jueves, 10 de mayo de 2012

Andris Nelsons, hacia la cumbre: Beethoven, Brahms y Strauss en París y Berlín

Que el maestro letón Andris Nelsons (Riga, 1978) camina lentamente hacia la cumbre lo corrobora no solo la calidad de lo que le estamos escuchando, desde luego de una media muy superior a la de su sobrevalorado maestro Mariss Jansons, sino el hecho de que el Festival de Lucerna le haya nombrado oficialmente “artiste étoile” para la edición de este verano. Por ello quiero traer aquí dos vídeos que he visto recientemente a través de internet. Ambos, por cierto, con programas de evidente paralelismo entre sí. En el primero, que se ofreció en la Sala Pleyel el 18 de enero de este mismo año y puede verse gratuitamente por un tiempo limitado a través de la web de Arte TV (enlace), Nelsons dirige a la Orquesta de parís con el Concierto para violín de Beethoven y la Sinfonía Alpina de Strauss en los atriles. El segundo corresponde al 2 de febrero: nada menos que la Filarmónica de Berlín a su servicio para hacer el Concierto para violín de Brahms y Vida de Héroe. La filmación está comercializada en la Digital Concert Hall de la orquesta alemana (enlace), y no hace mucho fue comentada por Ángel Carrascosa en su blog (enlace).

En la obra beethoveniana me ha llamado mucho la atención Sergey Khachatryan. El joven solista armenio, al que hasta ahora no había escuchado en nada, decide arriesgarse hasta el límite ofreciendo, armado de un sonido interesante con un buen registro grave, una interpretación de enorme intensidad emocional, más dramática que filosófica, en la que se ofrecen multitud de aportaciones personales que revelan aspectos nuevos de la partitura, aunque también están -por momentos- bordeando lo narcisista, que no lo blando o lo trivial, afortunadamente. Nelsons sintoniza con él en una dirección muy extrovertida y fogosa, por momentos en exceso contundente, y también con novedades en la acentuación que no siempre convencen. Tensa y doliente a más no poder la propina bachiana: tendré que seguir a este violinista.

En la Sinfonía Alpina, Nelsons deja de lado toda elucubración filosófica para ofrecer una interpretación juvenil, extrovertida y de marcado carácter narrativo, realizada con más atención al trazo global que al detalle, por ende no del todo clara pero en cualquier caso rica en las texturas, teatral -la tormenta es tremenda- sin caer en lo efectista y, sobre todo, animada por una energía, una vitalidad y un entusiasmo portentosos. Una lástima que la orquesta se quede corta y que la grabación diste de recoger de manera adecuada la orquestación straussiana, porque la dirección es muy notable.

Ya en la Philharmonie berlinesa, el joven maestro ofrece una interpretación no genial pero sí espléndida del Concierto para violín de Brahms dentro de una línea ortodoxa, de sonoridad puramente brahmsiana, trazo firme y perfecto equilibrio entre los aspectos dramáticos, líricos y espirituales de la obra, cantando con amplitud las melodías sin ceder a la tentación de la melifluidad y ofreciendo la dosis adecuada de garra y brillantez –sin llegar a los extremos de Barenboim con la misma orquesta- en el movimiento final. Como solista deslumbra el primer concertino de la Berliner –fichaje de tiempos de Abbado-, un chico al que estamos acostumbrados a ver escondido en medio de los primeros violines de la West-Eastern Divan: Guy Braunstein. Exhibiendo un sonido perfecto, con la carnosidad y solidez necesarias, el israelí toca con admirable virtuosismo y recrea la partitura con sinceridad y emoción, aun sin llegar al desgarro emocional ni al carácter visionario de un Perlman (en sus dos grabaciones: la de Giulini y la anteriormente citada de Barenboim). Una rutilante propina de Kreisler termina por evidenciar que como concertino es todo un lujo (y tenerle de refuerzo en la WEDO, no digamos). La orquesta, sensacional, como lo es también el solo de oboe de Albrecht Mayer abriendo el segundo movimiento.

En la segunda parte, toda una especialidad de la Berliner Philharmoniker: Ein Heldenleben. Sus grabaciones con Karajan son memorables, particularmente la de EMI de 1974, pero esta de Nelsons no me parece en absoluto inferior: con el letón hay menos magia sonora –color, texturas- que con el salzburgués, eso es cierto,pero hay un mayor grado de sinceridad y nada de ese narcisismo con el que coqueteaba el mítico maestro. El discípulo de Jansons consigue con este Richard Strauss la cuadratura del círculo. La interpretación es lenta según el reloj, pero no hay el menor asomo de pesadez gracias a una extraordinaria planificación de las tensiones internas, sin relajarse demasiado en “la compañera del héroe”. Es brillante, descriptiva y colorista, pero en absoluto superficial, y menos aún ruidosa. Es sensual pero para nada hedonista. Y es sobre todo una lectura fogosa, temperamental, comunicativa y “echada hacia adelante”, pero logra evitar el problema  que tal opción suene traer con ella (Solti, Carlos Kleiber), a saber, el nerviosismo y la falta de carácter reflexivo, porque el trazo es fluido, desprende naturalidad y “respira” de la manera adecuada. En esta ocasión Braunstein (que había grabado la obra con Rattle) no interviene aquí porque está descansando el Brahms, pero el otro concertino no es precisamente inferior: ¡sensacional Daishin Kashimoto!

8 comentarios:

bruckner13 dijo...

Se ve que Nelsons acabará dirigiendo a la Filarmónica de Berlín. Otra vez coincidimos en nuestra versión favorita de otra obra: Ein Heldenleben de Karajan en EMI. No entiendo que esta grabación tenga menos fama que la de 1959 para DG.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Quizá la fama superir de las otras dos, que de todas formas son maravillosas, se deba a DG: el color amarillo pesa lo suyo. Me encantaría saber si la de EMI se grabó en cuadrafonía. Sospecho que sí...

Bruno dijo...

Realmente es que la de EMI no estuvo muy presente. Su portada fué la peor de una serie de disparates, cuando lo trataron como a un actor de cine.
En ediciones inglesas se ha editado como vinilo cuadrafónico. Es de la época. En ediciones normales no aparece como tal.
Creo recordar que con la 4 de Bruckner pasaba algo similar. Los vinilos cuadrofónicos no cuajaron y no se vendieron equipos con 4 salidas

Bruno dijo...

Para estar completamente seguro he rebuscado en la red.
Y sí. Se grabó en cuadrafónico, como la 4ª de bruckner.
Richard Strauss - Ein Heldenleben (A Hero's Life) Symphonic Poem, Op. 20. Stereo/quadraphonic LP vinyl record on EMI His Master's Voice, #ASD 3126. An imported pressing (made in Great Britain). Performed by the Berlin Philharmonic Orchestra, conducted by Herbert Von Karajan. With Michel Schalbe (violin solo). The record is in strong VG to VG+ condition; cover is VG with minor wear and creases.

Ezequiel Gomares dijo...

De acuerdo en todo el artículo excepto en lo de sobrevalorado Mariss Jansons. Yo diría más bien infravalorado. Es un número uno. Sin discusión. Sin duda ninguna.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Yo a Jansons sigo sin verle como uno de los grandes, la verdad, pero muchas gracias por compartir su opinión. Un saludo.

Ezequiel Gomares dijo...

Para gustos colores. Gracias a usted por este magnífico blog. Enhorabuena.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡Muchísimas gracias!