martes, 20 de agosto de 2019

Bruckner digital de Kubelik

En los albores de la era digital, un ya anciano Rafael Kubelik registró dos sinfonías de Anton Bruckner al frente de su Sinfónica de la Radio Bávara para el sello CBS, hoy Sony: la Cuarta en noviembre de 1979 y la Tercera en octubre de 1980. Actualmente se encuentran disponibles en una caja de siete compactos, absolutamente recomendable, en la que también se incluye el maravilloso Idilio de Sigfrido que en elepé acompañaba a la Romántica.


¿Y cómo es este Bruckner? Pues uno en la antípoda del que por las mismas fechas –acababa de acceder a la titularidad de la Filarmónica– empezaba a hacer Sergiu Celibidache en la propia ciudad de Múnich. Si el del maestro rumano es ante todo denso y atmosférico, organístico en la sonoridad, filosófico en su lirismo y visionario en unos clímax cargados de potencia, el del checo destaca por su fluidez, su lirismo apolíneo, su carácter luminoso y su ligereza bien entendida. Ligereza, que no superficialidad. No encontramos aquí grandes masas sonoras luchando la una contra la otra en una polifonía cargada de tensiones armónicas, sino un discurso ágil y de perfecta lógica en su planificación en el que se pasa de la concentración contemplativa a lo encrespado con una naturalidad pasmosa –portentoso dominio de las transiciones–, en el que las melodías están cantadas con un humanismo efusivo pero nada agónico –todo lo contrario de Celi– y en el que no hay espacio para la pesadez, como tampoco para lo épico o lo terriblemente trágico, sin que semejante postura conduzca a la merma de tensión interna ni de fuerza expresiva.

Kubelik nos ofrece, así, una Romántica bucólica en el mejor de los sentidos posibles, en el punto justo de equilibrio entre el goce juvenil y la contemplación otoñal, holgada en su fraseo, cálida en la sonoridad mas ajeno a densidades, perfecta en el empaste polifónico y hermosísima en su canto. Modélica, en definitiva, dentro del enfoque antes apuntado, que no siendo el que mejor saca a la luz los aspectos más geniales del compositor, resulta irreprochable así materializado.


En la Wagneriana las cosas no funcionan igual de bien. Haciendo uso, como Haitink y Barenboim, de la edición Oeser, el maestro checo nuevamente construye una interpretación ante todo fluida y muy ágil, no nerviosa pero sí alejada del exceso de pesadez y de densidad sin que se pierda el estilo, que en lo expresivo desprende naturalidad y un enorme equilibrio entre frescura, vuelo lírico, reflexión y sentido dramático. Pero claro, el espíritu de esta sinfonía no es el mismo que el de la Cuarta. Y eso significa que, por su renuncia a meterse a fondo en los aspectos más agónicos y visionarios de esta música, Kubelik no terminar de explorar todas las posibilidades de la partitura, lo que no impide alcanzar momentos puntuales muy encendidos en el primer movimiento –quizá el más flojo– y alcanzar un Finale –lo mejor– con grandeza pero sin retórica, amén de soberbiamente hilado. El segundo movimiento es antes bello que emotivo, mientras que el Scherzo está dicho con luminosa rusticidad.

Los ingenieros de sonido tomaron la afortunada decisión de realizar la toma a un volumen bajo, gracias a lo cual se pudo recoger esa amplia gama dinámica que esta música demanda. La definición tímbrica es asimismo muy buena, aunque a cambio se echa en falta un mayor relieve, más "pegada" en estas tempranas tomas digitales que, en cualquier caso, se han conservado bien.

4 comentarios:

José Manuel dijo...

Muchas gracias por compartir esto. Coincido plenamente. Poseo la edición original en CD de esa cuarta (edición japonesa, pero que supongo que circuló por España, ya que lo he visto en algunas tiendas de segunda mano de Madrid, donde lo compré) y siempre me ha gustado mucho, como casi todo lo que grabó Kubelik para CBS. ¿Me permite preguntarle cuáles son las versiones que más le gustán de ambas obras?
Un saludo!

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Pues consulto mi bloc de notas. En el caso de la Tercera me gustan muchísimo, bastante más que la de Kubelik, las siguientes: Sanderling/Leipzig, Celibidache/Stuttgart, Celibidache/Múnich, Barenboim/Filarmónica de Berlín y Barenboim/Staatskapelle.

En lo que la Cuarta se refiere, mi favorita sigue siendo la de Böhm/Viena, que comenté aquí:

También me parecen extraordinarias Celibidache/Múnich (Sony 1989, no tanto la de EMI un año anterior) y Barenboim/Staatskapelle. ¡Saludos!

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Se me olvidaba el enlace al comentario de la Romántica de Böhm:

http://flvargasmachuca.blogspot.com/2012/12/la-romantica-de-bohm-un-clasico-del.html

José Manuel dijo...

Muchísimas gracias por su respuesta, Fernando. Reconozco con algo de vergüenza no haber escuchado más Bruckner de Böhm que su séptima. En cuanto al de Barenboim me lo apunto como asignatura pendiente. Saludos!