martes, 27 de junio de 2017

Impresionante Sexta de Mahler con Rattle en Berlín

Tengo previsto escuchar en directo la Sexta sinfonía de Gustav Mahler que va a ofrecer Rattle frente a la London Symphony en el Palacio de Carlos V el próximo domingo. Por eso mismo decidí hace unos días ver la interpretación que de esta partitura mahleriana, sin duda una de las dos o tres más geniales del autor, realizó Sir Simon frente a la Filarmónica de Berlín en junio 2011, disponible en la Digital Concert Hall de la formación alemana. Y quedé profundamente impresionado.



Realmente es difícil ponerle alguna pega a esta soberbia lectura. Puede echarse de menos la atmósfera siniestra que imprimió Barbirolli en su aún hoy referencial registro para EMI, así como el increíble trabajo de disección orquestal que realizó entonces el maestro londinense. También podría añorarse esa mezcla especial de incandescencia, sensualidad y carácter visionario que ofreció Bernstein en su no menos memorable grabación con la Filarmónica de Viena de 1988. He vuelto a escuchar las dos y, efectivamente, ahí permanecen como dos de los más grandes monumentos de la música sinfónica grabada. Pero lo que hace Rattle, menos personal que los citados y sin ese punto de genialidad, es fantástico en todos los sentidos: planificación perfecta tanto en la arquitectura global como en el detalle, tremendo dominio del ritmo, riqueza de color que se diría infinita –siempre con su punto de adecuada incisividad–, brillantez bien entendida… Y ganas, muchísimas ganas.

Es la del maestro británico es una lectura incandescente, llena de verdad, de entusiasmo, de comunicatividad, pero –todo está controlado al milímetro– sin que el ardor llegue al nerviosismo. Rattle trabaja todo el espectro orquestal con trazo fino y sin deseos de epatar al personal por la vía rápida, como hacen otros directores famosos. Todo ello con una perfecta comprensión de la música del compositor, ofreciendo tragedia en grandes dosis, también sentido épico, pero atendiendo asimismo a su particular humor grotesco, a su aliento vital, a lo que de luminoso y de amor por la vida tiene también esta partitura, y al enorme vuelo lírico de un Andante moderato –aquí en segundo lugar– emocionante a más no poder y con esa pizca del decadentismo que sin duda necesita. De melifluidad, de narcisismo y de caídas en lo otoñal no hay ni rastro ni en este movimiento ni en el resto de la interpretación, que consigue un perfecto equilibrio entre todas las facetas del universo mahleriano con la absoluta complicidad de una orquesta en estado de gracia en la que cada una de las intervenciones solistas, aquí fundamentales, son una verdadera lección de virtuosismo y acierto expresivo.

En fin, una Sexta de Mahler no solo superior a la ya espléndida de Daniel Harding con la misma orquesta aquí comentada, sino solo un paso por detrás de las citadas de Barbirolli y Bernstein. Una pena que la toma sonora no llegue a recoger toda la gama dinámica que la obra demanda. En cuanto al concierto de Granada, las expectativas por mi parte no pueden ser más elevadas. Otra cosa será el programa del lunes: de una Segunda de Brahms por Rattle me fío poquísimo.

4 comentarios:

Cristian Muñoz dijo...

Estimado Fernando:
¿Cuáles es su preferencia en cuanto al orden de los movimientos centrales de la Sexta?

Saludos!

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

No lo tengo del todo claro. ¿Quizá primero el Scherzo y luego el Andante moderato? Puede que así tenga más sentido. En cualquier caso, aun reconociendo que cambia la imagen de la obra según se ordenen, las dos opciones me parecen perfectamente válidas. Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Actualmente está bastante claro que la intención de Mahler es que el orden fuera Andante moderato/Scherzo, ahora bien, yo no soy partidario de "revertir" el orden que un director haya tenido a bien seguir, la interpretación ha de tomarse como un todo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Hombre, si el propio Mahler dudó bastante -según tengo entendido- en el orden, creo que podemos dar por válidas las dos opciones. Chailly ha grabado las dos, por cierto. Y estoy completamente de acuerdo en que no se debe alterar el orden decidido por un director, como hizo EMI cuando editó por primera vez en CD la versión de Barbirolli. Gracias por la aportación.