sábado, 25 de marzo de 2017

Mis favoritos musicales (II): óperas

Comencé en agosto una serie sobre "mis favoritos musicales" que por fin tengo la oportunidad de continuar. Y lo hago con mis títulos de ópera preferidos. Pero antes debo realizar una seria advertencia. Esta no es una serie sobre "los mejores" sino, como dije antes, "mis favoritos". Que un nombre no aparezca en la lista no significa necesariamente que lo considere como menor o como sobrevalorado, y el que sí lo haga tampoco implica que lo ponga por encima de otros que no lo hace. No pretendo elaborar una lista de nombres para la eternidad: simplemente quiero retratarme en mis gustos para que los lectores sepan a qué atenerse. Y dicho esto, vamos a por las óperas.


Verdi y Wagner. Wagner y Verdi. Eso lo tengo muy claro. A mí son los que más me entusiasman, y seguro que a la gran mayoría de melómanos también. Puestos a escoger, ahí sí que puedo resultar un poco peculiar: Parsifal y Falstaff son mis títulos operísticos preferidos de todos los tiempos. Los últimos de sus autores. También los más particulares. Digamos que los más esenciales. El primero,  una comedia de desbordante ingenio musical sobre un libreto extraordinario, que por momentos se burla de las óperas tradicionales al tiempo que despliega las melodías más exquisitas. Un perfecto mecanismo de relojería. Y una en absoluto inocente reflexión sobre la condición humana que esconde bajo sus pliegues un poso de amargor. El segundo, una disgresión pseudo-religiosa que en cada compás de música niega lo que dice el libreto. Es decir, un monumento al erotismo y a la carnalidad que figne ser justamente lo contrario. Y de nuevo una tremenda meditación sobre el sufrimiento y la culpa, como también sobre la necesidad de asumir cuerpo y espíritu como partes indisolubles de la condición humana. Pero no me quedo ahí en estos dos autores, claro. Rigoletto, Traviata y Trovatore sí, también esta última me parecen verdaderas maravillas que reverdecen tras cada nueva audición. Y el Holandés. Y el Anillo. Y Tristán.

Dicen que Puccini es un pasteloso. Y lo dicen personajes muy sabios. Me importa un bledo: adoro sus óperas. Tosca sobre todo, de nuevo un mecanismo escénico calculado al milímetro que sin renunciar a la exhibición de la voz pone toda la música al servicio del drama. Bohème me hace saltar las lagrimas pese a sus irregularidades. De Butterfly no soy un estusiasta, y sin embargo creo que hay que revalorizar, aun estando menos lograda que las óperas citadas, a Fanciulla. Turandot, venturosamente, no necesita reivindicación alguna.

De Rossini una única ópera, pero que sin duda se encuentra entre mis cuatro preferidas junto a Parsifal, Falstaff y Tosca. Me refiero al Barbero, por descontado. Es imposible justar tanta inspiración en semejante número de notas: hasta el aria di sorbetto es una joya. Música maravillosa de principio a fin. No se puede disfrutar más con ninguna otra ópera: un torbellino de entusiasmo, de jovialidad, de ganas de vivir, de picardía, de emoción... Otra cosa es que interpretarla como se merece resulte harto difícil para batuta, cantantes y director de escena.

De Richard Strauss adoro Salomé, Elektra y Rosenkavalier. Las otras, no tanto.



Y Mozart, claro. Tengo que escoger dentro de la trilogía Da Ponte, pero no es fácil. Quizá me quede con Così, aunque es en Nozze donde está lo que considero la más bella música jamás compuesta para la voz humana: las dos arias de la Condesa.

La lírica barroca no es, con excepciones como Dido y Eneas, santo de mi devoción. Belcanto y verismo, con la excepción del citado Barbero, me interesan únicamente cuando hay grandes cantantes de por medio. De la ópera francesa solo me entusiasma Carmen. Janácek me fascina, sobre todo La zorrita astuta. Me gusta mucho El ángel de fuego, de Prokofiev. Reverencio Wozzeck y Lulu, sobre todo esta última. Las óperas del siglo XX en general me apetecen bastante; la última que me impactó fue La pasajera, de Weinberg.

