martes, 6 de junio de 2017

Miedo

Sé que a algunos lectores no les gusta que hable de política. Pero me lo pide el cuerpo, hasta el punto de que encuentro para escribir de esto las fuerzas qu eno tengo para hacerlo de música: no vivimos aislados dentro de una burbuja, sino dentro de un entorno con el que hay que comprometerse. Lo que ocurra en él va a afectar directamente a nuestras vidas.

MIEDO me dan los que se autodenominan liberales. Quieren decir en realidad derecha extrema, circunstancia que les da vergüenza reconocer. No debne confundirse con la extrema derecha, es decir, con la posición antisistema que va de la mano con los movimientos neonazis: esos también me dan miedo, pero se les identifica rápidamente. A estos otros no, y por ello son más peligrosos. Porque están dentro del sistema y se amparan en la democracia para llevar a cabo medidas extremadamente injustas basadas en el neoliberalismo económico, esto es, en el egoísmo puro y dudo: cada uno con lo que le haya tocado en suerte, y a los demás que les den. Sirve de poco que su lideresa en España, Esperanza Aguirre, haya caído en desgracia por las toneladas de corrupción por ella amparada. Ellos siguen ahí.

MIEDO me dan quienes afirman que su pensamiento se basa en el humanismo cristiano. No, no me refiero en absoluto a esos millones de católicos en España que son, en mayor o menor medida, tolerantes o muy tolerantes con otras maneras de pensar y de sentir. Me refiero a esa minoría que, bajo el paraguas de la referida etiqueta, desean la vuelta al estado confesional y a la imposición en el ámbito civil de creencias que pertenecen única y exclusivamente a la esfera de lo religioso. Que consideran un ataque a nuestra sociedad que en los centros educativos formemos también en el respeto y la tolerancia. Y que pretenden combatir el repugnante fundamentalismo islámico ni más ni menos que con más dosis de catolicismo intransigente e intolerante –apagar fuego con gasolina–, cuando la guerra que se está desarrollando –porque de una guerra se trata– no es entre cristianismo e islam, sino entre un mundo más o menos democrático y laico –llamémosle Occidente– y un otro mundo –llamémosle Oriente– dictatorial y confesional.

Pero también me dan MIEDO, muchísimo miedo, aquellas personas que en rechazo a estas posturas antes señaladas y a los múltiples problemas que aquejan a nuestra vida política responden desde una izquierda extrema que aplauden a políticos que se autodenominan "verdadera y única izquierda" al tiempo que no tienen reparos en reivindicar medidas que no son precisamente más democráticas que esa interferencia del poder ejecutivo en el judicial en la que ha caído el actual gobierno del PP; medidas que se acercan a las que son propias de los regímenes totalitarios. Algunas de estas personas, incluso, llegan a apoyar a regímenes tan repugnantes como el de la actual Venezuela (¡a buena hora mangas verdes, señor Dudamel!) o a decir barbaridades como que en la actual Cuba hay mayor democracia que en España.

Las posturas se radicalizan, y lo harán cada vez más a medida que el terrorismo islamista siga avanzando, que las desigualdades sociales se hagan más profundas y que lleguen al poder políticos de la calaña de Donald Trump. Decididamente, tengo miedo.

17 comentarios:

Nemo dijo...

La derecha conservadora no es liberal, ni los liberales suelen ser conservadores católicos (o religiosos en general, aunque suelen ir de la mano en grandes partidos de centro derecha).

Creo que la elite dirigente del PP es básicamente conservadora y católica, con un núcleo formado por el Opus más exaltado. Pero aceptaron diluir sus principios programáticos en algo más difuso y menos polémico. Aquel proyecto de ley del aborto de Gallardón fue una locura que les pudo costar muy cara. Para ellos el ideal no confesado es el régimen franquista. No en la forma política, sino en la práctica: un estado pequeño y corrupto controlado por familias y organizaciones religiosas, interrelación entre todos los poderes políticos y económicos, rechazo de la política (transparencia, discusión, confrontación de ideas), tradicionalismo moral, etc.

Aguirre es una falsa liberal. En España hay unos liberaloides bajo influencia de las doctrinas de los libertarios norteamericanos, básicamente. Pero son cuatro gatos. Aguirre les dio medios de comunicación, y se hacen notar más de la cuenta, pero nada más. Solo coinciden con los conservadores en su manía por el estado pequeño, aunque por motivos diferentes.

