pesado ni rocoso, alcanzando un clímax acongojante. El segundo está lleno de encanto al tiempo que se mantiene ajeno a la trivialidad, sin caer en lo mecánico. El Menuetto aúna la chispa con el carácter combativo de los metales y el músculo de la cuerda grave, sin renunciar en el trío a una poesía maravillosa, llena de cantabilidad y humanismo. Cuarto vibrante, rotundo, pero siempre fluido, animado y perfectamente desmenuzado. Orquesta fantástica. Una grabación excelente para la época redondea la que sigue siendo interpretación de absoluta referencia. (10)




12. Klemperer/New Philharmonia (YouTube, 1970). Como era de esperar, Klemperer opta por la robustez, las sonoridades graníticas, el humor sarcástico y la mirada clara hacia al futuro. No hay aquí chispa alguna ni frenesí romántico, pero la arquitectura es de una tensión portentosa y el análisis del tejido orquestal insuperable. Impresionante el partido que le saca al trío del scherzo. Lo más discutible, un cuarto movimiento más lento de la cuenta y quizá en exceso distanciado, aunque con las mismas virtudes que el resto de la interpretación. Urge que la BBC trasvase este ciclo a DVD. Mientras tanto, disfruten de la gratuidad de YouTube. (9)



13. Karajan/Filarmónica de Berlín (DVD DG, 1972). Interpretación intensísima, llena de fuerza y vigor, entusiasta a más no poder, que pierde un poco por la tendencia del maestro a la marcialidad y -como vimos que ocurría ya décadas atrás- a buscar los grandes contrastes sonoros. La orquesta suena empastadísima, pero extrañamente los dibujos de las maderas no están siempre bien clarificados. (8)



14. Kempe/Filarmónica de Munich (EMI, 1972). Lo más característico de esta admirablemente tocada y diseccionada interpretación es la manera en que Kempe otorga a la partitura una naturalidad, una elegancia, una cantabilidad y un vuelo lírico de la mayor altura -impresionante el trío del scherzo- sin caer en un equivocado clasicismo, en una amabilidad que estaría fuera de tiesto o en la asepsia expresiva, pues el músculo, la tensión dramática y la energía beethovenianas están aquí por completo presentes, independientemente de que se hayan escuchado interpretaciones más incisivas y trepidantes. (9)



15. Böhm/Filarmónica de Viena (DG, 1972). Interpretación marmórea en el mejor de los sentidos: se encuentra construida con una planificación milimétrica sin lugar para la improvisación, pero trazada de tal modo que resulta tan lógica como natural; está sonada con una belleza que sin conocer preciosismo o superficialidad alguna, resulta abiertamente insuperable; y posee, finalmente, una elegancia distinguida -en absoluto fría- y un sentido del humor tan inteligente como eficaz. Obviamente se pueden preferir enfoques más inmediatos, electrizantes y teatrales, también más desenfadados, pero la coherencia interna es total y los resultados terminan enganchando. Lástima que la toma sonora sea un tanto extraña. (9)


Kubelik Beethoven 7 8 & 9

16. Kubelik/Orquesta de Cleveland (DG, 1975). El maestro checo alcanza un maravilloso equilibrio entre naturalidad, fluidez y cantabilidad apolínea, por un lado, y fuerza expresiva, energía y extroversión dionisíaca por otro, aunque quizá al último movimiento le falta un poco más de brío. Muy notable la atención al entramado orquestal y espléndida ejecución por parte de la formación norteamericana. (9)



17. Jochum/Sinfónica de Londres (EMI, 1978). Nos encontramos sin duda ante una lectura noble, elocuente, de fraseo cálido, elegancia sin amaneramiento, arquitectura irreprochable y enorme claridad, en la que la orquesta suena muy beethoveniana, con músculo, pero sin asomo de pesadez. Por desgracia Jochum no se muestra tan tenso y vibrante como en su versión para Philips, para por el contrario decantarse, haciendo uso de unos tempi más dilatados, por el equilibrio apolíneo, o incluso por cierto tono otoñal, lo que aumenta la dosis de cantabilidad y lirismo pero hace perder electricidad y garra dramática. En la red puede localizarse una remasterización que recupera la cuadrafonía original; el resultado es extraño, pero incrementa la claridad. (9)



18. Bernstein/Filarmónica de Viena (DVD DG, 1978). De nuevo con esta orquesta es admirable el equilibrio entre una sonoridad apolínea y un enfoque dionisíaco, decidido, entusiasta, y triunfan la musicalidad, el buen gusto y la cantabilidad de batuta y solistas, pero con Bernstein la inspiración no es tanta como con Böhm. El primer movimiento, enérgico, resulta algo cuadriculado. Al humor del Allegretto scherzando, que lo tiene, le falta ironía. El tercero vuelve a ser cuadriculado, aunque es excelente el trío, que sí ofrece la flexibilidad necesaria. En el cuatro hay que admirar la extraordinaria disección de las diferentes líneas, así como la atención a la graduación de dinámicas. (8)