14 comentarios:

Nemo dijo...

Coincido en prácticamente todo, pero querría añadir cosas.

Añadiría el Peter Grimes de Britten entre mis óperas favoritas de todos los tiempos.

También escogería los Maestros Cantores de Wagner, porque es su ópera más humana, más terrenal, y una deliciosa comedia. En general, prefiero las comedias para la ópera.

Por consiguiente, de Verdi, por supuesto, Falstaff.

De Mozart me resulta casi imposible escoger entre la trilogía de Da Ponte, pero es que además habría que añadir La Flauta Mágica y el Rapto. Siendo fiel al criterio general de preferir las comedias "humanas" y humanistas quizás me decantaría por las Bodas, menos ácidas (aunque con muy mala leche también) que Così, si bien carece de la maravillosa simetría de esta.

Debería escoger quizás alguna comedia de Haydn, pero por desgracia conozco mal este catálogo de obras. Culpa mía, aunque se le ha prestado poca atención y seguramente nunca alcanzó la profundidad de Mozart.

De Rossini, por supuesto, el Barbero.

El Fidelio de Beethoven, por su profundidad humanística y su importancia a varios niveles.

Coincido también con Carmen para las óperas cantadas en francés. Otra ópera maravillosa en francés es Los Cuentos de Hoffmann, y por supuesto Pelléas y Mélisande de Debussy. Berlioz tiene sus méritos, pero me parecen que sus óperas, desarticuladas y excesivas, no acaban de funcionar. La Condenación de Fausto, más breve, no una ópera en sentido estricto, me parece lo más logrado, y la escucho a menudo con gran placer.

Creo que se te ha podido pasar Strauss. Difícil escoger una vez más, pero mi criterio general me ayuda un poco otra vez: El Caballero de la Rosa. Strauss tiene otras óperas humanistas pero más introspectivas y sin ese toque de comedia que ayuda a compensar la tristeza y la amargura, o la reflexión sobre cuestiones abstractas, y a entender que la vida humana sea llevadera, después de todo.

De Monteverdi, el Orfeo, por su carácter referencial y su enorme calidad. Es el inicio de todo. El Big Bang operístico. Del barroco francés, por escoger algo, Las Indias Galantes de Lully, caleidoscópica, desinhibida y muy divertida. Una maravilla. Me quedo también con el Dido y Eneas de Purcell, claro, como representante del barroco inglés. Podría añadirse alguna ópera de Haendel, por completar, pero no conozco bien su extenso catálogo y la temática general de las obras me aburre bastante, a pesar de la maravillosa música.

Puccini en general no me gusta demasiado. Pero escogería algo de él, aunque poco representativo: la breve y divertida Gianni Schicchi.

Verismo y belcanto, nada. Se disfruta sobre la marcha y después se olvida, la verdad.

Creo que no me he dejado nada importante en el tintero.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias por compartir tus impresiones, Nemo.

Las óperas de Britten me gustan bastante, sobre todo Peter Grimes y Vuelta de Tuerca, pero no me entusiasma como lo hacen otras de la misma época. Maestros cantores es una delicia, pero me quedo con Tristán, Anillo y el citado Parsifal.

De Così a mí también me maravilla el simétrico juego de espejos. Quizá por eso me quede con ella. Nunca fui mucho de Flauta Mágica o de Rapto, aunque contienen música que me parece maravillosa. Sin embargo, Idomeneo me parece no menos interesantes que estas.

Fidelio nunca me ha llegado especialmente. Yo me lo pierdo.

Cuentos de Hoffmann me gusta más por libreto que por música. Pelléas me gusta mucho, pero no es de las que me llevaría a una isla desierta. Las de Berlioz, efectivamente, están desarticuladas, aunque hay por ahí unas cuantas arias para volverse loco.

¡Por supuesto que a Strauss lo he citado en la entrada! Salomé, Elektra y Rosenkavalier son de las que sí me llevaría a una isla.