Estoy totalmente de acuerdo contigo en que los grupos conservadores (católicos) más extremos dan miedo, pero son minoritarios, incluso dentro del centro derecha, y poco o nada pueden hacer, más que gritar en alguna TV marginal. El liberalismo de inspiración norteamericana es más minoritario aún, con menos raíces en este país, y tienen poca capacidad de influencia ya (que centran en lo económico sobre todo).

Si todo se desmorona estas cosas podrían cambiar, claro, pero la amenaza más peligrosa viene de la mano de los radicales de ultraizquierda. En torno a ellos se ha unido toda la frustración, el resentimiento, la desesperación y bastante del postureo frívolo e irresponsable que tanto abunda y ha abundado siempre.

Nemo dijo...

¿Por qué no ha surgido una ultraderecha de tipo fascista en España? Yo creo que por esto: toda ultraderecha tiene en el centro de su ideario un núcleo xenófobo y racista, y necesita activarlo contra algo. En España la inmigración hispanoamericana ha sido muy abundante, y también la europea, y los inmigrantes musulmanes son muchos menos que en otras partes de Europa. Es muchísimo más efectivo (por primario, y animal) el discurso de la ultraderecha, pero necesita un chivo expiatorio fácilmente identificable, y en España no lo hay. Sí hay, curiosamente, una ultraderecha de este tipo en el País Vasco y Cataluña, y sobre todo en esta, precisamente porque el mecanismo sí funciona ahí.

El radicalismo se ha volcado por tanto hacia la izquierda. Esta es menos efectiva porque su discurso se construye sobre abstracciones (la clase, la desigualdad, la depauperación, etc.). Podemos intenta simplificar esos conceptos reduciéndolos a eslóganes sencillos: la casta, la trama, los ricos, el IBEX 35... pero no funciona tan bien como el discurso primario de una Le Pen, por ejemplo, que no necesita ser entendido (es instintivo).

Otra razón de la radicalización de la izquierda y no de la derecha en España está en nuestra historia reciente, con una larga dictadura de derechas. En los países con dictaduras de izquierdas (Europa del Este) la radicalización tiene forma de derechas.

Nuestra única defensa frente a los radicalismos religiosos es defender el laicismo. El lugar de la religión está en el ámbito privado. Válido para todas las religiones. Todas. No se pueden organizar persecuciones religiosas en Europa porque los principios de nuestro orden político no lo permite.

Las chaladuras políticas que te dan miedo (nacionalcatolicismo, libertarianismo darwinista estadounidense y demagogia bananera) son muy minoritarias, a pesar de todo.

Este terrorismo islamista que nos golpea, más los efectos erosionadores de la globalización (en las clases medias de los países ricos), más otra gran crisis económica, podrían hacer saltar las costuras, sin duda. Pero de momento, a pesar de todo, el orden se mantiene bastante estable en todas partes. Hay locos, y demagogos, que florecen siempre en estas circunstancias, es inevitable, pero en general se mantienen bastante lejos del poder.

Hay que estar alerta, pero no conviene dejarse llevar por el miedo. No estamos en los años 30 del siglo XX. Esperemos que no volvamos a eso. No parece.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Lucidísimas y apasionantes tus aportaciones, Nemo.

Debí advertir al principio algo que para muchos resulta ovbio, pero que para otros no lo es tanto. En principio ser liberal y ser ultracatólico (entiéndaseme: partidarios de un estado más o menos confesional) son posturas incompatibles por definición, pero que en España se mezclan por las particulares características de nuestra historia, es decir, la existencia hasta 1975 de una muy larga dictadura en la que ya desde el principio se integraron conceptos antagónicos (falangismo vs. golpismo derechista a la usanza del XIX, partidario de la Iglesia y de los grandes latifundistas) y en la que, con los tecnócratas del Opus, se fusionaron sin rubor capitalismo e integrismo religioso. Con gran inteligencia y habilidad, el PP ha recogido todo este aluvión de referentes y los ha integrado intentando satisfacer a todas las partes. Eso explica que la "derecha dura" no exista en España: salvo el caso minoritario de Vox, está integrada en el Partido Popular.

Luego sigo. Ahora tengo que ir al dentista. Gracias a todos por vuestra atención.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Continúo.

