domingo, 2 de mayo de 2010

Recomendable Fidelio con Harnoncourt, Nylund y Kaufmann

BEETHOVEN: Fidelio.
Nylund, Kaufmann, Polgár, Muff, Rae Magnuson, Strehl, Groissböck. Coro y orquesta de la Ópera de Zúrich. Dir: Nikolaus Harnoncourt.
Arhaus, 107 111
DVD - 134’
Ferysa
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Aprovechando el tirón comercial del guaperas Jonas Kaufmann, Arthaus reedita este Fidelio registrado en la Ópera de Zúrich el 15 de febrero de 2004 que en su momento presentó TDK.

El tenor muniqués no era por entonces conocido, pero ya hacía gala de sus señas de identidad: un impresionante talento dramático y un irreprochable estilo para la ópera alemana, lastrados por una técnica precaria que se manifiesta en una emisión defectuosa y en un sonido de obvia pobreza tímbrica.

Mucho mejor que él está Camilla Nylund, soprano a la que veremos en Valencia como Salomé el próximo junio: su voz es muy notable, se muestra -en esta grabación, no siempre ocurre así- muy segura en los agudos y recrea a Leonora con convicción. La de László Polgár quizá sea una voz en exceso lírica para Rocco, pero el siempre profesional bajo húngaro canta con nobleza e intención su parte. Elisabeth Rae Magnunson, Christoph Strehl y Günther Groisböck (Marzelline, Jaquino y Don Fernando respectivamente) son aceptables. El borrón lo pone Alfred Muff, Don Pizarro tosco y con la voz hecha polvo.





Harnoncourt convence mucho más en este Beethoven que en su integral sinfónica de principios de los noventa, toda vez que ha eliminado buena parte de la rigidez, mecanicismo y machaconería de que hacía gala al tiempo que sigue conservando una muy atractiva rusticidad sonora, una electricidad verdaderamente irresistible -el final es de infarto- y, sobre todo, un sentido teatral de la mejor ley, revelándonos multitud de acentos nuevos. Por desgracia el maestro se queda muy corto en sentido humanístico y en elevación poética, y hace gala de esa excesiva sequedad y de esas caídas en la excentricidad que son marca de la casa. Orquesta coro son espléndidos.

Jürgen Flimm respeta la cronología de la acción y apuesta por trajes de época, al tiempo que se vale de una escenografía abstracta y de una iluminación voluntariamente deshumanizada. Su dirección escénica es espléndida, realizando numerosas aportaciones sobre los personajes para intentar en lo posible soslayar las desigualdades del libreto.

La imagen (16:9) es excelente y el sonido ofrece surround auténtico (es decir, los canales traseros reciben la información de micrófonos que realmente están colocados detrás). Fidelio recomendable, pues, aunque no por delante del reciente de Mehta en Valencia (con Meier, Seiffert y Salminen), menos conseguido en lo escénico pero más sustancioso en lo musical (enlace).

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Artículo publicado en el número de abril de 2010 de la revista Ritmo.

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