jueves, 9 de marzo de 2017

"La grande" de Schubert por Furtwängler y Karajan

A veces me gusta hacer este tipo de comparaciones: una obra interpretada por la misma orquesta con dos directores opuestos a su frente. En este caso, la Filarmónica de Berlín enfrentándose a la Sinfonía "La Grande" de Schubert (numérenla como ustedes quieran, porque el personal parece no ponerse de acuerdo) bajo la dirección de Wilhelm Furtwängler y Herbert von Karajan, grabaciones realizadas por DG en 1951 y EMI en 1977 respectivamente. Nada menos. Ambos presuntamente maestros de la "gran tradición", pero ¡qué diferencia entre ambos!


La de más antigua de ellas es perfecto ejemplo de la flexibilidad en la dinámica y –sobre todo– en la agógica propia de Furtwängler, creando grandes juegos de tensión y distensión a partir de esa concepción eminentemente orgánica del discurso musical que caracteriza el estilo del mítico director berlinés. Obviamente, la referida flexibilidad no es fruto del capricho ni va buscando el efecto de cara a la galería, sino que responde a una extrema intensidad expresiva en la que cada situación emocional encuentra una correspondencia con la narración sonora, aunque sea a costa de tomarse todas las libertades que haga falta en la arquitectura. Así las cosas, y siempre contando con la baza de la cuerda poderosa y musculada de la Berliner Philharmoniker, el resultado es una interpretación llena de fuerza, de grandeza bien entendida, en la que sobresale el sentido trágico de un segundo movimiento con clímax que acumulan verdadera rabia –tremendo aquel en el que la escritura schubertiana nos pone literalmente al borde del precipicio– y el carácter visionario que Furt sabe imprimir a un cuarto particularmente visionario.


En el registro del sello EMI el estilo Karajan queda presente con todos sus esplendores y toda sus miserias, que de ambas cosas había en el gran director. El primer movimiento está francamente bien, luciéndose el maestro a la hora de modelar a una Filarmónica de Berlín en estado de gracia y ofreciendo todo el empuje y la fuerza que la página necesita sin necesidad de recurrir a los tirones de tempo furtwaenglerianos; eso sí, en comparación con Furt, son aquí los valores épicos los que se ponen por encima de los trágicos, y la excesiva presencia y brillantez que que Don Heriberto otorga a los metales dejan bien claro que no termina de creerse esta música.

El Andante con moto del salzburgués es deplorable: rápido, frivolón, sin rastro de cantabilidad ni de poesía, dirigiéndose hacia un clímax mucho antes marcial que trágico…. Tras el salto al vacío, los violonchelos intervienen con un fraseo más bien relamido. Sensacional el Scherzo, dicho con un entusiasmo perfectamente controlado y expuesto con una claridad y un virtuosismo para quitarse el sombrero. Y casi lo mismo se podría decir del movimiento conclusivo si no fuera porque de nuevo aparecen esos metales enfáticos y exhibicionistas que restan sinceridad al resultado y dejan bien claro que a Karajan, a veces, le interesaba mucho antes el espectáculo sonoro que buscar el drama detrás de la música.

Unas palabras sobre la toma sonora. La de Furtwängler se realizó en la Jesus-Christe Kirche berlinesa con un equilibrado sonido monofónico; recomienzo localizar en cierto sitio ruso el SACD japonés, que ofrece una remasterización muy digna y suficiente gama dinámica. La de Karajan se hizo en la Philharmonie y también circula en alta definición: el trabajo tanto de los ingenieros de sonido originales como de los que han reprocesado la toma es verdaderamente asombroso. No sé cómo sonaba antes, pero ahora lo hace de escándalo.

4 comentarios:

agustin dijo...

Buenas tardes:
Es cierto que Karajan buscaba el espectáculo y la comercialidad muchas veces, pero para alguien no experto que se inicie en la música culta, es difícil encontrar un intérprete tan asequible y que estimule tanto esa incipiente afición.
Por desgracia, todas las tomas de Fürtwangler son monofónicas y de sonido en general pobre, pero artísticamente son la referencia interpretativa de muchas obras.
Respecto a esta gran sinfonía de Schubert, varias son las interpretaciones reseñables. A mí personalmente me gusta mucho la de Josef Krips.
Saludos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Cierto lo de Karajan. La célebre versión de Krips la tengo ahora mismo en la estantería, dispuesta a ser escuchada. Tengo referencias contradictorias sobre su valía. Muchas gracias por los comentarios, Agustín. Saludos.

Carlos Alberto dijo...

Coincido en la admiración por la versión de Furtwangler, que es escalofriante y de una carga emotiva altísima, pero con la que no puedo es con la de Karajan. La he escuchado recientemente en su integral y no hay por donde meterle mano, para mi al menos. La música no fluye con naturalidad, no emociona ni transmite, la veo como estampas más o menos brillantes torpemente dispuestas, con algunos detalles no ya brillantes sino irritantes que tú apuntabas. No me llega vamos. Claro, parto de mi primera versión, que recuperé hace unos meses en Cd, Bohm con Dresde en vivo. Donde va a parar, esa fuerza, ese empuje, esa forma de cantar las melodías... También me emociona en esta música Walter, maravilloso y muy personal, Szell, que es lo contrario que el anterior, algo espartano y precipitado a veces, con esa mezcla suya de sequedad y precisión, Giulini, con un comienzo hechizante y unas lentitudes fascinantes, aunque en mi disco no le suena el trombón en algún momento y aún me pregunto por qué. En fin, todos dan vueltas a Karajan. Recientemente he descubierto a Wand en esta obra. Magnífico también, os lo recomiendo, en youtube están todos sus directos y grabaciones discográficas. Estoy buscando la versión de Krips en el emule, igual le va esta música a ese preciosismo suyo, tengo curiosidad. Saludos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias por compartir las impresiones, Carlos Alberto. Yo también tengo pendiente la de Krips.

Las dos de Giulini me encantan. Las he vuelto a escuchar hace un par de días. Por cierto, en ambas haciendo la introducción al primer movimiento al mismo tempo que el resto, como Harnoncourt. Debe de ser la partitura revisada. Y en la última grabación, la de Sony, incluye el famoso regulador al final. Pero de todo eso no he querido hablar para no liar la cosa. Saludos.