Quienes más miedo me dan son, sin duda, los islamistas radicales y los responsables de partidos como el de los Le Pen. Pero si en mi entrada he citado a neoliberales, a ultracatólicos y a gente de extrema izquierda es que de todos ellos conozco varios ejemplos en mi círculo de amigos más inmediato e incluso íntimo.

Sí, conozco “neoliberales puros”; aconfesionales e incluso abiertamente anticatólicos, pero muy, muy de derechas. Sus maneras en la red me parecen extremadamente violentas: desprecio visceral a todo lo que suena a izquierda, críticas al PP más moderado y cierre de filas con los suyos (tal vez Aguirre, como afirma Nemo, sea una “falsa liberal”, pero es su lideresa). Suelen seguir a gente como Hermann Tertsch y Federico Jiménez Losantos, e imitan sus maneras. El insulto y la manipulación son sus señas de identidad. Cada vez son más, cosa lógica dada la radicalización política que se sufre cada vez que viene un periodo de crisis.

También conozco a ultracatólicos puros. Ellos nunca utilizarían semejante definición, pero yo si lo hago: la inmensa mayoría de los creyentes no desean imponer su doctrina por la fuerza, ni consideran leyes a mi entender justísimas (matrimonio homosexual) como una degradación del mundo occidental. Más bien se parecen a las secciones radicales de su enemigo declarado, que es el Islam en general, sin hacer distingo entre la enorme variedad de situaciones que se producen dentro de ese mundo cada día más poderoso dentro de este planeta. Pretenden combatirlo con agresividad. Por descontado que no asesinan a nadie, pero la virulencia que exhiben en las redes a mí también me parece extrema. No hay más que darse un paseo por Facebook y Twitter.

Curiosamente, la gente que conozco que se ha pasado a la extrema izquierda (cosa que no reconocen: ellos se autodenominan “verdadera izquierda” y consideran derechista a todo el que no esté con ellos) es la que me parece más inocente, más ingenua. Pero no por ello menos peligrosa, porque se han dejado manipular con extrema facilidad. Como dice Nemo, es la propia historia de España la que ha hecho que sea la extrema izquierda la que aquí más crezca, no la extrema derecha. Debatir con ellos es imposible: tienen la razón, y punto. Ni siquiera parecen tener la inteligencia para interpretar lo que hay detrás de un vídeo como este, que me aseguran no significa nada:

https://youtu.be/wtD6bX446AU

¿Hay que ser un lince para darse cuenta de que Pablo Iglesias está proponiendo una dictadura como “democracia auténtica”? Y me resulta muy preocupante que los mismos que se alarman de que en Madrid hagan manifestaciones con la bandera del aguilucho, preparen una concentración a favor de la “Venezuela bolivariana” en Cádiz para dentro de unos días. Estoy aterrorizado.

Anónimo dijo...

