miércoles, 25 de abril de 2018

Una sobre precios: Viena, Ibermúsica, Teatro Real

Tenía dos opciones para el puente que tenemos en Jerez a raíz de la molesta coincidencia de la motorada con el inicio de la Feria del caballo: Madrid o Viena. Me he decantado por esto último. Permítanme indicarles los precios:
  • Simon Bocanegra en la Staatsoper, con Hampson, Rebeka y Meli: 181 euros en la fila nueve del patio de butacas, con asiento muy centrado.
  • Harding y la Filarmónica de Viena haciendo la Quinta de Mahler en la Musikverein: entrada de pie al fondo de la sala, 7 euros.
  • Barenboim, Argerich y la Staatskapelle de Berlín en la Musikverein, programa Debussy: 90 euros en la segunda fila del patio de butacas.
En Madrid me interesaban muchísimos los dos conciertos de Andris Nelsons con la Staatskapelle de Dresde. ¿Precios? Segunda fila del patio de butacas –como la que tengo en Viena para Barenboim–, 130 euros. Si la quiero desde la fila tres o la cuatro, son 145 euros. Si prefiero de la cinco para atrás, el asunto asciende a los 160 euros.

¿Moraleja? Señores de Ibermúsica, no se quejen tanto si no llenan. Porque conmigo van ustedes a contar muy poco si los precios siguen sin ser competitivos frente a los de los templos más sagrados de la música en Europa.

Confieso que he vuelto a pasar por el aro en el Teatro Real, pero por tratarse de una ocasión por completo excepcional: Die Soldaten de Zimmermann el próximo mes de junio. 67 euros me ha costado mi entrada del segundo piso: puedo escoger entre estar todo el tiempo de pie sin visibilidad, o sentarme en un taburete alto sin ver prácticamente nada. Si hubiera optado, como en Viena, por un asiento centrado en la fila nueve, hubieran sido 219 euros. Y la orquesta del foso –la Sinfónica de Madrid– no es precisamente la "plantilla B" de la Wiener Philharmoniker que hay en la Staatsoper.

La moraleja aquí es otra: señor Marañón, búsquese un trabajo en la Ópera de Honolulu antes de seguir destrozando el Real y hacer lo propio con la Zarzuela. Ah, bueno, que aquí gana usted una pasta. Pues que le aproveche. Algunos seguiremos tirando de avión.

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