19. Sanderling/Philharmonia (EMI, 1981). Recreación amplia que se aleja de lo juvenil y lo trepidante para adoptar un enfoque maduro al tiempo que sereno, pero lleno de fuerza interior y desarrollada con una lógica constructiva aplastante, amén de diseccionada de modo difícilmente superable y admirable por su rico sentido de la tímbrica. Primer movimiento nada jubiloso, sino más bien noble y con un adecuado equilibrio entre lo épico y lo dramático, perfecto en su acumulación de tensiones. El segundo se desarrolla con un sentido del humor más bien irónico y distanciado, en absoluto frívolo. El Menuetto puede parecer más pesado de la cuenta, desarrollándose con amplitud y hondura poética. Cuarto en la misma línea que el primero, poderoso y con retranca, sin arrebato ni trepidación pero lleno de fuerza. En conjunto recuerda un tanto a Klemperer, curiosamente. (9)



20. Norrington/London Classical Players (EMI, 1986). El colorido del enfoque historicista resulta muy atractivo, y por una vez hay que agradecer al británico la corrección del enfoque estilístico y expresivo, así como el buen pulso y la ausencia de blanduras, amaneramientos o caídas en lo pimpante. El problema es que Sir Roger es un director más bien gris, por lo que el resultado es un tanto cuadriculado, escaso de matices, y por ello superficial y algo aburrido. Además debería haber trabajado más las dinámicas y planificado mejor las tensiones. (7)



21. Hogwood/Academy of Ancient Music (Decca). En esta otra temprana apuesta historicista, no poco deslavazada, se agradece muchísimo que el enfoque sea mucho antes extrovertido, dramático y aristado que grácil o amable, pero el fraseo resulta tan rígido como atropellado y el conjunto termina resultando muy superficial. Por si fuera poco hay numerosas caídas en el mal gusto y el efectismo. (5)


22. Abbado/Filarmónica de Viena (DG, 1987). Tras un irreprochable primer movimiento, poderoso y elegante al mismo tiempo, el milanés apunta ya claramente por dónde van a ir los tiros de su evolución como director en los años noventa con un Allegretto scherzando trivial, insulso, de sonoridades ingrávidas y hasta relamidas, en el que parece estar más obsesionado por lucir su enorme técnica que en dar en el clavo con las intenciones expresivas del compositor. Los otros dos movimientos son más que correctos, pero en más de una frase asoman de nuevo los amaneramientos, al tiempo que la obsesión por ofrecer enormes contrastes sonoros -impagable la orquesta vienesa en esta toma en vivo- hacen planear la sombra de Karajan más de lo que a Abbado le gustaría reconocer. (7)

23. Solti/Sinfónica de Chicago (Decca, 1988). Aun sin alcanzar la inspiración y el carácter visionario de un Fricsay o un Jochum, Solti ofrece una recreación que, dentro de una línea ortodoxa, resulta modélica por la manera en que se conjugan la naturalidad, la fluidez y la cantabilidad imprescindibles para obtener la hondura beethoveniana, por un lado, y el carácter luminoso, incisivo y trepidante asociados tanto con esta partitura en concreto como con el carácter habitual en Solti, por otro. Todo ello ofreciendo, como no podía ser menos, una respuesta orquestal portentosa, un admirable equilibrio de planos y un fraseo alejado -gran tentación en esta obra- de cualquier tipo de mecanicismo. Impresionante la construcción de tensiones en el primer movimiento, tan difícil de conseguir. Espléndida la toma sonora. (10)



24. Dohnányi/Cleveland (Telarc, 1988). Intensa, decidida y entusiasta recreación en la que, además de la enorme calidad de la orquesta, se pone de relieve la solidez del trazo, la musicalidad y la comunicatividad del maestro alemán, a quien no obstante se le podría pedir un enfoque más plural, con más pliegues expresivos, así como una mayor flexibilidad y más variedad de ideas personales; en el tercer movimiento hay algunas, pero éstas no terminan de convencer. Toma sonora algo turbia. (8)



25. Brüggen/Orquesta del Siglo XVIII (Philips, 1989). Extrovertida, tensa y poderosa lectura que intenta subrayar los aspectos más modernos y combativos de la página, pero que resulta algo tosca y de violencia algo gratuita, y que no termina de atender a los aspectos más elegantes y lúdicos de la pieza, que los tiene. En cualquier caso, interesante demostración de que los instrumentos originales no sólo son perfectamente válidos para esta música, sino que además ofrecen una sonoridad atractiva. (7)



