martes, 23 de octubre de 2018

Karajan filmado por Clouzot: Dvorák y Mozart

Cmajor rescata en Blu-ray y DVD, con soberbia calidad de imagen –celuloide original de 35 mm– y sonido monofónico solo aceptable, esta célebre filmación de Henri-Georges Clouzot de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorák realizada con una belleza plástica tan atractiva como superficial, siempre al servicio de un Herbert von Karajan que posa –jersey de los caros y corte de pelo estudiadísimo– con los ojos cerrados y en el cénit de su narciscismo: curiosamente, la obsesión del cineasta francés por las composiciones geométricas y el tratamiento de la orquesta como un conjunto de soldados perfectamente ordenados anuncia las filmaciones posteriores del propio Karajan para Unitel.


Musicalmente, la interpretación nos muestra al maestro a medio camino entre sus aires algo toscaninianos de los cincuenta y el refinamiento sensual de las dos últimas décadas de su trayectoria. Así, el primer movimiento está dicho con decisión y fuerza expresiva, siempre bajo el más absoluto control, pero su empuje también resulta algo seco y contundente. El segundo se encuentra paladeado con enorme concentración y despliega una belleza suprema, aunque siempre en un enfoque antes evocador y sentimental que amargo. El tercero resulta impresionante, ofreciendo un tratamiento del metal que no deja de recordar a Bruckner. Ideal la Filarmónica de Berlín, claro está. El cuarto es el gran punto negro de esta lectura: aquí Karajan prefiere mucho antes lo épico –incluso lo triunfalista– que lo dramático y, obviando claroscuros expresivos, se echa a correr para montar un epidérmico espectáculo sonoro de cara a la galería. De propina, una interesante conversación entre Karajan y el musicólogo Joachim Kaiser sobre la huella del folclore norteamericano en esta sinfonía y lo que esta significa, aunque los subtítulos vienen solo en inglés

Mucho más interesante es el complemento, una filmación realizada también por Clouzot en la que Karajan esta vez une sus fuerzas a la Sinfónica de Viena para acompañar nada menos que a Yehudi Menuhin en el Concierto para violín nº 5 de Mozart. Cierto es que el mítico violinista no estaba ya en la plenitud de su técnica –es bien sabido que esta se deterioró pronto–, pero su canto se muestra tan hermoso como intenso y su expresividad despliega ese emotivo humanismo que siempre asociamos con su figura. Y la dirección de Karajan es francamente buena: poderosa y musculada, ciertamente, pero en absoluto pesadota, ni hinchada, ni fuera de estilo. Al contrario, es un prodigio de fluidez y el equilibro que se alcanza entre tensión dramática y lirismo, entre empuje y coquetería, resulta por completo admirable. Claro que tampoco vamos a ocultar que cosas más sublimes se han escuchado en el Adagio, particularmente lo de Zukerman/Barenboim de 1970 y, en no menor medida, lo que el propio Karajan hizo en 1978 con una jovencísima Anne Sophie Mutter.


El sonido estereofónico –no muy allá– en Mozart, y la propina una larga y apasionada entrevista de Karajan a Menuhin –conversación con protagonismo del de Salzburgo– seguida con un fragmento de ensayo, todo ello en inglés con subtítulos esta vez en alemán. En definitiva, un producto desigual pero con demasiadas cosas de interés como para pasar de largo.

Aprovecho para anunciar que he vuelto a abrir los comentarios en el blog, aunque advierto que solo publicaré aquellos comentarios que vengan desde "el lado amigo". Al enemigo, ni agua. Ya está bien de hacer el ganso.

3 comentarios:

Julio César Celedón dijo...

Interesante esa colaboración entre Menuhin y Karajan. Sabe de algunos otros músicos judíos que hayan colaborado con Karajan? Y de los que se negaron a trabajar con él?

Saludos y ae agradecen de nuevo los comentarios

Antonio Pérez Villena dijo...

Intentaré hacerme con el DVD, me genera cierto "morbo" esa colaboración. Una alegría volver a verte activo Fernando.

FURTHOVENXXI dijo...

Hola Fernando
en todo caso ese "aire toscaniniano" del ´50 nos presenta un ítalo muy mejorado que supera ampliamente al original jaja,
Saluti!!

Julián