Hombre, que en España política liberal no ha habido nunca, si alguna figura detestaba más Feanco que a los comunistas, era a los liberales. Ser un liberal en política está en las antípodas de despreocuparse por la suerte de los que naufragan por el camino. Es entender que la clave para que cada vez naufraguen menos es privilegiar la libertad del individuo y el libre juego de sus relaciones sociales y económicas en el marco de unas reglas de juego democráticamente establecidas e iguales para todos (todo lo contrario del capitalismo de amiguetes que disfrutamos en nuestro país desde siempre y que ha engordado hasta reventar, por ejemplo, a la corrupta derecha política española). El problema es que la transición, que fue un éxito porque en España había ya una amplia clase media (82% de crecimiento del PIB en los sesenta) dio paso a una izquierda que perdió y nos hizo perder una gran oportunidad: la de instituzionalizar adecuadamente nuestra democracia (lo que decía Popper de que las buenas instituciones son las que aseguran que los malos gobernantes nos hagan el menor daño posible). Y eso significa blindar la separación de poderes, certificar la independencia del poder judicial, clarificar los procesos de acceso a la funciòn y a las subvenciones públicas... y de eso el PSOE no hizo nada, todo lo contrario. La decada que tenía que haber servido para eliminar el franquismo de la sociedad española (Foxá: tenemos una dictadura dulcificada por la corrupción) vio como la corrupción volvía a invadir todo el cjerpo del Estado: Gal, Filesa, Malesa, BOE, el despachito de Juan Guerra, el avión para ir a los toros, etc. Y eso fue un misil de flotación para la posibjlidad de haber logrado constituir una sociedad civil másexigente en España: da igual, aquí roban todos; a partir de ahora, sálvese el que pueda. El panorama ahora es desolador. Después del 15 M la incultura política es asombrosa, conceptualmente de quinta división. A ver quien hace la pregunta clave: Miren, señores: sin cierto grado de desigualdad es imposible la existencia de una sociedad libre, pero pregu témonos cual es el grado de desigualdad máximo que deberíamos estar dispuestos a admitir como sociedad democrática. Alguien se imagina a uno de los políticos españoles o europeos planteando algo así ? Para un liberal, la invitación definitiva para alejarse de la política y refugiarse en la cultura (puede sonar pedante pero en mi caso es así).
En fin, es sólo un pequeño desahogo. Lo MÁS triste de todo es que la actitud de este país hacia la cultura no ha cambiado ni un ápice, y así no hay mucho que hacer.
Ah! Totalmente de acuerdo contigo en que el problema de las sociedades islámicas es político, no religioso, pero no podemos obviar lo que decía un profesor mío de sociología islámica (soy arabista): en el dogma islámico, Dios ocupa tanto sitio que apenas deja hueco para el hombre.
Y también de acuerdo con Nemo en que mientras otra crisis no depaupere en mayor medida a las clases medias occidentales, tampoco debemos ser catastrofistas. Creo que nuestro desengaño se explica más en relación con un ideal que hoy en día, paradójicamente, debería ser más accesible que nunca: el de sociedades libres, desarrolladas y cultas.
Un saludo y mucho ánimo para continuar con el blog, aunque sea más espaciadamente. Tus lectores siempre estamos ahí, no lo dudes. José.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias por los interesantísimos comentarios, José.

Yo creo que política liberal -entiéndase neoliberal, esto es, la que se dio a partir de las dos crisis del petróleo- sí ha habido. No con el extremismo del partido republicano de EEUU, más a la manera europea, pero sí. Al menos en época de Aznar. Incluso Zapatero tuvo algún detalle neoliberal ("bajar impuestos es de izquierdas, se atrevió a decir"). A tenor de lo que escribí en la entrada, comprenderá que no estoy nada de acuerdo con la definición que usted da de liberalismo. Mi visión es opuesta y muy negativa, lo que no me impide creer al mismo tiempo que el engorde del aparato administrativo del estado es un error y que el excesivo paternalismo estatal según que asuntos sea negativo para el desarrollo económico, social y cultural. Por poner un ejemplo de "lo nuestro": ¿se hubiera convertido la Revista Ritmo en lo que es ahora, es decir, en una publicación muy cara para el comprador e irrevelante en los contenidos, si en vez de recibir una sustanciosa subvención estatal durante años, en forma de compra garantizada de un determinado número de ejemplares, se hubiera esforzado por ofrecer un producto realmente competitivo? A mi entender, no. Pero tampoco creo que hubiera sobervivido sin algún tipo de ayuda por parte del Estado. Dedididamente, soy partidario de un intervencionismo estatal más o menos amplio, pero también sensato, coherente, bien planificado y adecuadamente supervisado para garantizar que no estropee el no menos necesario espíritu emprendedor.

Con lo que dice usted sobre la Transición y el PSOE estoy completamente de acuerdo. Yo no hubiera sido capaz de explicarlo así de bien. Gracias mil.

Mañana sigo, hablando un poco del Islam. Cordiales saludos.

Bruno dijo...

En lo que tiene que intervenir el estado es en mejorar el nivel de la educación y de la enseñanza. Habría mas compradores de un Ritmo de calidad.
(En política la terminología es muy polivalente y una cosa es lo que se predica y otra lo que se hace. Es muy difícil condensar en pocas líneas todo eso)
Y un pequeño apunte en la discusión general: Zapatero, y siguientes, debió bajar los impuestos, sobre todo a los niveles medios y bajos y recortar los gastos del estado. Austeridad para todos.
Y otro apunte. Cuando estudié Sociología me enseñaron que los humanos se agrupan por afinidades y hay afinidades muy difíciles de conciliar, menos de hermanar. Es un resto tribal que nos queda pero ahí está. Cientos de guerras por estas causas. Y si los españoles inventaron las guerrillas las mentes modernas han inventado el terrorismo. La guerra eficaz con pocos medios. Estos tíos no han estudiado historia. Realmente pienso que no saben nada de lo que deberían saber.