26. Harnoncourt/Orquesta de Cámara de Europa (DVD Warner, 1990). Provocador por antonomasia, pionero a la hora de mezclar instrumentos antiguos y modernos en la interpretación de este repertorio, el maestro berlinés no se muestra en esta ocasión tan ajeno como suele al espíritu de la música beethoeviana y ofrece, por el contrario, una magnífica y muy personal recreación, de sonoridades rústicas y agresivas, muy tensa en su planteamiento, que además se encuentra dotada de un nada inocente sentido del humor. Sobra, eso sí, algo de violencia gratuita, al tiempo que es de comprender que en el fraseo seco e incisivo que caracterizan a este director no sea del gusto de todos los paladares. (9)



27. Giulini/La Scala (Sony, 1992). Una pena: aunque la cantabilidad, la efusividad, la belleza sonora y la atención a todas las líneas orquestales están garantizadas, la excesiva suavidad con que Giulini aborda esta partitura termina lastrándola un tanto, sobre todo en los movimientos extremos, necesitados de un enfoque más incisivo y vivaz. (8)



28. Gardiner/Orquesta Revolucionaria y Romántica (DG, 1992). No hay sorpresas en el -pese a los instrumentos originales- muy toscaniniano Beethoven del británico: los tres primeros movimientos están bien, aunque se echa en falta una mayor variedad expresiva y sobran rigidez y contundencia, mientras que el cuarto fracasa claramente por su precipitación y machaconería. Chailly tomará más adelante el testigo de esta línea y llevará al extremo semejantes planteamientos. (6)



29. Colin Davis/Staatskapelle de Dresde (Philips, 1993). He aquí un caso parecido al de Giulini. El fraseo es noble, cálido y muy natural, la musicalidad resulta evidente y la arquitectura está magníficamente expuesta, todo con la ayuda de una orquesta de gran sensualidad tímbrica. Por desgracia el enfoque es demasiado otoñal, al menos en los movimientos extremos, que suenan sin el nervio y la tensión dramática que deberían, incluso por momentos algo blandos. Los centrales están muy bien, nada rígidos, particularmente el tercero, con un trío admirablemente desmenuzado y fraseado con gran calidez. (8)



30. Celibidache/Filarmónica de Múnich (EMI, 1995). Discutible que esto suene a Beethoven. O a Mozart, o a Schubert, o a quien sea. Discutible también la enorme cantidad de libertades que se toma la batuta a la hora de frasear y acentuar. Y la lentitud de los tempi que la alejan tanto del carácter trepidante con que la abordan muchos directores como de la frivolidad que le inyectan otros. Pero lo cierto es que esta personalísima recreación, densa y clara al mismo tiempo, digamos que abstracta en lo que a “contenido” se refiere pero no por ella exenta de nobleza, tensión, luminosidad, grandeza o sentido del humor -el segundo movimiento, que pocas veces se habrá escuchado con semejante encanto, recuerda a lo que hace Celi con la Sinfonía Clásica de Prokofiev-, resulta atractiva de principio a fin y arroja muchas nuevas luces sobre la partitura. (9)



31. Barenboim/Filarmónica de Berlín (DVD TDK, 1998). En el más temprano testimonio fonográfico que tenemos de su acercamiento a la obra, el de Buenos Aires ofrece una lectura musculosa, densa, amplia y enérgica, pero siempre muy controlada, admirablemente planificada y sutilmente matizada con un fraseo flexible, cálido y elocuente. Eso sí, hay más dramatismo, conflicto y tensión que chispa o encanto, por lo que el enfoque puede no convencer. (9)



32. Barenboim/Staatskapelle de Berlín (Teldec, 1999). El maestro repite su lectura musculosa, llena de vida, de fuerza y de garra dramática, muy dionisíaca, que mira más al futuro que al pasado, y de nuevo carece de la elegancia, la chispa y la gracia que se supone debe tener esta partitura. El problema de la presente grabación, en cualquier caso, es que Barenboim extrema sus planteamientos y ofrece unos movimientos impares demasiado robustos y enérgicos, por momentos desbocados, particularmente el conclusivo, mientras que los pares resultan algo más nerviosos de la cuenta. En fin, un experimento radical que aborda esta sinfonía como si fuera la Séptima. (8)



