miércoles, 13 de mayo de 2009

El Tristán de Furt: ¿qué más añadir?

WAGNER: Tristán e Isolda.
Flagstad, Suthaus, Thebom, Fischer-Dieskau, Greindl, Schock.
Chorus of the Royal Opera House, Philharmonia Orchestra. Dir: Wilhelm Furtwängler.
Naxos, 8.110321-24
4 CDs. 255’23’’
ADD
Ferysa
**** R

Tristan_Furt_Naxos Pasan ya más de cincuenta años desde que este mítico Tristán saliera a la luz, lo que significa que cualquier discográfica está ahora legalmente capacitada para editarlo al margen de la propia EMI, que se apresta a lanzarlo en serie barata.

Naxos, por su parte, lo hace con su excelente precio de siempre y con su acostumbrada honradez, pues en lugar de “fusilar” los cedés del sello británico, Mark Obert-Thorn ha realizado una paciente labor a partir de los primeros vinilos para así compensar el deterioro de las cintas originales; en este caso concreto perdemos presencia sonora, pero ganamos algo de gama dinámica frente a la última remasterización de EMI.

La versión, ya se sabe, toda una obra maestra absoluta de la dirección de orquesta, en la que Furtwängler convierte en dogma y consigue como nadie aquello que mucho más tarde afirmaría Barenboim: “el momento de mayor pasión debe ir unido a algún tipo de reflexión”. Mayestática Flagstad, humanísimo Fischer-Dieskau y más bien terrenal el resto.

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Artículo publicado en el número de octubre de 2004 de la revista Ritmo.

PS. No se puede añadir mucho sobre el Tristán de Furt, grabación indispensable donde las haya a pesar de las desigualdades del elenco vocal. Personalmente prefiero la edición de EMI a la de Naxos, pero quiero insistir en que esta última respeta mejor la gama dinámica manejada por Furtwängler: no es la primera vez que el sello británico “sube el volumen” para impresionar al personal y lo que logra en realidad es “aplastarlo”. Ahora bien, quizá la mejor edición sea la ofrecida hace un par de años por el diario El País, bajo licencia del sello Testament: el primer track, el celebérrimo preludio, viene con sonido estereofónico. ¿De dónde habrán sacado estos señores las cintas de este presunto experimento de la EMI allá por 1952? ¿Por qué nadie ha señalado esta interesantísima peculiaridad?

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