viernes, 12 de agosto de 2016

La Júpiter por Brüggen: ¡esto sí!

Tras la frialdad extrema de Gardiner y la desequilibrada mezcla entre luminosidad y carácter aéreo de Herreweghe, cierro un tríptico de versiones historicistas de la Sinfonía nº 41 de Mozart con la registrada en 2010 en Rotterdam por Frans Brüggen y su Orquesta del siglo XVIII. ¡Esto sí que es una Júpiter! Y no se piensen que el maestro holandés ofrece una lectura menos radical en lo sonoro, más cercana a la tradición, que las de sus referidos colegas. En absoluto: el rigor historicista es absoluto. Sencillamente, sintoniza mucho mejor con el universo mozartiano que ellos –desde luego no lo diría en Bach, pero aquí sí– y se muestra como un músico mucho más cabal, más sensato y más inspirado.


En realidad, nada hace Brüggen en especial –salvo el discutible regulador que cierra el Menuetto– en esta interpretación. Simplemente se limita a exponer la música con fuerza, con sinceridad y con garra dramática, manteniendo siempre la sobriedad que le caracteriza pero resultando altamente expresivo y evitando cualquier exceso. No hace falta resultar seco y cuadriculado como Gardiner, ni caer en lo volatil, en lo grácil o en lo pimpante a la manera de un Herreweghe. Seriedad, articulación bien marcada, músculo sin pesadez, rusticidad no agresiva, tensión interna e interés por profundizar en el pathos de la música son sus señas de identidad en Mozart, a lo que en esta sinfonía debemos añadir el convencimiento de que junto al imprescindible carácter épico de la misma hay que hurgar en los aspectos trágicos que se esconden en la partitura. Únicamente se me ocurren dos reparos: escasez de sensualidad y de humanismo –esto también es marca de la casa, vamos a reconocerlo– y descuido a la hora de exponer algunas líneas de las maderas en el Finale. Voy a decirlo: con Klemperer y con Barenboim, músicos mucho más cercanos en lo expresivo a Brüggen que los dos citados colegas de los instrumentos originales, eso no pasaba.

En cualquier caso, lo tengo muy claro: esta grabación del sello Glossa es la ideal para tener las tres últimas sinfonías de Mozart –excelente la 39, no tanto la 40– en versión historicista. Además, suena estupendamente.

8 comentarios:

Ricardo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Ricardo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Ricardo dijo...

Estimado Fernando, aunque no he escuchado esta versión de Brüggen, no tengo ninguna duda sobre tus positivos conceptos con respecto a ella.
Aprovechando la ocasión, quisiera pedirte un juicio sobre la elaboración y ejecución de la décima sinfonía de Mahler por Yoel Gamzou, al frente de la International Mahler Orchestra.
Me interesa saber tu siempre certera opinión sobre ésta, a lo menos distinta versión.

Un cordial saludo desde Chile, y felicitaciones por sobrepasar el millón de visitas!

Ricardo

Carlos Alberto dijo...

Me encanta Bruggen interpretando a Mozart, a Haydn o a Beethoven. Me gusta esa sobriedad suya y esa fuerza que consigue. Hay mucha sinceridad en sus interpretaciones, y a Haydn de le perdona cierta seriedad y falta de humor. Quería preguntarte qué opinas del Mozart de Hogwood. De la línea historicista es el que más he escuchado, en la integral de sinfonías, y en general me gusta mucho aunque son grabaciones antiguas ¿Y de Harnoncourt o Pinnock? ¿son recomendables?

Pablo dijo...

Brüggen es un portento en Mozart, no hay duda, pero para las tres últimas sinfonías sería mi tercera opción. Antes estarían Concentus Musicus Wien / Harnoncourt (Sony) y English Baroque Soloists / Gardiner (Philips).

En un segundo plano, aunque también muy recomendables, situaría a Pinnock, Hogwood, Herreweghe...

Un saludo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Por partes.

Estimado Ricardo, no tenía la menor noticia de una nueva edición de la Décima de Mahler, obra que me fascina. Veo que está en Spotify: mientras estoy escribiendo estas líneas ya la estpoy escuchando, pero sacaré tiempo para audicionarla en su integridad. Como usted sabe, las mayores divergencias con respecto a las otras ediciones se van a producir en los movimientos segundo y cuarto.

Carlos Alberto, estoy muy de acuerdo con su valoración de Brüggen, un músico que rara vez (pienso en un Oratorio de Navidad que le escuché aquí mismo en Jerez hace años) me ha defraudado seriamente. Del Mozart de Hogwood tengo pocos discos, uno de ellos firmado, por cierto: este señor me pareción in verdadero encanto. Pero musicalmente tengo la impresión de que sus aportaciones eran más interesantes desde el punto teórico que desde el práctico. Su integral de sinfonías mozartianas fue la primera con instrumentos originales, y en ella se dijeron cosas muy interesantes, pero creo que "Chris" (así me firmó) no fue un gran director. Permítame remitirle a lo que escribí sobre su Sinfonía nº 40:

http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/2013/02/sinfonia-n-40-de-mozart-discografia.html

Pablo, muchas gracias por tu aportación. Ya sabes que yo pongo a Pinnock y a Brüggen, por otra parte muy distintos entre sí, por encima de los otros mozartianos que citas. En cualquier caso, aquí hablamos meramente de gustos personales. ¿Vas al concierto de este jueves en Sevilla con las tres últimas sinfonías por Barenboim? De ser así, estaría bien que nos conociéramos.

Un saludo a todos.

Pablo dijo...

Si no viviera a más de 900 km, iría a ese concierto con casi total seguridad. En un futuro habrá ocasión de compartir música y unas cañas. :-)

Un saludo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Vaya, no tenía idea. Espero que te esté yendo bien en tu nueva ubicación. Saludos.