33. Abbado/Filarmónica de Berlín (DVD 2001). Aunque el planteamiento es correcto, atendiendo mucho a la elegancia pero también a la tensión sonora y a la energía, y añadiendo además un fino sentido del humor, el italiano no termina de matizar en lo expresivo y se vuelca ante todo en los grandes contrastes sonoros, adelgazando y puliendo el sonido hasta límites que bordean la cursilería y luego haciendo estallar robustas explosiones sonoras. El resultado de esta filmación realizada en Roma es estimable pero insincero. (7)



34. Herreweghe/Royal Flemish (Pentathone, 2006). El enfoque expresivo del belga es muy sensato, pues atiende tanto a la elegancia y la chispa como a los elementos más dionisíacos de la página. El trazo en general es bueno, como también lo es la claridad, echándose de menos imaginación y un mayor compromiso expresivo. El trabajo con la orquesta -instrumentos modernos con algunos de época- es desigual, marcado siempre por el deseo de huir de la densidad, pero también por el deseo de epatar con los contrastes dinámicos; el protagonismo va para percusión y metal, con algún que otro exceso, la cuerda resulta en exceso flaca y por momentos frasea con timidez. En conjunto, una versión vistosa pero superficial. La toma sonora despliega una amplia dinámica. (7)



35. P. Jarvi/Deutsche Kammerphilharmonie (RCA, 2007?). Recreación muy deudora de Harnoncourt, no solo por la combinación de instrumentos antiguos y modernos, sino también por su sonoridad rústica, su incisividad, su agilidad en los tempi, su electricidad agresiva y su reivindicación de los valores de los metales y la percusión. Por desgracia todo suena precipitado, la música no respira, no hay cantabilidad y la comunicatividad busca la teatralidad superficial y hasta efectista. La cuerda suena demasiado delgada y la percusión actúa con brutalidad gratuita. Al menos la visión es mucho antes dramática que amable o liviana y el segundo movimiento resulta simplemente soso, sin chispa ni encanto, pero no disparatado. Existe una filmación disponible en YouTube con los mismos artistas, que debe de ser la que circula en DVD. (5)



36. Thielemann/Filarmónica de Viena (DVD CMajor, 2008). A pesar de contar con la enorme baza de la belleza sonora y la musicalidad de la Filarmónica de Viena, Thielemann se pierde intentando ser original en una lectura que, siguiendo claramente la tradición con su amplitud y densidad, y optando por un enfoque mucho antes solemne que fresco o chispeante, está repleta de detalles que no solo rompen la continuidad de la arquitectura, sino que resultan rebuscados y por momentos de mal gusto. El resultado es deslavazado, incluso aburrido, con la excepción de un movimiento final sin mucha electricidad pero aun así bastante logrado. (7)



37. Jean-Philippe Tremblay/Orchestre de la Francophonie (Analekta, 2009). En realidad, que los movimientos extremos -sobre todo el último- carezcan del nervio, la tensión sonora y el carácter trepidante que la mayoría de los grandes maestros saben inyectar puede disculparse por resultar coherente por el planteamiento basado en la ligereza tanto sonora como expresiva del director canadiense. Lo que termina por resultar irritante de esta lectura es su terrible mojigatería, la cursi ingravidez con que el director hace sonar a la cuerda, su timidez a la hora de lanzarse a ofrecer contrastes tímbricos y dinámicos y, en fin, su generalizada asepsia e incapacidad por comunicar. Tampoco la orquesta es para tirar cohetes precisamente. (5)



38. Chailly/Gewandhaus de Leipzig (Decca, 2009). El milanés alcanzó aquí uno de los puntos más bajos de su tan pretenciosa como disparatada integral con una lectura precipitadísima, cuadriculada, convulsa, machacona, histérica incluso. No se respira en absoluto, tampoco hay sentido del humor, aunque los aspectos “combativos” de la obra sí que están expuestos… mediante unos metales excesivos y una percusión brutal. Lamentables los movimientos extremos. Admirables, eso sí, el virtuosismo de la orquesta y la claridad de las líneas. (3)



39. Barenboim/West-Eastern Divan Orchestra (Decca, 2011). Aun manteniendo el enfoque dionisíaco y vigoroso de su grabación de estudio, muy apoyado en los sonidos graves al tiempo que atento a las voces intermedias, Barenboim corrige los excesos de energía de los movimientos extremos y aporta una dosis mayor de encanto, desenfado y calidez, incluso de coquetería -sobran portamentos en el Allegretto scherzando- como también de humanismo -hay frases reveladoras en el último movimiento-, redondeando así una lectura cálida, comunicativa, de brío muy controlado e irreprochable sonido beethoveniano, a lo que no es precisamente ajena la calidad de una orquesta que en estos conciertos de Colonia dio lo mejor de sí misma. (10)



40. Brüggen/Orquesta del siglo XVIII (The Grand Tour, 2011). El holandés vuelve a demostrar que se pueden seguir a pies juntillas los parámetros historicistas sin traicionar el espíritu beethoveniano con esta lectura enérgica y poderosa, con garra, desde luego mucho antes dramática que distendida o luminosa, a la que no obstante, como ya ocurriera en su grabación para Philips, le falta una dosis de elegancia, refinamiento y vuelo lírico. También hay que censurar que el gran crescendo del primer movimiento no está del todo conseguido y que los timbales suenan un tanto excesivos, aunque esto último puede deberse en parte a la toma sonora. En cualquier caso, interesante. (8)

26 comentarios:

Julio Salvador Belda Vaguer dijo...

