miércoles, 13 de junio de 2018

Desigual Bruckner de Jochum

Acabo de escuchar la Sinfonía nº 7 de Anton Bruckner en interpretación de Eugene Jochum y la Filarmónica de Berlín, grabada por Deutsche Grammophon el 10 de octubre de 1964. Me ha parecido muy irregular. Lo que más me ha gustado, con diferencia, es un Adagio hermosísimo, maravillosamente cantado y de una poesía a flor de piel, aunque ciertamente el enfoque sea más contemplativo que inquietante y al gran clímax se le pueda pedir una arquitectura más tensa y escarpada. En cualquier caso, admirable.


En el tercer movimiento sobresale el trío, de nuevo un prodigio de cantabilidad, belleza sonora y elocuencia; el resto del scherzo está bien, pero cosas mucho más poderosas se han escuchado. Y en los movimientos extremos Jochum hace gala de una enorme fluidez y de un buen dominio de la polifonía, pero a mi entender frasea con cierta premura, o al menos sin la concentración debida, pasando de largo ante muchas bellezas melódicas que debería estar mejor paladeadas y no ofreciendo esa mezcla de calidez, tensión dramática y grandeza visionaria que esta música necesita. La orquesta de Karajan ofrece una muy buena prestación, pero extrañamente las trompetas resultan un punto chillonas.
 
Por cierto, he escuchado el registro en unos archivos FLAC procedentes de Japón a la escandalosa resolución de 192 kHZ/24 bits. Suena muy bien, claro, pero en absoluto se logran soslayar las limitaciones del original, que no son pocas.

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