domingo, 30 de julio de 2017

Haitink y Faust en los Proms 2017

Tras la primera velada de Barenboim y la Staatskapelle de Berlín la noche anterior, el domingo 16 de julio los BBC Proms ofrecían sesión doble, añadiendo a la otra parte del díptico elgariano del de Buenos Aires un concierto a temprana hora (15:45) de Bernard Haitink e Isabelle Faust junto a la excelente Orquesta de Cámara de Europa. Mozart y Schumann en los atriles. Ya se encuentra disponible en YouTube (puede que por poco tiempo, así que aprovechen) y he podido revisar mi experiencia.


Comienza la sesión con la Sinfonía nº 38, Praga, del gran genio salzburgués. Le conocía a Haitink una grabación –en el sello Hänssler– frente a la Staatskapelle de Dresde del año 2002. Como en aquella oportunidad, nos ofrece un Mozart de inmejorable ortodoxia, perfecto en el trazo y en su arquitectura, que consigue un perfecto equilibrio entre tensión dramática, elegancia, músculo, ligereza, encanto y sentido de los claroscuros. El problema es que frente a dos movimientos extremos vibrantes, decididos, comunicativos a más no poder (¡incluso hay picardía en el finale, cosa rara en Haitink!), queda un segundo dicho sin la menor afectación pero bastante insustancial, sin hondura ni poesía. ¿Es el problema respetar el tempo Andante prescrito por Mozart y no hacerlo más lento? Me parece que no: simplemente, el maestro no sintoniza con esta página. Por lo demás, la orquesta de Cámara de Europa realiza una labor formidable, tratada por parte de la batuta con una articulación en absoluto historicista, pero ciertamente ligera –más que en Dresde, porque el tamaño influye–, transparente y alejada de cualquier planteamiento sonoro protorromántico

Curiosamente, Haitink recorta y aligera aún más la articulación en el Concierto para violín nº 3 del mismo autor, no sé si por tratarse de una obra mucho más temprana que la Praga o por llegar a un consenso con Isabelle Faust, que viene de grabar la obra con Giovanni Antonini. Oír para creer: a sus ochenta y ocho añitos de nada, dejándose influir –aunque sea ligeramente- por el historicismo más radical. ¿Y la Faust? En mi comentario de su referida grabación me preguntaba si moderaría sus planteamientos al estar junto a Haitink. Pues sí, lo hace. Pero solo un poco: ahí siguen los sonidos fijos, el fraseo blandengue y los detalles de cursilería, amén de su incapacidad para extraer poesía de los pentagramas. Que su técnica sea colosal –tremendo virtuosismo en las cadenzas, escritas por Andreas Staier– y su sonido llene la inmensa sala del Royal Albert Hall me parecen aspectos secundarios frente al despropósito. La orquesta contentísima, y Haitink más aún. Yo alucinando.

Sinfonía nº 2 de Robert Schuman en la segunda parte. Como en su registro discográfico de 1984 aquí comentado, una interpretación increíblemente bien expuesta y dicha en un perfecto estilo schumanniano, en ese punto justo de equilibrio tan difícil de lograr entre ligereza y densidad, entre elegancia y nervio, entre vuelo lírico y tensión dramática. Los movimientos extremos están llenos de fuerza y de grandeza sin retórica, y el segundo es un prodigio de virtuosismo: ¡qué lástima que las cámaras de la BBC nos regateen el maravilloso momento en el que Haitink lanza un beso volado a la orquesta por su asombrosa limpieza en la ejecución! ¿Y el Adagio? Como en la grabación con la Concertgebouw, sigo echando en falta sensualidad, ternura y poesía, pero ahora reconozco que el maestro sí ofrece –o quizá en esta ocasión haya estado un punto más inspirado– ese amargor generalizado que transpira el movimiento y esos acentos lacerantes que éste pide en sus clímax. Me emocioné mucho.

Una cosa más: la orquesta está sensacional en todo el concierto, rindiendo al máximo nivel técnico posible –increíble el timbalero, por cierto con baquetas duras– y ofreciendo bajo la batuta del veterano director una claridad y una depuración sonora fuera de serie. De hecho, la propina no es sino una excusa para lucir virtuosismo: solo con Klemperer –bueno, y con Harnoncourt también– he escuchado el Scherzo de El sueño de una noche de verano mendelssohniano mejor diseccionado.

Aunque hora y media después Barenboim aparecería sobre el podio, abandoné el concierto con tristeza: ¿volveré a escuchar a Haitink en directo alguna vez?

4 comentarios:

Rafa dijo...

¿Y con Maag?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Perdón, no entiendo la pregunta sobre Maag. El pobre falleció hace tiempo.

Rafa dijo...

"solo con Klemperer –bueno, y con Harnoncourt también– he escuchado el Scherzo de El sueño de una noche de verano mendelssohniano mejor diseccionado." ¿Y con Maag? ¿Y con Previn?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Hola, Rafa. Sí, sabía que eras tú. No entendí la pregunta. Ciertamente Maag y Previn/LSO realizan una maravillosa disección del scherzo, como Haitink, pero Klemperer llega aún más lejos. La versión de Harnoncourt me parece muy irregular, pero recoerdo un scherzo particularmente bien expuesto, y por eso lo quise citar. Un abrazo.