Estupendo análisisquerido amigo.
Si me permites un añadido: Szell con Cleveland. Me encanta.

Anónimo dijo...

Realmente extraordinaria la comparativa como todas las que ha hecho.Dudo que en España, y en el mundo(¿)haya un blog comparable(probablemente el de Ángel Carrascosa Almazán si le dedicase más tiempo o,si Pedro González Mira lo tuviera,que creo que no,si lo serían).Este blog es portentoso( lo visito todos los días)salvo cuando trata de política desde posiciones que me parecen propias de una izquierda muy trasnochada y sectaria e impropias del siglo 21 y de alguien tan joven. De todas formas gracias y enhorabuena.A.M.C.Sánchez

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias a los dos. Saludos desde Francia.

Felirosi dijo...

Me encantan estas comparativas que frecuenta Sr. López Vargas-Machuca. Son bastante exaustivas y pese a ciertos desacuerdos (es algo cruel con Chailly e incondicional de Barenboim) sus criterios suelen ser impecables.
Por lo demás, también le apoyo en que publique sus ocasionales desahogos ante el extrangulamiento y la ruina acelerada a que nos está llevando esta derecha moderna del S. XXI que no duda en machacar al débil y esconder sus propias miseras.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias mil. Debo advertir que la versión de Barenboim en Teldec ha salido con un nueve por error al teclear. En realidad quería poner un ocho. Lo corregiré cuando vuelva a casa, ahora ando por Tolosa. Saludos.

vicentet dijo...

Muy completo (e historicamente informado) resumen de versiones disponibles en el mercado. A mi me gustan dos versiones que no nombras, una de Kna en directo, llena de socarroneria, y la ultima que grabara Karajan con Berlin, donde va acumulando masas hasta llegar a un extasis final.Enhorabuena y que disfrutes el viaje.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Ahora que estoy en casa os puedo contestar con un poco más de tiempo.

Julio: muchas gracias. Me apunto lo de Szell para ampliar la comparativa en el futuro.

A.M.C.: agradezco mucho sus elogios, que obviamente no comparto. También quiero hacer constar que estas comparativas no tienen otra pretensión que poner un poco de orden en mis apuntes, y que mi blog sirve fundamentalmente para no olvidarme de lo que me han parecido las cosas. En cuanto a mi presunto sectarismo izquierdista, por muchas cosas malas que escriba sobre el PSOE (que razones tengo para escribirlas, desde luego), me temo que no podría convencerle de que no lo soy. Por cierto, a Pedro Gonzáles Mira llevo diciéndole desde hace mucho que debería hacerle un blog, pero no parece estar por la labor. Ah, lo más importante: ¡MIL GRACIAS POR LLAMARME JOVEN!

Felirosi: muchas gracias. Con Chailly no creo haber sido cruel; más bien es él el que se ha mostrado cruel con la música de Beethoven, despedazándola sólo para llamar la atención. Por otra parte, esta Octava es de lo peor de su integral; a otras sinfonías les pongo más "nota", si es que se puede hablar en términos semejantes. En 1992 le escuché en directo una espléndida Cuarta, dicho sea de paso.

Vicente: precisamente por ti he procurado dejar a un lado en esta nueva comparativa beethoveniana a algunos nombres recientes para dar paso a los "clásicos". Por desgracia no he podido localizar a Kna. En cualquier caso, gracias.

Anónimo dijo...

Bueno pues...No comparto sus opiniones sobre Chailly, Su integral creo que merece tanto respeto como el que haya podido merecer Toscanini en su momento.
Opino también que Szell no puede faltar en ninguna comparqativa de la octava (ni de ninguna otra), a los que habría que sumar la nueva de Haitink y una antigua que nunca menciona nadie: Paul Kletzki/Filarmónica Checa (integral de los sesenta para Supraphom. Para mi la integral más completa. Alucinante pero cada vez somos más, aunque pocos todavía, los que pensamos esto).

