miércoles, 14 de diciembre de 2016

Universos paralelos

¿Resulta extraño que críticos que ningunean e incluso torpedean la labor de mi intérprete favorito y que, a su vez, han mostrado un fuerte desprecio hacia las cosas que yo escribo, pongan habitualmente por las nubes a músicos, por lo general de músicas antiguas, que a mí me parecen horrorosos? Por supuesto que no. Es lo lógico y natural. Vivimos en universos paralelos.

7 comentarios:

Nemo dijo...

Los de la cuerda de tripa a veces se instalan en un universo paralelo. Supongo que se habitúan a lo suyo y llegan a desarrollar un sincero rechazo por "lo otro", en ciertos repertorios al menos.

Lo más llamativo para mi, sin embargo, son quienes de 5 grabaciones recomiendan 4 anteriores a 1955, todas monoaurales, dos de ellas con pésimo sonido, de manera que entre 1970 y hoy no hay nada. Ni una gran orquesta. Ni un gran director que hiciera carrera a partir de la SGM. No solo Barenboim. Y tan panchos. En mi opinión, eso sí que tiene mérito.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Digamos que todos los aficionados vivimos en nuestra particular torre de marfil. El problema es que "ellos" también, pero nunca lo van a reconocer.

Nemo dijo...

Un poco sí. Todos tenemos nuestras preferencias, y a veces nos cuesta abrirnos con mente abierta a lo distinto, comprenderlo y aceptarlo. Es normal, hasta cierto punto.

Le comentaba a Carrascosa en su blog hace poco que en Ritmo hacían "escuchas a ciegas", y aunque eso de comparar sistemáticamente y puntuar (como haces con las magníficas discografías comparadas) puede parecer simple, en realidad no lo es. Lo importante no son las puntuaciones, sino el ejercicio que lleva a ellas: comparar sistemáticamente, relativizando. Es un ejercicio muy sano, porque rompe muchos prejuicios (no todos, claro).

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Así es, y de hecho de vez en cuando Ángel me pasa comparativas a ciegas para que me entrene. YO también le paso a él de vez en cuando grabaciones sin decirles los intérpretes. Te aseguro que casi siempre su valoración "a ciegas" coincide con sus valoraciones apriorísticas: le suele gusta mucho lo que se debe a sus intérpretes favoritos (sin saber que son ellos, claro) y rechaza(insisto que a ciegas) lo de aquellos que detesta.

Nemo dijo...

Después de pensar un poco en el "caso Scherzo", creo que en definitiva ellos tienen un detector olfativo de "lo auténtico". Si algo es auténtico, se perdonan sus defectos. Si algo no es auténtico, se perdona su perfección.

Lo auténtico se define en función de un sesgo romántico (irracional) de corte nacionalista (cultural).

Lo auténtico en música alemana (digamos Wagner) son los nacionalistas alemanes (Furtwängler, Knappertsbusch). En música austríaca (Mozart), los "vieneses" (Kleiber, Krips). En música francesa (Debussy), Inghelbrecht, por poner un caso. Etcétera.

Estos no son músicos, como tampoco lo son las orquestas "del país", sino que son "oficiantes", "sacerdotes", representantes de una cultura nacional a la que sirven, etc.

¿Qué detesta un nacionalista? El cosmopolitismo. Un director cosmopolita como Solti, o Barenboim (¿de dónde son?), que igual dirigen una ópera de Verdi en Nueva York, que una de Mozart en Londres o una de Wagner en Italia, no comulgan, y por tanto no están en la verdad, son infieles.

Más o menos, de forma muy resumida, ese es el enfoque que les lleva a recomendar verdades monoaurales y a minimizar mentiras de gran calidad técnica.

Nemo dijo...

Después de pensar un poco en el "caso Scherzo", creo que en definitiva ellos tienen un detector olfativo de "lo auténtico". Si algo es auténtico, se perdonan sus defectos. Si algo no es auténtico, se perdona su perfección.

Lo auténtico se define en función de un sesgo romántico (irracional) de corte nacionalista (cultural).

Lo auténtico en música alemana (digamos Wagner) son los nacionalistas alemanes (Furtwängler, Knappertsbusch). En música austríaca (Mozart), los "vieneses" (Kleiber, Krips). En música francesa (Debussy), Inghelbrecht, por poner un caso. Etcétera.

Estos no son músicos, como tampoco lo son las orquestas "del país", sino que son "oficiantes", "sacerdotes", representantes de una cultura nacional a la que sirven, etc.

¿Qué detesta un nacionalista? El cosmopolitismo. Un director cosmopolita como Solti, o Barenboim (¿de dónde son?), que igual dirigen una ópera de Verdi en Nueva York, que una de Mozart en Londres o una de Wagner en Italia, no comulgan, y por tanto no están en la verdad, son infieles.

Más o menos, de forma muy resumida, ese es el enfoque que les lleva a recomendar verdades monoaurales y a minimizar mentiras de gran calidad técnica.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Nunca me lo había planteado así. Es posible que tenga usted razón, Nemo, aunque tengo la sensación de que esa óptica -llamémosla así- nacionalista es una herencia recibida. Que la mayoría de esos críticos que tenemos en mente no son, con algún notable caso aislado que no quiero citar, verdaderos "racistas" de la música. Me parece que no nos encontramos ante una ideología que haya salido de sus propias convicciones culturales en general y musicales en particular. Simplemente, han heredado líneas de pensamiento muy tradicionales a las que a estas alturas no van a renunciar. Pensemos que estos señores se criaron musicalmente en los años sesenta. Habría que saber a quiénes leían y con quiénes se formaban para entender mejor el asunto. Aunque Ritmo ya existía desde mucho antes, probablemente ells recibieron conocimientos muy considerables de la prensa extranjera. No sé, habría que enterarse. Gracias por la reflexión, me parece de mucho interés.