Esteban Alemán Ruiz dijo...

Interesantísimo debate. Soy un seguidor casi diario de este blog, aunque apenas haya aportado algún comentario. Ahora tampoco lo haré más allá de expresar mi agradecimiento al comprobar que un sitio de música clásica no tiene por qué excluir al resto de ámbitos de nuestra realidad cotidiana, sea de nuestro gusto o no.

Un saludo y ánimo con un blog que me ha proporcionado muchos momentos de reflexión y aprendizaje musical.

Esteban Alemán Ruiz dijo...

Interesantísimo debate. Soy un seguidor casi diario de este blog, aunque apenas haya aportado algún comentario. Ahora tampoco lo haré más allá de expresar mi agradecimiento al comprobar que un sitio de música clásica no tiene por qué excluir al resto de ámbitos de nuestra realidad cotidiana, sea de nuestro gusto o no.

Un saludo y ánimo con un blog que me ha proporcionado muchos momentos de reflexión y aprendizaje musical.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Prometí decir algo sobre la religión musulmana. Yo no soy arabista como José, aunque sí profesor de historia (en secundaria) e investigador especializado en el gótico y en eso que llamamos el mudéjar, es decir, la pervivencia del arte islámico en los reinos cristianos de la Península Ibérica, pervivencia que en mi ciudad, Jerez de la Frontera, ha resultado ser más intensa de lo que yo mismo creía cuando empecé a adentrarme en este mundo. Pues bien, a mí no me parece que el Islam dejara ni menos ni más espacio al ser humano frente a Dios que lo que dejaba el cristianismo en tiempos pasados. Al menos en la Edad Media, una etapa puramente teocéntrica y teocrática donde concebir la organización social y política en paralelo a un determinado sistema religioso que lo justifica y lo retroalimenta era lo habitual. Ahora bien, mientras que el cristianismo ha evolucionado muchísimo desde entonces (con frecuencia a regañadientes, pero lo ha hecho), el Islam parece haberse anquilosado en otros tiempos, circunstancia que se debe, obviamente, a la serie de problemas económicos, sociales y políticos de determinados países. Hasta que no se arreglen esos problemas, seguirá engordando el monstruo. Muchas gracias por sus estupendos apuntes a José.

Muchas gracias también a Bruno. La educación me parece fundamental. ¡Qué le voy a decir yo, si soy profesor! Y como docente me preocupan en gran medida los nuevos planes de estudio, que ayer mismo estuvimos debatiendo en mi departamento: mucha cultura emprendedora, mucho estímulo de la iniciativa individual, mucho formar en tecnología, en economía y en matemáticas, mucho uso de las nuevas tecnologías... ¡pero a la mierda la historia, la filosofía, el arte y no digamos la música! Estoy abochornado.

Y gracias especialmente a Esteban. No sabe usted lo que anima saber que hay gente ahí, al otro lado, sobre todo cuando gente que se dedica a escribir sobre esto mismo, sobre interpretación musical, te desprecia profundamente en público. No crea que resulta fácil seguir adelante. En deferencia a su saludo, me animo a sacar del frigorífico una cosa que tenía sobre el Réquiem de Mozart. Y por supuesto, queda invitado a participar cuando quiera, aunque no siempre pueda contestar con prontitud (por las tardes me temo que deben olvidarme, porque durante este curso mi trabajo es vespertino).

Cordiales saludos a todos.

Nemo dijo...

Quisiera añadir algunas cosas más.

Es frecuente que las diferencias entre determinados términos y, sobre todo, los problemas económicos, se confundan.

En EE.UU. el partido republicano siempre tuvo un elemento conservador religioso, y otro libertario, más bien dormido desde los años 30, hasta la aparición de Goldwater, que perdió las elecciones de 1964 frente a Johnson. Goldwater iba rodeado de un rearme del libertarianismo, y tras él estaba la vieja derecha que se opuso al New Deal, pero también Hayek o el publicista W. Buckley. El caso es que esta Nueva Derecha, con un fuerte componente libertario (en lo económico) intentó otro asalto al poder con Ford, pero este perdió las elecciones frente a Carter en los 70. En esas fechas el rearme ideológico era ya muy poderoso. Los Nuevos Clásicos se habían apoderado del mundo académico, sucediendo al hábil polemista Friedman. El tercer asalto, exitoso, vino de la mano de Reagan y Thatcher. Y esa ideología "neoliberal" ha dominado hasta la crisis de 2008. Ahora está debilitada en todos los ámbitos, y en la academia se percibe cómo otras corrientes tienen estos últimos años la oportunidad de desarrollarse.