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias, anónimo, por la aportación. Me hubiera gustado escuchar a Szell y a unos cuantos más, pero a las cuarenta interpretaciones mi materia gris no daba para más... Tampoco he intentado dar cabida a todas las grandísimas Octavas, sino más bien ofrecer una muestra lo suficientemente variada de lo que circula por ahí.

De Kletzki creo que tengo algunas versiones sueltas que hace muchos años que no escucho. Intentaré incorporarlas en futuras comparativas. Gracias.

jmfurtwangler dijo...

Gracias Sr. Machuca por colgar mis comentarios (también los otros dos con el nombre de Javier - segunda y 5ª por Barenboim). A partir de ahora, dudas de los primeros momentos al incorporarme a su foro, voy a utilizar el nombre o pseudónimo de jmfurtwangler,si es posible, que es el que utilizaba en un conocido foro, que, por cierto, no me subyuga demasiado en la actualidad. Aspiro a opinar con respeto sin que nadie me ande insultando a la vuelta.
Quiero señalarle que la integral de Kletzki la ha reeditado Supraphom (Diverdi). Me hice con ella, reconozco que furtivamente, y confirmé los comentrarios sueltos que hace algún tiempo había leido a otro forero. Para no aburrirle a Vd. ni a otros lectores: Versiones claras, objetivas, con un bellísimo sonido transparente, deudoras de Toscanini (suavizado)pero con toques bastante originales. No existen, a mi modo de ver, versiones más claras, al mismo tiempo enraizadas dentro de la tradición, donde se escuche todo como aquí (ni instrumentos originales ni leches, bueno... tal vez Vanska y Jarvi).
Estas versiones (perdón por el sacrilegio)las comparo con las del mismísimo Szell,y, en estilo, también están muy próximas. El sonido de la Filarmónica Checa envidia poco a Cleveland (buena época de esta orquesta con Ancerl). Concretamente, nunca escuché unas 6ª y 8ª de sonido más bello (ni Szell, en belleza sonora, al menos le iguala; sobre la calidad equiparable de la orquesta, o no, tengo dudas). Enamoran de verdad.
Bueno..cuelgue el comentario o no, quería contar esto.
Gracias.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Escriba lo que quiera, jmfurtwangler, que siempre será bienvenido. Me gusta leer y que me lean, las dos cosas por igual, y toda apreciación será siempre interesante por quien se pudiese pasar por aquí. Pero lo de "señor Machuca" me suena un poco raro; con Fernando basta y sobra.

Los foros en general no me gustan. Los leo con interés, pero me produce rechazo el mal ambiente que siemrpe terminan produciendo algunos señores, especialmente cuando se aprovechan del presunto anonimato de la red.

Las versiones de Kletzki intentaré escucharlas. Lo cierto es que la Filarmonica Checa nunca me gustó; desde luego Cleveland es fantástica.

¿Realmente merece la pena el ciclo de Vanska que usted cita? Escuché la Primera y me pareció horrorosa, pero luego a este director le he escuchado una integral Nielsen que me ha gustado mucho.

jmfurtwangler dijo...

Fernando:
En los últimos tiempos he cambiado de opinión varias veces sobre el ciclo Beethoven por Vanska.Lo he defendido con vehemencia, ante mis dudas, influenciado, tal vez, por la unanimidad de la crítica internacional resalatando sus bonanzas, y por la perfección formal y equilibrio que, sin duda, atesora.
He llegado muy recientemente a la conclusión de que no me gusta y que está claramente sobrevalorado. Pienso que Hurwitz en classicstoday tendrá algún día que confesarse. Es inaudito que se le ponga como referencia absoluta en Beethoven.
Sintetizando: Ciclo dentro de la línea objetiva de Szell, que bebe también de los historicistas, perfectamente tocado pero sin el genio ni la esplendorosa orquesta de aquél (ojo, la orquesta de Vanska suena muy bien), ligeramente frío en la línea de Abbado aunque en líneas generales creo que supera al milanés. Vanska es más suntuoso que Abbado, más cuidadoso en los matices y extrae el 100% de Minnesota, lo que, creo, no hace Abbado con Berlin (por el tipo de sonido, seguramente).
No obstante Vanska es mucho más conservador que Jarvi o Chailly.
Jarvi es mi ciclo moderno predilecto. Estoy de acuerdo en que es más deudor de Harnoncourt que de Gardiner, a pesar de lo cual, por ejemplo, en las sinfonías 5ª y 8ª es bastante original y no se observan influencias de ninguno de los otros dos. Creo que Jarvi ha traido ideas nuevas; ha perfeccionado sobre lo anterior y además con toques bastante originales, y, dentro de su estilo, deja respirar a la música mucho más que Chailly. Recordatorio también de sobresaliente para lo que parece una orquesta portentosa: la Orquesta de Cámara de Bremen (al menos en esta grabación).
Sobre Cleveland con Szell nada que objetar. En belleza sonora es la referencia en Beethoven, por encima incluso de la Filarmónica de Viena. Nadie suena (ni sonará creo) mejor en Beethoven que Cleveland con Szell, pero, de verdad, cuando escuche la sexta y octava por Kletzki/Filarmónica Checa, si le parece, volvemos a hablar.
Gracias nuevamente.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Me acabo de dar cuenta de que del ciclo Vänska conozco no la Primera sino la Segunda; la que me pareció horrorosa fue la Primera de Zinman. Dinde dije digo he de decir Diego, pues. A la Segunda de Vänska le puse en mi comparativa un 7. Intentaré escuchar alguna más, a ver. Saludos y gracias por la información.

