martes, 10 de abril de 2012

Gran Tosca con Gheorghiu, Kaufmann, Terfel y Pappano

Los principales artistas aquí congregados ya tenían una Tosca comercializada en DVD. La Gheorghiu, Pappano y la Orquesta del Covent Garden, una pedante realización cinematográfica de Benoit Jacquot sobre el notable registro en audio realizado por los mismos junto a Alagna y Raimondi (EMI). Kaufmann, la personal propuesta de Robert Carsen en su realización en la Ópera de Zurich (Decca), ya comentada por aquí (enlace). Terfel, la producción holandesa con nada menos que la Concertgebouw y Chailly, con protagonismo de una Malfitano ya mayorcita, en la heterodoxa producción de Nikolaus Lehnhoff (Decca), también reseñada (enlace). ¿Aporta algo entonces esta transmisión, de soberbia imagen HD, realizada desde el Covent Garden londinense en 2011? Pues sí: entre todos, y en conjunción con la buena realización escénica de Jonathan Kent, logran una de las más equilibradas e indiscutibles realizaciones del genial título pucciniano que se han filmado.


No hay mucho que matizar, porque el lector ya imagina por dónde van los tiros. La soprano rumana, pese a las insuficiencias en el registro grave, ofrece una voz de enorme calidad y una línea pucciniana de primer orden. Comprende además muy bien al personaje: diva estúpida y sobreactuada encarnando a una diva estúpida que hace teatro las veinticuatro horas del día. Sobran en cualquier caso los pucheros de su “Vissi d'arte”, y se echa de menos autoridad en frases decisivas como “E avanti a lui tremava tutta Roma”. Sobre la escena luce bellísima, lo que hace más creíble el discurrir de la acción. Jonas Kaufmann, como era de esperar, alterna sonidos de censurable fealdad (“O dolci mani”) y agudos tremendos dentro de una recreación valiente y apasionada que va de menos a más. Como actor se muestra apañado, solo eso, y desde luego sin los excesos de la Gheorghiu.

El mejor es Bryn Terfel, no por su voz impresionante ni por su línea algo tosca, sino por su increíble recreación escénica del malo de la función. Olvida quizá -cosa que no le pasaba a Raimondi- que Scarpia es un barón, pero desprende una tan creíble dosis de animalidad porcina en cada uno de sus movimientos que cuando está en escena eclipsa por completo al resto de sus compañeros. Por cierto que repite aquí el ridículo cabezazo contra Cavaradossi que ya hizo en Valencia (enlace) por las mismas fechas: quizá el detalle fuera una aportación del propio barítono galés. Entre los secundarios destaca el Spoletta de Hubert Francis.

Antonio Pappano dirige con enorme instinto teatral, excelente pulso, rico colorido, buen olfato para las texturas y amplio aliento lírico. Ofrece también un punto de decadentismo que resulta adecuado en Puccini, aunque para mi gusto sobran portamentos en el primer acto. Sea como fuere, hoy día solo Mehta y Luisi son capaces de ofrecer una Tosca de semejante nivel. La propuesta escénica de Jonathan Kent, clásica a más no poder pero sin olor a rancio, es hermosa y posee una atractiva iluminación. A nivel teatral presenta una buena compenetración con la música, aunque no todas las escenas están igual de bien resueltas: el tercer acto flojea un poco. La filmación es francamente buena. Si no quieren ustedes esperar a que salga en DVD, hay por ahí quien les ofrece los links (enlace) para bajársela en una alta definición que luce espléndida en un televisor ad hoc. Ya saben.

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PS. Han quitado esta filmación de YouTube, pero ahora está disponible en DVD y Blu-Ray en el sello EMI. Pongo la carátula.

1 comentario:

puton lescaut dijo...

Si yo fuera la Tosca me tiraba de muy buen gusto a este scarpia, pues soy de esas que prefieren al sadico y despiadado comisario que al estupido y ensoñador y cretino pintor.