miércoles, 26 de noviembre de 2008

Sobre los cambios en el Teatro Real

Como todo el mundo quiere dar su opinión, yo no voy a ser menos. Ahí va.

Se larga López Cobos: brindemos con champán. Del caro.

En lugar de titular habrá directores invitados: pues según qué directores. No es lo mismo "buenos directores" que "directores famosos" o "directores de la agencia".

Se va Moral: innecesario. Este señor estaba haciendo una sólida y sensata labor, renovadora al mismo tiempo que prudente, aunque haya que reprocharle la ausencia de Verdi y Puccini.

Viene Mortier: si decide trabajar antes para el Real que para sí mismo puede hacer una magnífica labor, porque talento y contactos no le faltan. Si opta por satisfacer su egolatría, puede ser un verdadero desastre. Y seguiremos sin Verdi y Puccini.

Se queda la Sinfónica de Madrid: mal asunto, salvo que la dirección del teatro se atreva a realizar una sustancial renonación de la plantilla. Y maneje suficiente dinero para hacerlo, claro.

Siguen Marañón y Marset: no comprendo por qué tardan tanto en echar a estos dos papafritas (léase genial definición del término por Antonio Burgos en el siguiente enlace).

De todas formas, ¿qué más da? En cuanto haya un cambio político podrán a un nuevo equipo... y vuelta a empezar. ¡Qué desastre!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ausencia de Verdi? Ya hemos visto Un ballo in maschera y antes del verano veremos Rigoletto, si lleva a haber...

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
FLVM dijo...

Hombre, sí, el desequilibrio de la anterior temporada se ha corregido en la presente. Creo que Verdi, como Mozart, no debería faltar en una temporada de ocho o diez títulos. Y que conste que soy el primero que apuesta por una muy sustancial renovación de repertorio.