jmfurtwangler dijo...

Creo que las estrellas del ciclo de Vanska son la 2ª y 7ª, aunque para el susodicho Hurtwizt son todas, sólo con mínimos reparos para la tercera donde en el primer movimiento realiza unos pianísinos casi inaudibles que se pueden calificar de amanerados y ridículos (más o menos dice esto, lo cual suscribo en este apartado).
Por cierto, si referencias o analizas la séptima de Beethoven no te olvides de la de Kleiber/Munich (del 82 creo, editada por Orfeo). Para un servidor la más grande séptima. ¡Qué cosa!¡Qué contrastes¡¡Qué matices! ¡Que regulación dinámica del sonido! ¡Qué, qué....!

jmfurtwangler dijo...

A mi comentario anterior del día 10de diciembre, 22,04 h., donde dice:
"Vanska es más suntuoso que Abbado, más cuidadoso en los matices ...", debo sustituirlo o corregirlo de la siguiente forma:
La orquesta de Vanska, aun dentro de una sonoridad orquetal de un grosor equivalente, suena más redonda y sin las pequeñas aristas del sonido Abbado". Por lo demás Vanska parece más sobrio y menos eshibicionista, huyendo de las sonoridades relamidas del italiano.
Creo, no obstante, que en concepto están bastante cerca aunque con una diferencia importante: Vanska utiliza determinados acentos propios del movimiento historicista y Abbado es más conservador aquí, siguiendo una línea más tradicional aun dentro de la modernidad de su integral.
Otra cuestión que me he dado cuenta al volver a escuchar el ciclo de Vanska: Hay que subir un poco el volumen del lector con respecto a otras grabaciones y esta cuestión me ha tenido perplejo durante un tiempo al confundir el volumen ligeramente bajo de la grabación original con una supuesta falta de intensidad de la interpretación.Nada más lejos de la realidad.Se sube el volumen del aparato un poquito y ya está, perfecta la audición, observánndose una regulación dinámica del sonido como la que más.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Efectivamente, el sello BIS graba a un volumen muy bajo para recoger mejor la gama dinámica original, de tal modo que al llegar a los fortísimos el volumen no queda comprimido. El resultado es que cuando se ponen solo unos segundos el sonido parece lejano, sin pegada, pero cuando se escucha la interpretación completa uno obtiene una gama dinámica (diferencia entre pianísimos y fortísimos) mucho más amplia, más espectacular y más fiel a la realidad.

jmfurtwangler dijo...

Gracias por la información. Lo mismo me ocurre con la 4ª de Bruckner por Vanska, de la que ya comentamos algo.
Volviendo a Beethoven. Pongo en el lector, por ejemplo, la tercera por Pierre Monteux/Concertgebouw (Philips), o Erich Kleiber/Concertgebouw (Decca)- en mi opnión junto con Toscanini 1939 y Furtwangler, 8-12-52, Titania Palast, las más grandes terceras-, y rápidamente te das cuenta que la intensidad del sonido y volumen de grabación te sacuden. Eso es un Beethoven tocado con dos co...(perdón por la vulgaridad), a parte de supermatizado y demás, y luego pones a Vanska pero subiendo el volumen (si antes lo tenías a ls menos 10, pones el dial a las menos 5 -equivalente esfera del reloj) y ojito....lo que se escucha aquí no digo que esté a la altura de esos dos monstruos pero estoy en condiciones de jurar que no le falta mucho.
Si, a lo mejor tiene razón Hurwitz....(ya sabes que en mi intervención reseñada anteriormente dije que "tiene que confesarse" por referenciar a Vanska como uno de los más grandes en el ciclo sinfónico beethoveniano).

jmfurtwangler dijo...

