sábado, 25 de abril de 2009

Mascagni dirige Cavalleria rusticana

Mascagni: Cavalleria Rusticana (+ páginas orquestales de Il barbiere di Siviglia, I Vespri siciliani, L' amico Fritz, I Rantzau, Guglielmo Ratcliff, Iris y Le maschere).
Beniamino Gigli, Lina Bruna-Rasa, Gino Bechi, Giulietta Simionato, Maria Marcucci. Orquestas de la Scala de Milán y de la Ópera Estatal de Berlín. Director: Pietro Mascagni
2 CDs. Naxos 8. 110714-15

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Bela Lugosi y Johnny Weissmuller fallecieron pensando ser los personajes cinematográficos que les hicieron famosos en los años treinta. Lina Bruna-Rasa, creyéndose Santuzza. Escucharla hoy en este papel nos produce las mismas contradictorias reacciones que ver a los antedichos encarnando a Drácula o Tarzán. Ellos establecieron el modelo para su época. La nuestra es otra.

Pero en esta Cavalleria, grabada en abril de 1940 para celebrar el cincuentenario de su estreno, hay aún mucho más morbo. Por ejemplo, escuchar la voz del compositor -por entonces director musical de La Scala merced a sus simpatías por el fascismo- en un saludo previo al oyente para seguidamente apreciar su notable labor a la batuta. Un Gigli parco en matices y profundización dramática pero tan seductor como siempre. Un Gino Bechi dueño de uno de esos vozarrones que tanto gustaban antaño. Y, sobre todo, una jovencísima Simionato que encarna admirablemente a Mamma Lucia antes de convertirse en una de las grandes Santuzzas del siglo XX.

En los cincuenta y dos minutos de propinas Mascagni dirige admirablemente aburridas obras suyas, se queda algo corto en Verdi y comete disparates varios en Rossini. Interesantísimo.

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Artículo escrito para el número de noviembre de 2001 de la revista Ritmo pero finalmente no publicado.

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