
Como estuve viviendo en Sevilla hasta 1993 -y luego seguí acudiendo allí regularmente-, le pude escuchar a Sutej casi todos los programas que dirigió. Fue con él con quien descubrí, creo que en estupendas condiciones, dos de mis obras favoritas: la Sinfonía nº 7 de Prokofiev y el Romeo y Julieta del mismo autor. También le recuerdo notables interpretaciones de Petrushka, La consagración de la Primavera y la Sinfonía de los salmos, en las que mostró un excelente sentido del ritmo y una gran sensibilidad para la tímbrica incisiva. En otros repertorios se mostraba más irregular, y me parece recordar que en el Clasicismo y primer Romanticismo resbalaba de manera considerable, si bien trabajó poco ese terreno.
Sutej inauguró el Maestranza antes de que comenzara la Expo'92, con su Sinfónica y el llorado Rafael Orozco. Ya a mediados de los noventa allí se le escucharon, si la memoria no me falla, una Bohème y una Butterfly, que en su momento nos dejaron buen sabor de boca. En 1996 el maestro se marchó de Sevilla en busca de un futuro en la ópera, siendo recordado por su participación en las cuatro primeras ediciones de aquellos terroríficos Christmas in Viena organizados por Plácido Domingo. Últimamente ha sido director de la Filarmónica de Zagreb.
No hace muchos años el maestro croata tenía que haber vuelto para un programa de abono de la ROSS, precisamente con la Séptima de Prokofiev, pero canceló por otro compromiso que, según se dijo, le parecía más interesante. No lo recordaremos por eso, sino por lo mucho bueno que hizo por la música en Sevilla en aquellos heroicos años. Descanse en paz.
1 comentario:
Descanse en paz.
Saludos,
Diego
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