domingo, 2 de junio de 2019

¿Las mejores Cuatro estaciones? Shaham, quizás

¿Cuál es la mejor interpretación de Las cuatro estaciones de Vivaldi?  Hay quién dirá que algunas de las de I Musici: las he escuchado todas en fechas recientes y creo que la de Carmirelli sigue siendo magnífica, pero en conjunto creo que han quedado anticuadas. Hay quien se lanzará al otro extremo y mencionará la de Aarón Zapico: a mí me parece horripilante. De la primera de Fabio Biondi guardo un gratísimo recuerdo, pero aún no he podido repasarla. Pero lo que sí tengo claro que que la que acabo de volver a escuchar, después de muchos años, no solo es una maravilla sino que podría ser la más recomendable de todas: la registrada en Nueva York en diciembre de 1993 por un Gil Shaham de veintidós años de edad y la Orpheus Chamber Orchestra para Deutsche Grammophon.



Lo cierto es que resulta difícil explicar cómo es estilísticamente esta interpretación. En realidad, quizá sea más sencillo decir lo que no es. La sonoridad del conjunto y el fraseo nada deben a la tradición "romántica", pero tampoco intentan adaptarse a los modos “históricamnete informados”: densidad sin pesadez alguna, agilidad alejada del nerviosismo e incisividad sin excesos son la norma. La visión se aleja de la sensualidad, la calidez y el intenso sentido melódico de I Musici, pero tampoco busca los profundos claroscuros dramáticos de algunas lecturas historicistas: las melodías están cantadas con amplitud sin dejarse llevar por la ensoñación ni la voluptuosidad, mientras que la tensión interna y la electricidad alcanzan gran intensidad (¡tremenda la tormenta!) sin tener que recurrir a efectismos.

¿Y los aspectos descriptivos? Pues lo cierto es que Shaham, aun diciendo en las notas del libretillo que estos son fundamentales, parece querer ofrecer una visión más bien abstracta, que subraye como hay muchas genialidades en esta partitura mucho más allá de su fuerza narrativa. O al menos no cae en las onomatopeyas exageradas, cuando no grotescas o abiertamente cursis, de algunos de sus colegas de la cuerda de tripa.

Ni que decir tiene que, dotado de una técnica descomunal, el artista de origen israelí está inmenso al violín -solo le pongo reparos, como a tantos, en el segundo movimiento de El invierno-, y que los Orpheus -Robert Wolinsky alterna entre órgano y clave- son una formación de lujo. El disco se completa con el interesante Concierto para violín en el estilo de Vivaldi de Frizt Kreisler.

Está en las plataformas de streaming habituales: no se lo pierdan.

6 comentarios:

Cristiandelicia dijo...

Estimado Fernando:

Personalmente incluiría entre las grandes lecturas la de Pinchas Zukerman y la St. Paul Chamber Orchestra (1981, creo). No sé si conoce tal registro y cuál opinión le merece.

Saludos!

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

La verdad es que no la conozco. De Zukerman tengo una con la English Chamber que me parece no ya en exceso tradicional, sino demasiado apolínea, poco contrastada. Aprovecho para confesar que no sé qué le han visto a la cacareadísima versión de Dantone.

Cristiandelicia dijo...

Acabo de subir la versión que le comentaba en mi blog, por si le apetece. Por mi parte, escucharé la lectura de Shaham.

Saludos!

https://manfredwanders.blogspot.com/2019/06/vivaldi-le-quattro-stagioni-zukerman.html

Jorge Luis Argüero dijo...

En respuesta a @Fernando_71

Seguramente y más si Don Fernando, lo dice. . .
No soy experto y la única versión que tengo,
es la de Nigel Kennedy y me divierte mucho.!
Saludos Argentinos para todos ustedes.!

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Uffff, ya me gustaría escuchar muchas versiones más. Prometo escuchar la de Zuckerman digital. La de Kennedy es muy controvertida, a ver si también le dedico un rato. Pero antes tengo por ahí pendiente Mitter/Karajan. Me da morbo.

Jorge Luis Argüero dijo...

Don Fernando
No se complique usted con sus lectores. . .
Versiones hay miles, pero es como nuestra
"última/o - novia/o"
al principio o al final, nos quedamos con
una/o sóla/o de ellas/os...
Ésto del lenguaje inclusivo. . .