Debo aclarar que cuando hablo del Beethoven de Abbado me estoy refiriendo al de los DVDs de la Academia Santa Cecilia de Roma.
A modo de anécdota recordar que el anterior ciclo del 2000 para DG, fue, en su momento, puesto al máximo nivel, dedicándole una doble página central en una muy solvente y conocida revista de música clásica española (a la que por cierto estoy suscrito desde el nº 56 creo)que no es Ritmo. Posteriormente salen los DVDs de Roma y un crítico muy antiguo de esa revista, uno de los fundadores de la misma, elogia una de esas actuaciones (la que le tocó comentar) pero añadiendo que seguramente no estaban a la altura de la grabación anterior en CD.
Lo demás ya es también conocido, en el 2008 DG descataloga los CDs del 2000 y reedita en CD los DVDs del 2001 de la Aademia Sª Cecilia. El propio Abbado comentó que el concepto, visión y demás de las sinfonías había evolucionado, considerando superiores las interpretaciones de los DVDs.
¿Ha rectificado también el famoso crítico español o le puede discutir a Abbado la bonanza de los CDs 2000 en detrimento de los DVDs del 2001?.
PD.- Por cierto, respeto y considero solvente a ese crítico, por eso no doy el nombre.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Creo que no hay ningún problema en decir que se habla de Enrique Pérez Adrián, crítico muy veterano en Scherzo que antes, como tantos otros de esa revista, escribía en Ritmo. EPA jamás ha ocultado su desinterés hacia Barenboim y su entusiasmo ante el Abbado actual. En su derecho está, como yo también lo estoy de situarme en la posición justamente contraria con respecto a los dos intérpretes.

Por cierto, la Novena de la caja de CDs de Santa Cecilia no es nueva, sino la del primer ciclo de Abbado con la Filarmónica de Berlín, ese que fue descatalogado. A Abbado le parecía mejorable. ¡A mí también, y muchísimo! Las Quinta y Sexta, en concreto, me parecen horrorosas.

jmfurtwangler dijo...

Si, efectivamente.
Lo de Abbado y Barenboim está claro.
Referente a la 9ª también. Por cierto, interpretada con criterios totalmente distintos a los de las anteriores, y no se trata sólo del tamaño de la orquesta, sino de los propios criterios interpretativos, sonido, concepto en definitiva.
No me gusta esta 9ª. Creo que empieza mal. En la introducción del primer movimiento no le veo la resolución ni la claridad necesaria. Algo así como una introducción un poco timorata. Toda 9º que no empiece de forma contundente y con gran claridad de articulación no me interesa. Para mí no es Beethoven.
Por cierto: ¿En la Academia Santa Cecilia no se interpretó la 9ª?

Anónimo dijo...

Profesor qué le parece la integral del maestro Gunter Wand. (Paulo)

Nemo dijo...

Que el autor del blog no es un incondicional de Barenboim queda claro con su nota para la versión del ciclo de Teldec. Su diferente calificación, y los comentarios, para la versión con la WEDO me da una pista clave para elegir uno de los dos ciclos, pues en general me gusta más el enfoque que al parecer tiene el segundo.

No obstante, recomiendo, o más bien me uno a la recomendación, de la Octava por Szell, hermosísima y exacta, eléctrica y de gran belleza, dentro del enfoque objetivo de corte haydniano. Añado el ciclo de Kletzki, mencionado aquí. Y ya puestos, me uno a la recomendación de Knappertsbusch, en vivo, dentro de la caja de grabaciones de la RIAS, publicado por Audite a partir de las cintas de la radio, remasterizadas con muy buen sonido (mono).

Sí quiero añadir una mención nueva: como siempre, Calsals, que grabó las 1, 2, 4, 6, 7 y 8 con la orquesta del Festival de Marlboro (con músicos de la Sinfónica de Boston) para CBS. Con buen sonido estéreo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Anónimo, perdone usted que haya tardado más de un año en contestar: se me había pasado por completo por alto. Por desgracia, creo que no conozco nada del Beethoven de Wand. Lo lamento.

Nemo, todo el mundo sabe que Barenboim me parece un artista extraordinario, pero esta Octava creo que no está a la altura, como tampoco ninguna de sus Pastorales en disco. Un saludo.

Anónimo dijo...

¿Me podría indicar cómo puedo comprar la versión que Vd. considera la mejor (Jochum/Concertgebouw (Philips, 1969))?
Muchas gracias

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Pues en Amazon está agotado, pero...

http://juliosbv.blogspot.com.es/2011/12/beethoven-integral-sinfonica-oberturas.html

Nemo dijo...

Aquí están publicando la integral de Beethoven de Josef Krips.

Al parecer se grabó en cinta de 35mm. Si el reprocesado digital es bueno el sonido puede ser fabuloso:

https://classicalpippo9.com//?s=krips&search=Go

.