La de Monteverdi me parecen geniales, pero no son la música que yo más deseo escuchar. En cuanto a Rameau, la parte ballet de sus óperas me parece fascinante y la parte vocal un soberano ladrillo.

Saludos cordiales.

Bruno dijo...

¡Vaya! Tomo nota de que no le gusta mucho El Castillo de Barbazul. O Barba Azul.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

La verdad es que el bueno de Bartók se me había pasado pro alto. Dicho esto, Barbazul me gusta mucho y quizá la hubiera puesto en la lista, pero tampoco es mi obra favorita del enorme Bartók.

Paco dijo...

¿Y qué hay de los rusos? Un saludo. Paco

Nemo dijo...

He atribuido indebidamente Las Indias Galantes a Lully, cuando es obviamente de Rameau. Pardonnez-moi!!!

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Aunque Boris me parece una obra genial y Dama de Picas me atrae mucho, ni esa ni ninguna ópera rusa del XIX me emociona como las que he puesto en la lista. ¡Qué le voy a hacer!

Cristiandelicia dijo...

Estimado Fernando:
¿Impresiones sobre Lady Macbeth de Mtsensk?

Jorge Luis Argüero dijo...

...en verdad os digo, que a cierta edad
se aprecia la ópera de una manera
y años después (a mis 65) de otra...
todas son válidas, pero con los años
hasta parece que "ellos"... son distintos.-
(compositores, orquestas, coros y directores)
Saludos, mis amigos.!!


Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Soy muy shostakoviano y Lady Macbeth me gusta mucho, pero no la pondría en una lista de favoritas. Por poner otro ejemplo, Un ballo in maschera también me hace disfrutar un montón pero no la pondría en la lista en la que sí están Rigoletto, Traviata, Trovatore o Falstaff. No sé si me explico.

Jorge Luis, es posible que con el tiempo todos encontremos valores nuevos donde no los habiamos visto, pero también puede ocurrir lo contrario. Sin ir más lejos, el belcantismo cada vez me interesa menos. Saludos.

Anónimo dijo...

Parece algo extraño que, hasta ahora, ni en la entrada ni en los comentarios haya aparecido Don Giovanni.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡Claro que ha aparecido Don Giovanni! Cité la trilogía Da Ponte, añadiendo que me resulta muy difícil escoger entre los tres títulos. Me quedo con Così por lo redondo de su estructura, también pro su profunda reflexión humanística, pero encuentro que en Nozze están las arias más bellas. Don Giovanni me gusta muchísimo, pero por culpa de la habitual mezcla de diferentes ediciones de la partitura me parece un poco desequilibrada con respecto a las anteriores.

agustin dijo...

Se agradecen muchísimo este tipo de artículos o entradas del blog en los que se dan a conocer las obras más interesantes del repertorio y que sirven de guía para ampliar el conocimiento del mismo.
Personalmente, soy un fan de La Flauta Mágica, es una música muy profunda, abstracta e intemporal, una música eterna, cuesta creer que esté escrita en el siglo XVIII, para mí la mejor ópera que se ha escrito hasta ahora y probablemente la mejor obra musical de la historia.
Me encantaría una entrada análoga referente a las Sinfonías.
Saludos.

Julio César Celedón Orduña dijo...

A mí, siendo Pucciniano, me es dificil escojer entre Turandot y Tosca, así que las tengo empatadas. De nuestro querido Verdi me quedo con Otello, seguido por un vínculo de infancia con Aida. De Wagner me encanta su Rheingold, pero creo que definitivamente me quedo con esa belleza musical que es Tristán e Isolda. Rossini igual con Barbero y Mozart con Bodas, aunque mi primer amor Mozartiano fue Don Giovanni (algunos quisieramos tener esa enorme lista de conquistas). Strauss conozco mas sus obras orquestales que sus óperas, asi que aún no opino. Bizet tiene momentos algo tediosos en Carmen, pero es su mejor acierto creo yo. Donizetti Lucia di Lammermoor y Bellini me aburre, solo me quedo con arias sueltas. Un último apunte, a pesar de no ser lo mejor, me encanta Mefistofele de Boito... Y creo que nadie ha comentado algo de Händel.