sábado, 13 de enero de 2018

¿Es esto crítica musical?

Me levanto. Echo un vistazo a la prensa. Reparo en dos (presuntas) críticas musicales de sendos conciertos sinfónicos publicadas en dos diferentes diarios al sur de Despeñaperros. Prensa seria y prestigiosa, por cierto. Y con lo que me encuentro, una vez más, es con los habituales comentarios de las obras sin la menor valoración de las características y bondades de las interpretaciones propiamente dichas. Sí que se lanzan elogios genéricos: todos contentos. Los respectivos periódicos porque se cubre un espacio sin generar polémica y, de paso, se queda bien con los teatros y orquestas patrocinados. Los músicos porque hablan bien de ellos y no se ponen dedos en llagas. Los articulistas porque les darán la palmadita en la espalda y les seguirán realizando encargos remunerados. Pero esto no es crítica musical. No se ayuda al lector a reflexionar sobre las cualidades interpretativas de lo que ha escuchado. Ni se adopta una actitud verdaderamente comprometida con los músicos. Encima les pagan. Bochornoso.

6 comentarios:

Nemo dijo...

Totalmente de acuerdo. Pero, ¿quién compra periódicos? El lector con su dinerito ya no... o cada vez menos. No por las críticas musicales, o no solo... es un problema más general y que viene de muy atrás. Si un periódico no sirve para informarse (me refiero a los hechos, la noticia) y la "reflexión" es de baja calidad o supeditada a intereses... ¿para envolver pescado quizás?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nemo dijo...

Ante todo esto solo cabe luchar (un poco), desde blogs como este (o el de Ángel Carrascosa, por ejemplo), y libros de crítica (si es que es posible publicarlos). El libro de Carrascosa para la ópera es un buen ejemplo.

Hoy día puede uno escribir un libro, editarlo con iBooks y publicarlo en formato digital por uno mismo. Los blogs son aún más sencillos de montar (dejando a un lado el tiempo que requieren).

En general hay en España -siempre hubo, en términos relativos- una cierta atonía intelectual, ya hablemos de música o de cualquier otro tema, y ello tiene un reflejo en los periódicos, pero también en las publicaciones especializadas o (peor aún) divulgativas, en la universidad y sus criterios (de selección, promoción, remuneración), en el contenido del debate político (no solo de políticos o entre políticos), en los contenidos de la televisión pública (porque de las privadas ni hablamos), etc.

Hay más de todo, mejor acceso a todo, pero también una baja calidad media de los contenidos y un problema serio de filtrado de información y de incentivos a la calidad.


Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Personalmente echo en falta más blogs. Muchos más. Creo que hay un buen número de personas que podrían aportar cosas interesantes, independientemente de que coincidan o no con los gustos de usted o con los míos. Lo importante es tener un criterio propio y saber defenderlo. También escribir con un mínimo de corrección y tener idea de lo que se habla, claro está.

En cualquier caso, son necesarias más voces y más contrapuntos. Soy de los que aprenden mucho de los demás (de los que tienen criterio, no de los fusiladores de notas al programa a los que antes me refería!), aunque luego algunos de esos demás piensen que un servidor, o aquel otro, no tengan nada que aportarles. ¡Ellos ya lo saben todo!

Pablo dijo...

Un gran problema de la crítica musical (y de otras disciplinas artísticas como el cine) es cuando el crítico no busca informar o estimular la capacidad de reflexión del lector, sino adoctrinarlo en sus propios gustos musicales, haciéndole confundir lo objetivo (por ejemplo, Norrington utiliza instrumentos de época, o copias) con lo subjetivo (el Mozart de Klemperer es mejor). A este tipo de críticos no les interesa que sus lectores tengan criterio propio, sino formar una legión de acólitos, cuantos más mejor. Para mí, la función de la crítica es doble: formar e informar. Muy pocos críticos entienden o aceptan esto. Un saludo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Me han obligado a eliminar uno de mis comentarios. Contra mi voluntad. Lo siento mucho.