En cuanto al tema de los impuestos, España no tiene un gasto público sobre PIB por encima de la media europea, pero sus ingresos sí lo son estructuralmente, lo que explica los déficits persistentes que afloran recurrentemente. España tiene un serio problema con su sistema tributario, y el fraude es solo una parte. Es cierto que hay un problema con la estructura del gasto y con la gestión del mismo, pero eso es otro tema.

Una de las razones por las que España era, a la muerte de Franco, un país menos desarrollado que los países de nuestro entorno está en la naturaleza del estado franquista: un estado muy pequeño, que no proveía servicios ni bienes públicos (que tienen fuertes externalidades: valen más de lo que pagas por ellos), gracias a ello muy corrupto, y por tanto sostenido por un sistema tributario igual de canijo pero muy injusto. Esto cambió en los 80, con los impuestos directos y la organización de un estado del bienestar más o menos normal, si bien todo se hizo arrastrando muchos errores, como se ha apuntado más arriba.

No creo que la solución a nuestros problemas venga de la mano de una reducción neta del gasto público, que sería anormal en nuestro contexto europeo, salvo que tiremos la toalla y abracemos otra vez el ideal franquista: esto es tan inevitablemente corrupto que al menos reduzcamos el tamaño del desastre. Pero pagaríamos el precio que ya pagamos en su día: menor desarrollo, atraso, y niveles de bienestar colectivo comparativamente menores, con abusos e injusticias asociados a la acción del estado.

Yo tengo la esperanza de que este país pueda cambiar, aunque sea tarde, como siempre. Pero no veo los mimbres. Las Comunidades Autónomas han sido reservas de ese caos y esa corrupción que nos devora, la radicalización creciente (viene de atrás) tampoco ayuda. Los cambios demográficos y los efectos de la globalización pueden llegar a ser letales con el tiempo, y más en una democracia débil y deforme como la nuestra.

Hay que mantener la esperanza en todo caso, y aportar lo que se pueda. No contribuir ni transigir a la locura, la estupidez o a la corrupción. Mantener un nivel de autoexigencia alto y después hacer lo propio con nuestros representantes políticos, e ir creando y transmitiendo ideas basadas en la razón. Es poca cosa, pero tampoco podemos hacer mucho más individualmente.

Nemo dijo...

Fernando, hay un punto en el que me gustaría matizar.

Yo no creo que las religiones sean domesticables. Son expresión y justificación de todo lo que es irracional, infantil, inclinado al miedo y a la paranoia. Probablemente es la manifestación en los humanos de un mecanismo general presente en los animales. Algo natural, que en nosotros viene lógicamente mezclado (y multiplicado) con la dimensión propiamente humana.

Creo que las religiones son estabulables, eso sí. En Occidente hemos encerrado a esa bestia en una jaula. La bestia, encerrada, se aburre y dormita, pero no hay que perder de vista lo que es. Ha constado mucho encerrarla ahí (cosa que hemos conseguido ayer, como quien dice). En los países musulmanes esto aún no se ha conseguido. Su historia es más corta y aún les queda mucho camino por recorrer, aunque no viven del todo aislados y la transición puede ser más rápida en ellos. Pero una cosa es segura: será un cambio violento, traumático. Ese animal no se dejará encerrar sin lucha. Es posible que esa violencia que percibimos sea, en parte, el reflejo de esa lucha.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Magníficas puntualizaciones, Nemo. Conoce usted la historia de EEUU mucho mejor que yo, aunque ciertamente algo de esto he estado explicando los últimos días en clase. Eso sí, dadas las circunstancias me conformo con que sepan qué fue el New Deal, cúales han sido los principales problemas sociales, en qué consisten el neokeynesianismo y el neoliberalismo, y quiénes fueron y en qué se caracterizaron los principales presidentes. Esta tarde me toca precisamente corregir los exámenes, a ver qué tal.

Muy de acuerdo con las soliciones que propone para España, pero soy muy excéptico: extrema mediocridad de la clase política, corrupción galopante en todos los niveles sociales y nivel cultural de la masa de la población al nivel del programa televisivo del Cárdenas.

Sobre la religión, comentar que me considero agnóstico, o quizá agnóstico-católico, vayan ustedes a saber qué demonios es eso. Hay cosas en la Iglesia Católica que me atraen, me fascinan, me interesan o, cuanto menos, considero positivas, beneficiosas y hasta necesarias. Pero también hay cosas que me repugnan profundamente, y no me repiero solo a los casos de corrupción sino también a parte (solo parte) de la doctrina oficial. En cualquier caso, creo que no hay que echar la culpa a la religión de lo que es responsabilidad del ser humano: somos nosotros los que ponemos como excisa la fe para cometer barbaridades.

Me voy a descansar un poco antes de ir al trabajo. Saludos a todos.

Nemo dijo...

Fernando:

Yo les suelto a mis alumnos de Macro (curso de introducción) una historia económico-política del siglo XX (bueno, hasta 2008) bastante apretada. Es esta:

https://www.dropbox.com/s/2j2xs98s5b9ck0q/tema0.pdf?dl=0

N.

Jorge Luis Argüero dijo...


Soy argentino y aquí vivo en su Ciudad Capital - Buenos Aires

De lejos dicen que se ve más claro, aunque no creo que sea así, efectivamente.-

Desde este Continente, siempre hemos dicho que España
-Nuestra Madre Patria- era utilizada por los EE.UU.,
como un inmenso portaaviones, con sus 44 Bases Militares.-

¿Y por qué pensamos así.??
Porque aquí hemos aprendido, que Estados Unidos sólo tiene
intereses militares y casi ninguno, político.-

En 1095 la Europa Cristiana-Occidental, se lanza a la conquista de
la denominada "Tierra Santa". Obviamente, allí vivían sus habitantes
y por lo tanto, eran los dueños de esos lugares...

Imagino -por ejemplo- que Argentina cruzó 800 Kms. hasta llegar
a las Islas Malvinas (1982)... y así nos fue..!!

También nos venció -entre otras cosas muy tristes-
el General Invierno.-

Quiero decir: por otra parte, tenemos a España y toda su Historia
desde el año 711 hasta 1492 cuando, dicen que dijo su madre:
- No llores como mujer, lo que no supiste defender como hombre...

Ah, tiempos aquéllos.-

Ya me voy: cada uno en sus sitio y todos felices, pero si yo,
sólo porque quiero su petróleo, voy, invado al otro y mato a su Pueblo...
creo que ahí, la cosa se complica.-

Soy muy llano, digamos mejor que soy muy básico.-

Mis respetos para todos los que estas líneas leen,
junto con un saludo muy cordial, desde ¡la otra orilla.!!











Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Puedo dejarle tranquilo, Jorge Luis. Los militares estadounidenses solo se dejan ver ya por la base naval de la ciudad de Rota. Eso sí, da la casualidad de que esta se encuentra tan solo a 20 kilómetros de mi casa, y que cuaando voy a las playas de aquella zona siempre me encuentro con tremendos aviones cuyo misterioso cargamento me produce escalofríos. Pero vamos, ya no se habla aquí de imperialismo yanqui ni de nada de eso.

Otra cosa es lo que EEUU ha hecho en América Latina. Ahí sí que se puede hablar de cosas muy graves, como le he intentado explicar a mis alumnos precisamente la semana pasada. Claro que aún no estoy seguro de que sean capaces de situarme en un mapa dónde se encuentra la Argentina... Reciba un cordial saludo.

Jorge Luis Argüero dijo...

Parece que usted le tiene miedo a Trump desde el día
20 de Enero de 2017... Nosotros, le tenemos miedo desde
nuestra Independencia - 9 de Julio de 1816...
Imagínese..!!
Porque no importa cuál es el Presidente de EE.UU.,
importan sus siempre mismas políticas expansionistas.-
Y pierda cuidado, que aquí muchos dicen que Barcelona,
es la Ciudad Capital de España.-
Incapaces por doquier.-
Y bien sabemos por estas tierras, que aunque nadie hable
de imperialismo yanqui también sabemos, que existe.-
Reciba un cordial saludo.-

pd : como la famosa frase acerca de "la existencia"
(en este caso, acerca del imperialismo yanqui)
- si me lo preguntan no lo sé,
pero si nadie me lo pregunta, lo sé...
y lo sabemos millones.-